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El Teatro del Fuero” Historia del Año 824 – Brañosera.

¿Qué es el Teatro del Fuero?

Este evento cultural del tipo dramático se enmarca dentro de las representaciones con fondo histórico que en toda España han ido proliferando desde hace unos años. En la mayoría de los casos su origen es popular y por tanto espontáneo.

En el caso del Fuero de Brañosera el argumento de la obra describe e ilustra el otorgamiento del mismo a los primeros pobladores del valle. El mensaje está basado en el contenido de la Carta Puebla en la cual el Conde Munio Nuñez en el año 824 glosa los derechos y obligaciones de las cinco primeras familias pobladoras de Brañosera dando lugar al primer concejo de ciudadanos libres y con el derecho a organizarse por sí mismos y libres del feudalismo.

La obra, por tanto se ambienta, en el siglo noveno y la mayoría de los personajes son los originales del texto. Por razones del guión, el plantel de personajes se ha completado con otros inventados por el autor.

Con el fin de amenizar la función, el lenguaje y tono elegidos para la obra son de estilo actual y ribeteados con múltiples golpes humorísticos, chascarrillos y ripios que consiguen, por un lado, divertir al público y por otro transmitir el hecho histórico de un modo realmente fehaciente.

¿Quién lo representa y desde cuándo?

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Paseo por LA ACEÑA – POZO MERINO – Brañosera

 Paseo por  LA ACEÑA – POZO MERINO – Brañosera       

Ceña :   Real Academia Española   Cf. aceñaf. Mur. noria (‖ máquina para subir agua).

  • noria
  • Del ár. hisp. na‘úra, y este del ár. clás. nā‘ūrah, por acequia y el ant. acenia ‘aceña’.
  • f. Máquina compuesta de dos grandes ruedas engranadas que, mediante cangilones, sube el agua de los pozos, acequias, etc.
  • f. Pozo, de forma comúnmente ovalada, del cual se saca el agua con una noria.
  • f. Artilugio de feria consistente en una gran rueda con asientos que gira verticalmente.

 

De la plaza del pueblo de Brañosera, a la altura del Mesón Cueva del Cobre y la fuente Los Quintos Colorados, en dirección a Barruelo, sale a la derecha una pista cimentada, Ruta de la Ceña (O, más abajo, antes de llegar a la iglesia, coger la pista cimentada que sale a la derecha en dirección al Golobar y que nos baja a la zona recreativa de  La Ceña). Seguir leyendo Paseo por LA ACEÑA – POZO MERINO – Brañosera

La ruta de los Foramontanos o de los repobladores de España

«Aquí comienza esa cosa inmensa e indestructible que se llama España» reza el cartel que inicia la ruta en Cantabria

 

Iniciando la ruta 2016 en Brañosera
Iniciando la ruta 2016 en Brañosera

Cantabria ya había sido un lugar de resistencia para los romanos y cuando los musulmanes comenzaron a avanzar por la península fue el refugio de muchos desplazados por la invasión. En el siglo IX una cita habla de las personas que salieron de la montaña, de la zona de Malacoria (Víctor de la Serna dijo que correspondía con lo que hoy en día es Mazcuerras) para instalarse en la Meseta Norte, en las zonas de Palencia y Burgos. La traducción de «foras montani» lleva a denominar a estas personas los foramontanos.

La historia relata que sobre el año 814 la corriente de colonos ya mencionada comenzó a atravesar el Collado de Somahoz (Sierra de Híjar) desde Cantabria hasta la zona del Bierzo y aledaños, poblando también la zona de Palencia (Brañosera). En el 824 el Conde Munio Núñez concedió la «Carta Puebla de Brañosera», que dio forma jurídica al asentamiento (durante el reinado de Alfonso II «El Casto»). A los hombres que pueblan las nuevas zonas les da el estatus de «hombres libres» que dieron origen al reino de Castilla.

«Aquí comienza esa cosa inmensa e indestructible que se llama España» es la frase con la que el periodista Víctor de la Serna se refiere a estas tierras del occidente de Cantabria de donde salieron los colonos que llegaron a Brañosera. Él fue el primero que habló de los foramontanos en «Nuevo Viaje de España. La Ruta de los Foramontanos».

Descanso de ruta de los foramontanos 2016 en IZARA
Descanso de ruta de los foramontanos 2016 en IZARA

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Este movimiento migratorio altomedieval ha inspirado una ruta turística por el camino que se supone que hicieron estas gentes. Son unos 90 kilómetros que se inician en la localidad de Cabezón de la Sal (Cantabria) y llegan hasta Brañosera (Palencia). Los ayuntamientos por los que se hace el recorrido se han asociado para potenciarlo como destino turístico; discurre por los actuales términos municipales de Cabezón de la Sal, Mazcuerras, Ruente, Valle de Cabuérniga, Los Tojos, Hermandad de Campoo de Suso – Cantabria -, y Brañosera – Palencia, Castilla y León -. Existe la posibilidad de hacerlo andando o en vehículo y la mayoría de las poblaciones por las que discurre fueron fundadas en los siglos IX y XI.

Dada la importancia que tuvo la repoblación para el devenir histórico de España, esta ruta tiene una gran relevancia tanto histórica como paisajística, arquitectónica y étnica. También la gastronomía tiene un lugar especial en esta ruta con el cocido de albuias blancas o rojas, las setas, las truchas de río o la carne de vaca y de caza, teniendo un lugar destacado el cocido montañés, platos que pueden degustarse en los establecimientos que hay a lo largo de la ruta.

Recorriendo la ruta foramontanos 2016 con el alcalde de Brañosera
Recorriendo la ruta foramontanos 2016 con el alcalde de Brañosera
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Ruta de los Foramontanos 2016 a su paso por Cabuerniga

La mitología cántabra también tiene referentes en estos pueblos, como la anjana que habita en la fuentona de Ruente y corta el agua cuando quiere. La historia se mezcla con la leyenda y se puede evocar el pasado a través de las casonas de piedra con escudos heráldicos de otras épocas. También la naturaleza con sus bosques, bañados por las aguas de los ríos Saja y Nansa, es impactante y salvaje y puede aprenderse más en el Museo de la Naturaleza de Carrejo.ruta-foramontanos-2016-1 ruta-foramontanos-2016-2

Cantabria y el gentilicio "Montañes"

Desde hace ya más de un siglo, nativos y extraños asocian el gentilicio “Montañés” con Cantabria o con la antigua Provincia de Santander. Pero como decíamos esto se entiende así desde mediados del siglo XIX ya que los Montañeses no sólo habitaban lo que es hoy la Comunidad Autónoma de Cantabria.

El solar de los Montañeses correspondería hoy en día a la totalidad de la actual Cantabria, incluyendo el oriente de Asturias con los valles de Ribadedeva y Peñamellera. Montañés también se sentía el norte de Burgos con los valles y merindades limítrofes con Cantabria, como Montija, Espinosa de los Monteros, Sotoscueva, Valdeporres, Valdebezana, Alfoz de Santa Gadea, Hoz de Arreba, etc…, al igual que gran parte del norte de la Provincia de Palencia con las localidades de Aguilar de Campoo, la Pernía, Cervera de Pisuerga, Brañosera, Barruelo de Santullán, etc.
Hay que resaltar que en los siglos pasados La Montaña no constituye ninguna demarcación territorial como ocurría con sus vecinos del Principado de Asturias o con los vascongados y sus provincias forales. No es un ente territorial administrativo, sino llamémoslo sentimental, cuyos límites coinciden prácticamente con la Cantabria romana o aquel territorio medieval llamado “Peñas Amaya fasta el Mar”. Las primitivas merindades de Asturias de Santillana, Trasmiera, Liébana y Pernía, Vecio, Castilla Vieja y Aguilar de Campoo constituyen a grandes a rasgos La Montaña.

A grandes rasgos, esto fue “La Montaña”. Dentro de la línea gruesa, los límites actuales de Cantabria o de La Montaña a partir de 1833.

Podemos afirmar que los Montañeses eran un pueblo que habitaban en el sector central de la Cordillera Cantábrica y que sentían a La Montaña como su “País” o su “Nación”. Nos referimos con estos términos ya que eran los comúnmente utilizados en aquellos siglos y así quedó reflejado en multitud de documentos. Por ejemplo, en las actas de las Juntas de Puente de San Miguel se alude “a este País de La Montaña” o como los Montañeses emigrados a Mexico en el siglo XVIII afirman que son “de la nación de La Montaña”, de la “nación Montañesa” y como también para ser diputado de la Cofradía Montañesa de Mexico había que ser “nacionales u originarios de las Montañas”. En Mexico los españoles que allí se instalaron en esta época se agrupaban en torno a sus respectivas tierras de origen, similar a lo que hoy llamamos Casas Regionales o Centros Regionales. Destacamos a los Vizcaínos (Vascos y Navarros), Castellanos, Asturianos, Gállegos, Andaluces, y como no, a nuestros Montañeses.

A pesar de lo que pueda parecer hoy en día, éstos términos de “País” o “Nación” no implicaba un sentimiento indepententista, que es cómo se asocia hoy en día. Por ejemplo, un mismo Montañés en Mexico afirma que sus paisanos son “verdaderos Españoles”. Estos términos han perdurado hasta hoy entre los Vascos, Catalanes y Gállegos para denominar a sus respectivos terruños.

En 1833, el Estado Español proyecta la división provincial de la Monarquía. El “País de la Montaña” que se encuentra dividido en diferentes demarcaciones alcanza por fin la ansiada segregación de las ciudades castellanas (Burgos principalmente, Toro y Palencia) y consigue formar su propia distrito: la Provincia de Santander. Con esta recién creada Provincia, se ven cubiertas las aspiraciones de gran cantidad de Montañeses a formar su propio ente provincial pero frustadas las de otros que se verán integrados en otras provincias limítrofes.

Así tenemos que localidades de fuerte y tradicional identidad Montañesa como las hoy asturianas Panes, Colombres o Allés; las palentinas Aguilar de Campoo, La Pernía, Cervera de Pisuerga o Brañosera y las burgalesas de Espinosa de los Monteros, Soncillo, Santa Gadea o Pedrosa de Valdeporres, entre otras, no entran a formar parte de la nueva Provincia cántabra.

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Es a partir de entonces cuando La Montaña se identifica con la Provincia de Santander y a sus habitantes como Montañeses, marginando de este gentilicio a las gentes de aquellos valles que a partir de entonces se llamaran burgaleses, asturianos y palentinos por una voluntad ajena. Desde dentro de Cantabria siempre se sintió que la Provincia era un ente mutilado y así muchos los expresaron cuando el Estado proyectaba a principios del siglo XX una división administrativa. O cómo cuando en 1936 los republicanos santanderinos proyectan un Estatuto de Autonomía para Cantabria con la posibilidad de reintegrar los municipios cántabros que están en provincias limítrofes.

Así tenemos que desde hace más de dos mil años,en estas tierras ha existido un país cuyos habitantes tienen conciencia de formar una entidad propia; unas veces como Cántabros y otras como Montañeses: Al fin y al cabo, Cántabro significa “habitante de las montañas” o lo que es lo mismo, Montañés. … de David.

824

 

ROMANCE DEL CONDE MUNIO

 

824
824

 

En una elevada peña, situada junto a Tremaya;
en el valle de Pernía, que el claro Pisuerga baña;
Desafiando a las nubes, a que en altura se iguala;
el fuerte castillo estuvo do el conde Munío habitaba.

Ya quedan pocas señales en el sitio que ocupara;
pero fue en remotos tiempos fortaleza inexpugnada.
Con sus muros y sus torres por almenas coronadas,
seguro asilo ofrecía al señor de la comarca.

Que de tan notable altura sus dominios divisaba,
viendo sus pueblos dispersos entre cerros y montañas.
Los Llazos miraba al frente junto al peñasco Tremaya,
y allí cerca los tres barrios de Redondo contemplaba:

En medio Santa María, San Juan a la bajerada,
y por cima San Martín, que después se despoblara.
Más lejos Lores veía, do la nobleza habitaba,
y una humilde casa en Vegas, camino de Sierras Albas.

Areños y Camasobres cerca de allí se encontraban
y hacia el norte Piedras Luengas, sólo de hidalgos morada.
Más al sur San Salvador, y a su inmediación Lebanza;
el campo al lado, y no lejos de Santiago la explanada;
donde se alzaba el santuario del viejo patrón de España,
primero que hubo en Pernía, después de reconquistada.

A otro lado Polentinos donde la vista no alcanza,
y Vañes y Villanueva hacia la parte más baja.
Carracedo más arriba, que entonces poblado estaba,
y hoy sólo y yermo se ve en poder de gente extraña.

A la espalda del castillo verdes montañas se alzaban
situadas en noble tierra, que de Pernía es hermana.
Era la Castillería, cuna de gentes honradas,
que más tarde el fuero altivo de Sepúlveda alcanzaba.

Libre este valle vivía, sin yugo que le pesara,
pues según la historia cuenta a sus señores nombraba.
Mas hubo tiempo también, en que su cerviz doblara,
sometiéndose al dominio de personas encumbradas.

Y tal había sucedido en la edad afortunada,
en que aquel ilustre conde estos valles gobernara.
Tranquilos en sus contornos varios pueblos encerraba,
con San Felices en medio, y allá en el norte Celada.

De otra parte Roblecedo, que sin gente se quedara,
y cerca de él Herreruela, y más lejos Estalaya.
Y escondido al occidente, en situación muy galana,
al pie de enhiesto collado también Verdeña se hallaba.

A estos y otros varios pueblos de las próximas comarcas,
se extendió en mejores días la merindad perniana,
comprendiendo en su recinto a la villa cerverana,
con Pineda, San Martín, y la Pisuerga inmediata,

y parte del monte Vinnio, a cuyos pies fue fundada
por Munio Núñez y Argilo la villa de Brannia y Ossaria;
allí donde los guerreros de la heroica y fiel Cantabria
contra Roma pelearon en defensa de su patria;

tiñendo con noble sangre la corriente de las aguas
del Rubagón, que en el día por entre el carbón resbalan.
Conviene agregar por fin que ella en conjunto lindaba
con Poblaciones, Campoo, Santullán y sus montañas;

con el Alfoz de Aguilar, la Ojeda y la tierra de Alba,
con Castrejón y la Peña y la Liébana o Libania.

II

Conocido así el terreno, donde el suceso pasara,
es tiempo ya de contarle, según la historia le narra.
Hace de esto muchos años, como que entonces finaba
la existencia del Condado, cuya cabeza fue Amaya,

pasando a Sancho el Mayor de la casa de Navarra,
y después al gran Fernando, que el regio manto alcanzara,
y el cual compartió su trono con la reina Doña Sancha,
por quien León se vio unido a la tierra castellana,

después que murió Bermudo, último especial monarca,
de aquella ilustre corona que tanto ensanchó a la patria.
El Cid Campeador entonces su ilustre vida empezaba,
preparándose a llenar los campos con sus hazañas.

Todo esto aquí referido, para fijar nuestra marcha,
en la primera mitad del siglo onceno pasaba.
Ocurrió pues, que en Pernía famoso conde mandaba,
por sus hechos conocido en toda la noble España.

Llamábase Munio Gómez, aunque en Bustio le trocara
la tradición desde antiguo por el pueblo conservada.
Hijo fue de Gómez Díaz, noble conde de Saldaña,
nieto de Diego Muñiz, que igual condado gozara.

Su madre fue Mumadona, hija bella y apreciada,
del conde Fernán González el que a Castilla encumbrara.
Su bisabuelo paterno fue don Munio de Saldaña,
y por parte de su madre su ilustre línea enntroncaba.

Con el gran Nuño Rasura, aquel que en época aciaga
fue uno de los buenos jueces de Castilla soberana.
Estaba soltero el conde y aunque ya lo reclamaban
su edad y su noble alcurnia, en casarse no pensaba.

Hasta que vio una doncella joven, apuesta y gallarda,
nacida en tierra leonesa, de ilustre y regia prosapia,
hija de Doña Adosinda, rica señora asturiana,
y de Favila Fernández famosos por sus hazañas,

que hasta hizo cara a Almanzor, cuando con pasión insana,
aquel feroz musulmán por nuestras tierras entraba.
Esta niña candorosa fue, pues ocasión y causa
de que el conde Munio Gómez todos sus planes cambiara.

Prendose de su hermosura y de sus virtudes raras,
y hacia el año mil y veinte en matrimonio se enlazan,
sin que sirviera de obstáculo la diferencia marcada
de edad que entre ellos había, cuando su unión celebraran,

pues nacida el año mil ella unos veinte contaba,
y el conde, a mi parecer, esos años triplicaba.

III

Era Munio caballero de fuerte brío y pujanza,
de varoniles arranques y una conducta sin tacha.
Religioso y justiciero, a su patria idolatraba,
y más de una vez los moros huyeron ante su lanza,

cuando con fieles vasallos nacidos de sus montañas,
fue a combatir por su ley, siguiendo la enseña santa,
en unión de sus hermanos Garcí Gómez de Saldaña,
y Velasco y Sancho, condes que en edad le aventajaban.

Con las fieras de sus bosques en tiempo de paz lidiaba,
sin miedo a los jabalíes, ni a los osos ni a sus garras,
cazando además tasugos, lobos, raposas taimadas,
gatos monteses, mustelas, garduñas, turones, martas,
con los corzos y rebecos y ciervos de grandes astas,
liebres esquilos y erizos, y nutrias de anfibia raza,
perdices y codornices y palomas irisadas,
faisanes, aves de presa, y otras varias alimañas.

Y Doña Elvira Fagilaz, que así la esposa se llama,
era dechado perfecto de las mujeres cristianas,
de esbelto talle, ojos negros, gracioso andar, tez muy blanca,
de regular estatura y una belleza extremada.

Afable con sus criados con sus vasallos muy llana,
caritativa y humilde a los pobres consolaba.
En su castillo vivían; felices se contemplaban
los dos esposos unidos en vida ejemplar y santa.
Descendiendo algunas veces, por la espina paseaban,
sus dominios recorrían, y al castillo regresaban.

Desde allí toda Pernía con la vista registraban,
y en ver sus montes y valles sin cesar se recreaban.
Vieron alzarse las nubes del pozo de Curavacas,
vieron asomar la niebla de allende la Peña Labra,
saludando con respeto la cruz que entonces se alzaba
en el cerro del Ulago, entre el Campino y la Cuarca.

Vieron pastar los ganados en las laderas cercanas,
desde Valmián a Hordejón, del Hayedo a las Estradas.
De Peñas Negras arriba nada oculto a sus miradas
pudo quedar, pues dominan cerros, vegas y hondonadas.
Mirando a sus pies del río veían las dulces aguas,
que en continua corriente desde el Coble caminaban,
surgiendo allí al aire libre después de ir aprisionadas
bajo tierra desde el Hoyo, que Saldelafuente llaman,
no lejos del Cobarrés, do el Rey Casto se albergara,
cuando perseguido huía de los intrusos monarcas.

Añosos Robles contemplan y sierras muy elevadas,
que de nieve en el otoño pronto se ven coronadas,
siendo notable entre todas, el pico de las Tres Aguas,
que vierte al Mediterráneo y al mar de Atlante y Cantabria,
y además Valdecebollas, que los geodestas enlazan
con el pico de Espigüete y con la Peña de Amaya.

También risueñas praderas, do límpidas fuentes manan,
aperciben de su altura junto a tierras cultivadas.
La vida pasan dichosos, aliviando las desgracias,
y haciendo bien a sus gentes, que a los dos les idolatran.
En medio de esta su dicha sólo una cosa les falta
que es tener algún hijo, en quien ambos se adoraran.

IV

Pero el destino fatal, que envidioso les miraba,
quiso acabar su ventura de los celos con el arma.
El conde Munio hasta entonces en su esposa confiaba
conociendo su cariño y fidelidad probada,
hasta que las apariencias malamente interpretadas,
y también bajas intrigas que tramó gente villana,
del conde en el pecho encienden pasión feroz y bastarda,
que a su amor sustituyendo le inspiró sed de venganza.
Y no obstante las virtudes de su esposa siempre honrada,
su obcecación le condujo a cometer una infamia,
contribuyendo tal vez a este fin la circunstancia
de diferencia de edades, anteriormente expresada.

Mal informado creyó que del deber olvidada,
A desórdenes impuros Doña Elvira se entregaba.
Primero duda cruel apoderose del alma,
después, furioso, a la ira en su corazón dio entrada.

Y aunque a veces su conciencia ¡Es inocente¡ gritaba,
estos gritos no escuchó su razón extraviada.
Así que, a pesar de todo, y sin pararse a observarla,
con extraña ligereza juzgó a su esposa manchada,
y convirtiendo en furor el amor que atesoraba
de su imaginaria afrenta quiso vengarse con saña.

Escogió tremenda noche, en que en tempestad estalla,
En que la luna se oculta, y el ronco viento silbaba.
Cubierto se hallaba el suelo de una reciente nevada,
que fue por el triste invierno cuando estos hechos pasaran.

Era intensísimo el frío, y sin parar torbelaba,
grandes hielos peligrosos, por doquier se observaban.
A la media noche el conde su venganza preparaba,
cuando todos recogidos en el castillo ya estaban.

No le detiene el rigor de aquella estación tirana,
ni el viento que airado sopla, calma su frente abrasada.
Dispone una mula ciega, vieja, coja y también falsa,
sobre ella pone a su esposa y del castillo la lanza.

Dala por guía y apoyo sorda y muda una criada,
y hace marchar a la mula descendiendo la montaña.
Por camino inaccesible hasta a rebecos y cabras,
por sitios donde siquiera ni las mismas fieras andan,
por riscos do sólo posa en ocasiones el águila
que tiene altiva su nido en la Peña de las Grajas,
por do jamás anduvieron de hombre atrevido las plantas,
ni las hierbas despuntaron nunca las ovejas mansas.

Por allí cruel el conde a la mula encaminara,
con el fin de que su esposa sucumbiese despeñada,
y cayendo sus despojos del Pisuerga entre las aguas,
ya nunca más aparecieran restos de la infortunada.

V

Mas ¡Oh prodigio¡ Dios vela por Doña Elvira la santa,
que nunca Dios abandona al que en peligro se halla.
La esposa del conde Munio inocente y pura estaba,
por lo cual la Providencia había resuelto salvarla.

Y entre los mil precipicios que la mula atravesara
hasta descender al llano desde la peña empinada,
ni una sola vez tropieza, y por la parte más agria,
desde el peñasco hasta el río baja con su doble carga,
dejando allí para muestra del suceso que pasara,
en varios puntos visible, la señal de sus pisadas.

Durante el peligro, humilde Doña Elvira resignada,
con fervor se encomendó a Dios y a la Virgen Santa.
Viéndose a salvo después lo primero fue dar gracias
al Rey de cielos y tierras, que su ayuda le prestara.

Luego marchó valle abajo siguiendo el curso del agua,
y al llegar a un pueblecito, que junto al río se alzaba,
al atravesar un puente que al pueblecito guiaba,
empieza a dar grandes voces la sorda y muda criada,
alabando a Dios eterno y proclamando muy alta
la injusticia de su amo, la inocencia de su ama.

Esto ocurrió ante las gentes, que a su paso se agolparan,
al tiempo que el sol radiante por los cerros asomaba,
y por esta causa el pueblo, donde la muda cantara,
y que hasta allí se decía San Salvador de Tremaya,
en Cantamuda trocó el nombre que antes llevaba,
y así sigue, aunque en el día lo adultere la ignorancia.

En tanto el conde en su altura frenético paseaba
sin poder estarse quieto ni recogerse a su estancia.
Desesperado intentó clavarse su propia espada,
para acabar con la vida, los sufrimientos del alma;
mas le contuvo algún ángel, para que no se matara
con el fin de que después arrepentido llorara.

Allí de pies y sin sosiego llegó a sorprenderle el alba,
mirando si entre las peñas algún bulto divisaba.
Crueles remordimientos cual fantasmas le acosaban,
al tiempo que en Cantamuda en triunfo su esposa entraba,
y que el pueblo reconociendo el milagro que se obrara,
en su querida condesa un ángel puro mirara.

Al saber el conde Munio tales prodigios, el alma
se le conmueve y se postra de Jesucristo a las plantas.
Luego parte como un rayo a do está su esposa honrada,
y llega impaciente a ella, osando apenas mirarla.

Pide perdón muy humilde a Dios y a su Elvira amada,
y contrito y pesaroso vierte lágrimas amargas.
Mas la noble Doña Elvira no desoye sus palabras,
y le acoge cariñosa y le perdona sus faltas.

Entonces arrepentido una iglesia el conde labra,
para que reciba culto la Virgen Inmaculada,
aprovechando al efecto la existencia bien probada
de un santuario muy antiguo, media legua de Lebanza.

Fue esta una ilustre Abadía de monte y peñas cercada
con jurisdicción exenta, coto propio y buena casa,
la cual en el siglo XII otro conde mejorara,
señor de grandes estados que en Polentinos moraba,
llamado Rodrigo Gustios, quien después de sus campañas
victoriosas contra el moro, al fin allí se enterrara,
lo mismo que su mujer y un hijo que le quedaba
de tres que tuvo, y murió cuando aquel siglo expiraba.

Conservóse en la Abadía la regularn observancia,
por muchos años, más hoy, se encuentra ya muy cambiada,
pues, aunque mil privilegios nuestros reyes la otorgaran,
de la destrucción moderna nada ha bastado a salvarla.

Carlos III a su costa cuidó de reedificarla,
mas se interrumpió su culto desde la atroz francesada.
Y luego cual cosa vil, pasando a manos extrañas
se vendió aquel lugar santo, do la Virgen se adoraba,
y sus imágenes todas, viéndose tan solitarias
procuraron refugiarse en las parroquias cercanas,
quedando allí únicamente las tres tumbas veneradas,
que profanadas se han visto por la codicia insensata.

Otra iglesia la condesa en Cantamuda fundara,
dedicada al Salvador que en sus penas la amparara,
y la cual para recuerdo de la ocurrencia pasada,
mira con su tripe ábside a la peña de Tremaya.

Pura y sublime es la fe, su arquitectura románica,
que subsiste todavía, pero muy estropeada.
Glorias tuvo y mereció distinciones señaladas,
de pródigos la otorgaron obispos, reyes y papas,
contando entre sus pastores, para que más la ilustrara,
al infante don Felipe, hijo del santo monarca,
que al propio tiempo obtenía la dignidad elevada
del arzobispo de Sevilla por su padre conquistada.

Aún este templo se ostenta luciendo su antigua fábrica,
aún se conserva la iglesia pero ya no es colegiata,
que viéndose decadente, pobre y casi abandonada,
suprimióla el Concordato aunque de hecho ya lo estaban.

Allí descansan los restos de Doña Elvira la santa,
mientras los del conde Munio no se sabe donde paran.
También se conserva el puente do cantara la criada,
y allí está firme y soberbio para perpetua enseñanza.

Cantamuda alcanzó fueros y libertades muy amplias,
que se les dio la condesa siendo de edad avanzada.
Llegó a convertirse en villa, y estuvo un tiempo en bonanza,
y el obispo de Palencia, don Luis Cabeza de Vaca
En el siglo XVI construyó el rollo de su plaza,
como señal de que allí justicia se administraba,
Y no contento con eso, la dio por siempre sus armas,
tomadas de su apellido, que en el rollo están grabadas.

Porque ya de tiempo atrás la Pernía disfrutaban
los prelados palentinos, que en su condado alcanzaran.
También por aquel entonces fundó para más honrarla
el hospital que en la villa de la Concepción llamaban,
el buen Diego Colmenares, que en la colegiata estaba
de canónigo; mas hoy no queda de su obra nada.

Continuó así Cantamuda viviendo bajo la guarda,
del noble alcalde ordinario que el Diocesano nombraba,
y cuya jurisdicción a Casavegas llegaba,
quedando también Areños subordinado a su vara.
Otros tiempos más contrarios han venido a perturbarla
en su adelanto y por eso perdió toda su importancia.

Además que los franceses, con fría y salvaje calma,
durante gloriosa lucha prendieron fuego a las casas,
y aunque después los vecinos procuraron restaurarlas,
hay algunas todavía por el suelo derrumbadas.

Esta es la veraz historia de Doña Elvira la santa,
que con el conde su esposo muchos pueblos gobernara.
Su recuerdo se conserva entre las verdes montañas
de la Pernía, y en la noble Castillería su hermana,
y en los montes y en las peñas, y del Pisuerga en las aguas
todavía se oye el eco que sus virtudes ensalza.

Yo a los pernianos cuento esta tradición sagrada,
que recogí siendo niño de los labios de una anciana.
Que no la olviden quisiera, que a sus hijos la enseñaran,
y que la moral que encierra en sus pechos inculcaran,
para que jamás olviden los hijos de estas montañas
que en su humildad y pobreza grandes tradiciones guardan,
y para que confiados en protección sobrehumana
sepan morir si es preciso por su Dios y por su patria.

Ruta de los Foramontanos desde Cabezon hasta Brañosera

Ruta de los Foramontanos entre Cabezón de la Sal y Brañosera, ruta que dio origen a la repoblación de Castilla en el siglo IX y a la Primera Carta Puebla de España, el Fuero de Brañosera, en el año 824.

Foto inicio de ruta

Ruta de Los Foramontanos

Fundadores de la asociación “Ruta de los Foramontanos” y primeros simpatizantes y asociados con vestimentas propias del siglo IX en su mayor parte confeccionadas por ellos mismos con el rigor que ha permitido el poco tiempo disponible para emprender el recorrido, tomaron parte en esta primera comitiva, acompañados de caballos, perros y hasta de una burra con su cría de tres meses que ha tomado ya el nombre de “Foramontana”.

Partieron de Cabezón el viernes 12 de octubre y en la partida fueron acompañados por el Presidente Regional Ignacio Diego, el Consejero de Educación, Cultura y Deporte Miguel Ángel Serna y la Alcaldesa de Cabezón de la Sal, Esther Merino además de por otros miembros del Gobierno Regional y del Ayuntamiento de Cabezón.
En el propio Ayuntamiento sellaron “La foramontana”, cartilla que será a la postre la certificación que acredite haber realizado la ruta.
La primera jornada, marcada por el fuerte calor, les llevó hasta Bárcena Mayor tras atravesar los municipios de Mazcuerras, Ruente, Cabuérniga y Los Tojos. En cada municipio fueron recibidos por el Alcalde correspondiente y en los lugares emblemáticos les fue firmada y sellada “La foramontana”.

 

 

 

 

Tras pernoctar en Bárcena Mayor y pasar Fuentes y el alto de la Cruz llegaron a Argüeso donde fueron recibidos por las autoridades municipales en el Castillo, escenario impresionante, donde secar las ropas tras la jornada de aguaceros, descansar y pernoctar.
Y la tercera etapa, domingo 14, no se hizo esperar, Argüeso-Brañosera, con nublados al principio, sol intenso después y aguacero al final ya entrando en Brañosera, con la magnífica acogida que ha imperado en todo el recorrido.

Un total de casi 80 kilómetros en tres jornadas, en las que el paso por todos los pueblos ha sido acogido con júbilo y con el manifiesto reconocimiento del esfuerzo realizado, según el presidente de la nueva asociación, Jesús Maestegui.
Su vicepresidente y presidente de ARPI (Asoc. Para la Recuperación de Patrimonio Industrial y Cultural), José Luis Ruiz, poco avezado en esto del senderismo, insiste en que la ilusión en este proyecto hace imperceptible el esfuerzo realizado y anima a los simpatizantes de la ruta a confeccionarse sus vestimentas con cierto rigor asesorados si lo desean por la propia asociación que cuenta con miembros que han asistido ya a un primer taller de vestuario de esta época.

La ruta, segundo camino histórico en importancia, tras el Camino de Santiago goza de un patrimonio natural, histórico, arquitectónico y etnográfico de inigualable valor, según Javier Adán, presidente del Fuero de Brañosera.
En los próximos días tendrá lugar una exposición de fotografía de esta primera marcha realizada, de las vestimentas, así como del itinerario seguido en los distintos ayuntamientos implicados.

ondaceroComo segunda iniciativa se realizará un acto simbólico que tendrá lugar el día 3 de octubre al pie del monumento que homenajea a los foramontanos situado en el puente de Santa Lucía, diseñado por el arquitecto y dibujante José Mª Pérez, Peridis, e inaugurado en 1996 en presencia de Pedro Crespo de Lara, periodista y escritor nacido en Cabezón de la Sal; acto en el que los siete ayuntamientos firmarán su adhesión a la asociación y entrarán a formar parte de la ya existente Junta Directiva.

Después tendrán lugar en la Casa de Cultura de Cabezón de la Sal unas conferencias y la proyección de un documental sobre esta ruta. Con estas conferencias se inician también las VI Jornadas de Historia del Fuero de Brañosera, que continuarán los días 10, 11 y 12 de octubre en Barruelo de Santullán, Brañosera, Vallejo de Orbó y en el Castillo de Argüeso.

Además coincidiendo con el Acto de Exaltación del Fuero de Brañosera el día 13 de octubre se realizará un recorrido tematizado, abierto a la participación popular, por este sendero histórico para conmemorar el 1.200 aniversario de la primera Ruta Foramontana.

Ruta de los Foramontanos

Reunion Ruta Foramontanos

Los promotores de la Ruta de los Foramontanos y los municipios por los que transcurre acuerdan constituir una Asociación

Los Alcaldes de los seis municipios cántabros por los que discurre la Ruta de los Foramontanos (Mazcuerras, Cabezón de la Sal, Ruente, Cabuérniga, Los Tojos y Campoo de Suso), y el Alcalde de Brañosera, reunidos en la Casa de Cultura de Cabezón de la Sal con representantes de asociaciones y colectivos vecinales, la “Asociación para la Recuperación de Patrimonio Industrial (ARPI), y la “Asociación El Fuero, promotores del relanzamiento de este camino histórico, acordaron la constitución de la Asociación “Ruta de los Foramontanos”, cuya finalidad será la de coordinar las actividades e iniciativas que a partir de este momento se generen en torno a esta ruta.

Como punto de partida de la Asociación se acordó la realización de un primer acto simbólico que tendrá lugar en Cabezón de la Sal el próximo día 3 de octubre, viernes, al pie del monumento que “homenajea” a los foramontanos sito en el puente de Santa Lucía, diseñado por el arquitecto, escritor y dibujante José Mª Pérez, Peridis e inaugurado en 1996 en presencia de Pedro Crespo de Lara, periodista y escritor nacido en Cabezón de la Sal.

Por la tarde, a las 19:00, tendrán lugar en la Casa de Cultura de Cabezón de la Sal unas conferencias y la proyección de un documental sobre esta ruta, seguramente la segunda en importancia histórica tras el Camino de Santiago; iniciándose así las VI Jornadas de Historia del Fuero de Brañosera, que continuarán los días 10, 11 y 12 de octubre en Barruelo de Santullán, Brañosera, Vallejo de Orbó y en el Castillo de Argüeso.

foramontanos 814Los objetivos inmediatos de la Asociación “Ruta de los Foramontanos”, pasan por el trazado, acondicionamiento y señalización; por la elaboración de una topoguía que además de la información del trazado de la ruta, contenga información histórica y turística del territorio que atraviesa, así como lugares de pernoctación y avituallamiento.

El primer recorrido Cabezón de la Sal-Brañosera (de unos 80 kilómetros) por parte de la organización e invitados se realizará a partir del 12 de septiembre y el segundo recorrido totalmente abierto a la participación ciudadana tendrá lugar en Octubre coincidiendo con el “Acto de Exaltación del Fuero de Brañosera”, Primer Municipio de España, año 824, diez años más tarde del inicio de esa repoblación de la que hablan los Anales Castellanos y como conmemoración del 1200 aniversario de la primera Ruta Foramontana. Este segundo recorrido contará además con una importante recreación histórica de forma que los participantes irán ataviados con ropas propias de la época en que se inició este éxodo (siglo IX).

 


 

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Virgen de Brañosera

Patrona de San Andrés de Montearados (Burgos)
Patrona de San Andrés de Montearados (Burgos)

Virgen de Brañosera: Patrona de San Andrés de Montearados (Burgos) Siglo XIV

San Andrés de Montearados, es una localidad situada en la provincia de Burgos, comunidad autónoma de Castilla y León (España), comarca Páramos, ayuntamiento de Sargentes de la Lora Situado 8 km. al sur de la capital del municipio, Sargentes, en el Espacio Natural de las Hoces del Alto Ebro y Rudrón.

LEYENDA:  Brañosera significa posiblemente escondite de osos, animal que aún vive en los montes cántabros y que en tiempos pasados cuando La Lora era un espeso encinar, robledal y hayedo campaba por estas soledades. En la primera mitad del siglo IX, hubo que clarear el monte para cultivar centeno y establecer pequeñas colonias de reconquistadores.

Brañosera pudo ser uno de estos puntos, quedando como único recuerdo desde hace siglos un sencillo templo que se amplió en el siglo XVIII. La Virgen es menuda y antigua quizás del XIV, con una amable sonrisa en los labios y un particular brillo en los ojos. El Niño se cobija en su costado.

FRASE: “Eres casa de Dios en la tierra, el Señor hizo en ti maravillas, eres arca de nueva alianza, nuevo templo, ciudad escogida”.

FUNCIONAMIENTO DE LAS MUELAS DE MOLINO EN LOS MOLINOS DE AGUA

 FUNCIONAMIENTO DE LAS MUELAS DE MOLINO EN LOS MOLINOS DE AGUA

1. INTRODUCCIÓN
Antes de la Revolución Industrial, la energía muscular, la eólica y la hidráulica fueron las tres principales fuentes de energía empleadas para hacer funcionar mecanismos más o menos complejos. En el caso de los molinos hidráulicos, la molturación de los cereales se produce gracias a la transformación de la energía cinética del agua en un movimiento rotatorio que, por fricción entre dos muelas, convierte en harina los granos de cereal. Seguir leyendo FUNCIONAMIENTO DE LAS MUELAS DE MOLINO EN LOS MOLINOS DE AGUA

III JORNADAS DE HISTORIA DE BRAÑOSERA – PALENCIA

Video resumen

Este año,  las Jornadas de Historia que  se  celebran  en la  semana del Fuero de Brañosera,  son reconocidas como actividad cultural universitaria en títulos oficiales adaptados al Espacio Europeo de Educación sperior (EEES) con cncesión de créditos ara los alumnos asistentes de las universidades e Burgos, Valladolid y Cantabria.

Diptico III Jornadas de Historia

Días 13 y 14 de octubre de 2011

Jueves 13 Octubre

Mañana:

  • 10:30 Sesión protocolaria de  apertura:Presentación de las jornadas
  • 10:45 D. Jesús Mediavilla
  • 11:00  Conferencia de apertura:“El derecho municipal: Brañosera y su carta foral”
    (Dr. D. Emiliano González Díez, Doctor en Filosofía y Letras, Catedrático de la Universidad de Burgos, profesor de Historia del Derecho y de las Instituciones). 45’
  • 11:45-13:30 Talleres de alumnos sobre la conferencia de apertura(coloquios, análisis de textos,…).
  • 13:30-14:30 Acto de exaltación del Fuero de Brañosera: “El municipalismo y la Mancomunidad”

COMIDA EN EL RESTAURANTE DONDE SE DESARROLLA LA JORNADA

Tarde:

  • 16:30 Ponencia de trabajo: ”De los fueros a las Ordenanzas municipales”
    (Dr. D. Juan Baró Pazos, Decano de la Facultad de Derecho de Cantabria y Catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones)45’
  • 17:15-18:30 Talleres de alumnos sobre la ponencia (coloquios, análisis de
    textos, imágenes, videos…).
  • 18:30 Ponencia de trabajo: “Reyes, señores y  comunidades. Los fueros y la memoria social”
    (Dr. D. Pascual Martínez Sopena, Catedrático de Historia Medieval de la
    Universidad de Valladolid)45’
  • 19:15-20:30 Talleres de alumnos sobre la ponencia (coloquios,
    análisis de textos, imágenes, videos…).

Viernes 14 Octubre

Mañana:

  • 9:00 Ponencia de trabajo sobre Paleografía
    (Dra. Dña. Marta Herrero de la Fuente, Doctora en Filosofía y Letras,
    profesora de Paleografía y Diplomática y de Historia de  la Escritura Latina en la Universidad  de Valladolid y Dr. D. José Antonio Fernández Flórez, Doctor en Filosofía y  Letras, Catedrático de la Universidad de Burgos)
    “Grafías y peculiaridades de la escritura  visigótica”  45’
  • 9:45-12:45 Talleres teórico-prácticos de iniciación a la caligrafía visigótica (escritura de la Península Ibérica siglos VII al XI) a cargo de la Asociación Alcuinopara la recuperación de la caligrafía Antigua.
  • 13:00-13:30 Sesión protocolaria de clausura 
Jornadas de Historia 2010 Brañosera

La Aceña de Brañosera

Las  aceñas eran molinos harineros de agua, que se hacían en el mismo cauce de un  río, de modo que la fuerza de la corriente movía directamente una rueda hidráulica vertical de paletas (ruedas vitrubianas), que a través de un sistema  de engranajes (catalina y linterna), y de embragues, transmitían el movimiento de giro del eje horizontal de la rueda al eje vertical de una piedra de moler.

 

El Emperador Carlos V, cena y pernocta en Brañosera en 1522

Aunque parezca una anécdota es parte de la historia de Brañosera dar cobijo al Emperador Carlos V. Esto ocurría en el verano de 1522. Así nos lo cuenta Manuel de Foronda y Aguilera en su libro “Estancias y viajes del emperador Carlos V”.

El Emperador Carlos I de España y V de Alemania, según consta en “Cuenta 2ª de H. Stercke” (Ar. N. -B. 3.348) embarcó el 6 de julio en Southampton (Inglaterra) con destino a España. Desembarcó en Santander, el miércoles 16 de Julio a las seis de la tarde según recogen varios documentos:

  • Carta de D. Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fechada el 19 de julio de 1522 (B. Tomo XLIII, fol. 37)
  • Carta de Carlos V participando su llegada «oy día de la data» y que se den gracias a Dios por ello, &. &. (B. S. -Documento núm. 31)
  • Carta de Carlos V a los Concelleres de Barcelona, participandoles su desembarco en Santander, &. &. (C. A. -Vol. terc., pág. 334)

Y según consta en la Cuenta 2ª de H. Stercke (Ar. N. -B. 3.348), el Emperador, tras pasar por Parbayon, Villasevilla, Molledo y Reinosa, llega a Brañosera:

  • El día 29 de Julio donde cena y pernocta: “Martes. -El Emperador comió en Reynosa, cenó y pernoctó en Branoceira”.

  • El 30 de Julio parte, después de comer, en dirección a Aguilar de Campoo:”Miércoles. -El Emperador comió en Branoceira, cenó y pernoctó en Aguillar”.

 

Carlos de Gante    Los viajes del emperador   – 1522 –

1-14-enero-en Gante. -Del miércoles 1 al martes 14. -El Emperador en Gand.

Diario de gastos de la Casa del Emperador.

Ar. N. -B. 3.473.

15-enero-en Gante y Terramonda. -Miércoles. -El Emperador comió en Gand, cenó y pernoctó en Tenremonde.

16-enero-en Terramonda y Bruselas. -Jueves. -El Emperador comió en Tenremonde, cenó y pernoctó en Bruxelles.

17-31-enero-en Bruselas. -Del viernes 17 al viernes 31. -El Emperador en Bruxelles.

Cuenta 2ª de H. Stercke y Diario de gastos de la Casa del Emperador.

Ar. N. -B. 3.348 y 3.473.

1-28-febrero-en Bruselas. -Del sábado 1 al viernes 28. -El Emperador en Bruxelles.

Diario de gastos de la Casa del Emperador.

Ar. N. -B. 3.473.

-13. -Carta de C. V a la Ciudad de Ávila, para que apreste Caballería e Infantería que le acompañen a la Guerra. -Original.      Ar. M. A. -Leg. 258.

-13. -(?) Carta de C. V a la Ciudad de Burgos, participando haber determinado su vuelta a estos Reinos. -Original.

-13. -Idem id. id. id. id.

Ar. M. B. -Sec. I, clase R, serie C.

-23. -Cédula de C. V. Título de Sacristán de Alcántara a favor de Fr. Francisco Tejelo, Fraile de dicha Orden y Capellán de S. M.

Ar. -Registro de Calatrava.

-24. -Carta de C. V al Abad de Nájera, encareciendole que siga con el mismo celo los asuntos del buen servicio.

-28. -Carta de C. V al Bayle general de Valencia, mandándole reparar y municionar el Castillo de Fatur.

A. H. S. -A. 22. -Fol. 251 y A. 45. -Fol. 48.

1-16-marzo-en Bruselas. – Del sábado 1 al domingo 16. -El Emperador en Bruxelles.

Diario de gastos de la Casa del Emperador.

Ar. N. -B. 3.473.

-7. -Carta de C. V al Papa Adriano VI, alegrandose de su elevación al Pontificado.

L. C. -Tomo I, núm 32.

-15. -Carta de C. V a Juan de Albión, nombrandole Teniente Capitán de 50 lanzas para guardar las fronteras.

A. H. S. -A. 45. -Fol. 88.

-16. -Carta de C. V a los Diputados de la General de Cataluña, para que ésta tenga la galera armada de otros tiempos y vaya con las Reales y con las de la Ciudad de Barcelona, el General y Ciudad de Valencia, para que recorriendo los mares, preserven del daño y los guarde, & &.

B. S. -Documento núm. 28.

17-marzo-de campo y en el Monasterio de Groenendael. -Lunes. -El Emperador almorzó en el campo, comió, cenó y pernoctó en Groenendaele.

18-marzo-en el Monasterio de Groenendael. -Martes. -El Emperador todo el día en Groenendaele.

19-marzo-de campo, en Rouge Cloitre y Bruselas. -Miércoles. -El Emperador almorzó en el campo, comió en Rouge Cloitre, cenó y pernoctó en Bruxelles.

20-31-marzo-en Bruselas. -Del jueves 20 al lunes 31. -El Emperador en Bruxelles.

Diario de gastos de la Casa del Emperador.

Ar. N. -B. 3.473.

-25. -Carta de C. V al Abad de Nájera, agradeciendole sus servicios en los negocios de los venecianos.

A. H. S. -A. 23. -Fol. 108.

1-14-abril-en Bruselas. -Del martes 1 al lunes 14. -El Emperador en Bruxelles.

Diario de gastos de la Casa del Emperador.

Ar. N. -B. 3.473.

-25. -Carta de C. V a la Ciudad de Burgos, manifestando que vendrá pronto a estos Reinos y en especial a Burgos y mirará los negocios de esta como propios. -Original.

A. M. B. -Sec. I, clase R, serie C.

-6. -Carta de C. V al Virrey de Mallorca D. Miguel Gurrea; noticiándole que Miguel Anglada parte para Barcelona.

A. H. S. -A. 24. -Fol. 231.

-6. -Carta de C. V a D. Miguel Gurrea, notificandole la Comisión de Miguel Anglada.

A. H. S. -A. 24. -Fol. 233.

-6. -Cédula de C. V concediendo Hábito de Calatrava a D. Gonzalo de la Cueva.

Ar. -Registro de Calatrava.

-11. -Carta de C. V al Abad de Nájera, sobre asuntos del Ejercito de Italia y pago de las gentes de Gerónimo Adorno.

-11. -Carta de C. V al Abad de Nájera, sobre salida de Nápoles del Virrey y refuerzo del ejercito en caso necesario.

A. H. S. -A. 23. -Folios 168 y 184.

15-abril-en Bruselas y Convento de Groenendael. -Martes. -El Emperador comió en Bruxelles, cenó y pernoctó en Groenendaele.

16-20-abril-en el Convento de Groenendael. -Del miércoles 16 al domingo 20. -El Emperador en Groenendaele.

21-abril-en el Convento de Groenendael, Rouge Cloitre y Bruselas. -Lunes. -El Emperador comió en Groenendaele, «banqueteó» en Rouge Cloitre, cenó y pernoctó en Bruxelles.

22-30-abril-en Bruselas. -Del martes 22 al miércoles 30. -El Emperador en Bruxelles.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-23. -Carta de C. V al Abad de Nájera, pidiendo noticias del Ejército y diciendole que el Virrey de Nápoles lleva 50.000 hombres para la expedición.

A. H. S. -A. 23. -Fol. 277.

1-mayo-en Bruselas. -Jueves. -El Emperador todo el día en Bruxelles.

2-Mayo-en Bruselas y Malinas. -Viernes. -El Emperador comió en Bruxelles, cenó y pernoctó en Malines.

3-mayo-en Malinas y Amberes. -Sábado. -El Emperador comió en Malines, cenó y pernoctó en Anvers.

4-5-mayo-en Amberes. -Domingo 4 y lunes 5. -El Emperador en Anvers.

6-mayo-en Amberes y Abadía de Badeuloo. -Martes. -El Emperador comió en Anvers, cenó y pernoctó en, Banwloo.

7-mayo-en la Abadía de Baudeloo y Gante. -Miércoles. -El Emperador comió en Banwloo, cenó y pernoctó en Gand.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-7. – «y por esta no le puedo escribir cosa cierta. mas de que S. M partió hoy para Gante».

Carta de D. Martín de Salinas al tesorero Salamanca fecha en Amberes a 7 de mayo de 1522.

B. -Tomo XLIII, pág. 7.

8-11. -mayo-en Gante. -Del jueves 8 al domingo 11. -El Emperador en Gand.

12-mayo-en Gante y Eecloo. -Lunes. -El Emperador comió en Gand, cenó y pernoctó en Eeclo.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-12. -Eecloo. Carta de C. V al Abad de Nájera, complacido de la victoria de sus ejércitos y enviando 40000 ducados para el mismo.

A. H. S. -A. 24. -Fol. 58.

13-mayo-en Eecloo y Brujas. -Martes. -El Emperador comió en Eeclo, cenó y pernoctó en Bruges.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.473.

14-18-mayo-en Brujas. -Del miércoles 14 al domingo 18. -El Emperador en Bruges.

19-mayo-en Brujas, en el campo y Winnendale. -Lunes. -El Emperador almorzó en Bruges, comió en asamblea, cenó y pernoctó en Winendale.

29-mayo-en Winnendale y Brujas. -Martes. -El Emperador comió en Winendale, cenó y pernoctó en Bruges.

21-22-mayo-en Brujas. -Miércoles 21 y jueves 22. -El Emperador en Bruges.

Diario de gastos de la Casa del Emperador.

Ar. N. -B. 3.473

-22. -S. M. se parte mañana XXIII para ir a Calés y esto es sin falta…; ha ordenado su casa, y hoy día XXII se ha hecho publicación dello.

Cartas de D. Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fechas en Brujas a 22 y 23 de mayo de 1522.

B. -Tomo XLIII, páginas 12 y 13.

23-mayo-en Brujas y Nieuport. -Viernes. -El Emperador comió en Bruges, cenó y pernoctó en Nyeuport.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-23. -Partimos de Brujas a los 23 de mayo y llegamos…, & &.

Carta de Carlos V a los Concelleres de Barcelona, fecha en Londres a 7 de junio de 1522.

B. S. -Documento núm. 20.

24-mayo-en Nieuport y Dunkerque. -Sábado. -El Emperador comió en Nyeuport, cenó y pernoctó en Dunckerque.

25-mayo-en Dunkerque y Calais. -Domingo. -El Emperador comió en Dunkerque, cenó y pernoctó en Calaix.

26-mayo-en Calais y Dover. -Lunes. -El Emperador comió en Calaix, cenó y pernoctó en Douvres de Inglaterra.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-26. -Partimos de Brujas a los 23 de mayo y llegamos en este Reino a los veinte y seis, donde havemos seydo recibidos, & &.

Carta de Carlos V a los Concelleres de Barcelona, fecha en Londres a 7 de junio de 1522.

B. S. -Documento núm. 29.

27-29-mayo-en Dover. -Del martes 27 al jueves 29. -El Emperador en Douvres.

-27. -El Emperador todo el día en Douwres: en este día el Rey de Inglaterra convidó al Emperador. Gasto del día, comprendido el alquiler de 21 Embarcaciones tomadas de extraordinario para el peage de dicho Señor Emperador desde Calaix a dicho Douwres, como también los platos ordinarios, contados cada día con los gages, sin guarnición, IXc LX libras IIII sueldos I dinero.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

30-mayo-en Dover y Canterbury. -Viernes. -El Emperador comió en Douvres, cenó y pernoctó en Sto. Tomas de Cantorbery.

31-mayo-en Canterbury y Sittingbourne. -Sábado. -El Emperador comió en Santo Tomas de Cantorbery, cenó y pernoctó en Settenborne.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

1-junio-en Sittingbourne y Rochester. -Domingo. -El Emperador comió en Settenborne, cenó y pernoctó en Rochestre.

2-junio-en Rochester, Stove y Greenwich. -Lunes. -El Emperador almorzó en Rochestre, comió en Stone, cenó y pernoctó en Groenewyts.

3-5-Junio-en Greenwich. -Del martes 3 al jueves 5. -El Emperador en Groenewyts.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-5. -S. M. está en esta casa de Granuche, rescibiendo fiestas de justas, Torneos, y entra en Londres mañana viernes 6 de este mes.

Carta de D. Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fecha en Granuche a 5 de junio de 1522.

B. -Tomo XLIII, pág. 17.

6-junio-en Greenwich y Londres. -Viernes. -El Emperador comió en Groenewits, cenó y pernoctó en Londres.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. – B. 3.348.

-6. -En lo del Rey… y Reina de Inglaterra, no los he podido hablar por causa del recibimiento que tuvieron ayer 6 en esta ciudad.

Carta de D. Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fecha en Londres a 7 de junio de 1522.

B. -Tomo XLIII, pág. 19.

7-8-junio-en Londres. -Sábado 7 y domingo 8. -El Emperador en Londres.

-7. -Carta de C. V a los Concelleres de Barcelona, participando su llegada a Londres y su próxima partida para España.

C. A. -Vol. terc., páginas 331-32.

-7. -Carta de C. V participando su llegada a Londres, donde se le hizo gran recibimiento.

B. S. -Documento núm. 29.

-8. -Domingo de Pentecostés… el Emperador todo el día en Londres, y fue el Emperador a la Iglesia con el Rey de Inglaterra y allí juraron la alianza entre ambos.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. – B. 3.348.

-8. -Carta de C. V a la Ciudad de Burgos, manifestando sus deseos de venir a estos Reinos. – Original.

Ar. M. B. -Sec. I, clase R, serie C.

-8. -Carta de C. V al Ayuntamiento de Madrid, participando su venida a España.

Ar. M. M. -Libro de Acuerdos 9, fol. 69 vuelto.

-8. -Ayer, día de Pascua, fue el Emperador… y el Rey… a la Iglesia mayor a Misa, & & &.

Carta de Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fecha en Londres a 9 de junio de 1522.

B. -Tomo XLIII, pág. 22.

9-junio-en Londres y Richmond. -Lunes. -El Emperador comió en Londres, cenó y pernoctó en Richemont.

-9. -A nueve de este mes escribí desde Londres, porque aquel mismo día partió S. M. de la dicha ciudad… y vino por cosas de placer, & &.

Carta de D. Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fecha en Windsor a 21 de junio de 1522.

13. -Tomo XLIII, pág. 23.

10-junio-en Richmond y Hampton Court. -Martes. -El Emperador comió en Richemont, cenó y pernoctó en Hantincourt.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348 y 3.473.

11-junio-en Hampton Court y Windsor. -Miércoles. -El Emperador comió en Hantincourt, cenó y pernoctó en Windsor.

12-20-junio-en Windsor. -Del jueves 12 al viernes 20. -El Emperador en Windsor.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-15. -Hizo el Rey gran banquete… fiestas… después de cenar… otros eran el Emperador, y danzaron la pavana, & &.

-20. -Otro día de Corpus Cristi, se celebró la fiesta de la Jarretierra… S. M. vino a Misa y traía vestido el manto de la Orden, & & &.

Carta de D. Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fecha en Windsor a 21 de junio de 1522.

B. -Tomo XLIII, páginas 24 a 26.

21-junio-en Windsor y Farnham. -Sábado. -El Emperador almorzó en Windsor, comió en la Thour du Roy, cenó y pernoctó en Fernán.

22-junio-en Farnham. -Domingo. -El Emperador todo el día en Fernán.

23-junio-en Farnham y Alesford. -Lunes. -El Emperador comió en Fernán, cenó y pernoctó en Halsfort.

24-junio-en Alesford y Winchester. -Martes. -El Emperador comió en Hatsfort, cenó y pernoctó en Wincestre.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348 y 3.473.

-24. -día de S. Juan, rescebí un paquete de cartas para S. M… y a la hora fui a las dar a S. M…

S. M. y el Rey vinieron a esta villa de Uncestre.

Carta de D. Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fecha en Windsor a 1° de julio de 1522.

B. -Tomo XLIII, páginas 29 y 30.

25-junio-en Winchester. -Miércoles. -El Emperador todo el día en Wincestre.

Diario de gastos de la Casa del Emperador.

Ar. N. -B. 3.473.

26-junio-en Winchester y Waltham. -Jueves. – El Emperador comió en Wincestre, cenó y pernoctó en Walthem.

27-30-junio-en Waltham. – Del viernes 27 al lunes 30. -El Emperador en Walthem.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

1-3-julio-en Waltham. -Del martes 1 al jueves 3. -El Emperador en Walthem.

4-julio-en Waltham y Southampton. -Viernes. -El Emperador, comió en Walthem, cenó y pernoctó en Hampton.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-4. -La flota en que S. M. ha de ir llegó en este puerto de Antona antes de ayer, y luego S. M. vino en esta villa, despedido del Rey de Inglaterra.

Carta de D. Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fecha en Antona a 6 de julio de 1522.

B. -Tomo XLIII, pág. 32.

5-julio-en Southampton. -Sábado. -El Emperador en Hampton.

6-julio-en Southampton y a bordo. -Domingo. -El Emperador comió en Hampton. En este día se embarcó S. M. en su navío, para hacer su viaje a España, cenó y posó en su navío. En este día se hizo gasto de los víveres aprovisionados para dicho viaje a España, como asimismo los días que S. M. ha estado embarcado. Importe de los platos, Vc X libras VI sueldos V dineros.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-6. -A seis julio hice saber a V. md. como S. M. estaba embarcado a 12 horas, y alzó velas y fue una legua por tener causa de sacar el exército…

Carta de D. Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fecha en Santander a 19 de julio de 1522.

B. -Tomo XLIII, pág. 36.

-6. -Carta de C. V a los Concelleres de Barcelona, participandoles que se había embarcado dicho día en Southampton. (Fecha de la carta, 16 de julio.)

C. A. -Vol. terc., pág. 334.

7-15-julio- en el mar. – Del Lunes 7 al Martes 15. -El Emperador embarcado.

-7. -El Emperador se hizo a la vela y todo el día estuvo en el mar.

Cuenta 2.ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-7. -Otro día, lunes, siete de dicho mes, alçó velas S. M. a la alba del día.

Carta de D. Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fecha en Santander a 19 de julio de 1522.

B. -Tomo XLIII, pág. 36.

-7. -Llegada nuestra armada en Antona, hicimos vela a los 7 del presente.

Carta de Carlos V a los Diputados de Cataluña, fecha en Santander a 17 de julio de 1522.

B. S. -Documento núm. 32.

-8. -El Emperador Embarcado.

-9-15. -El Emperador Navegando.

16-julio-a bordo y en Santander. -Miércoles. -El Emperador comió a bordo, desembarcó, cenó y posó en Saint Ander.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348 y V.

-16. -Carta de C. V al Castellán de Amposta, participándole su llegada en la Armada.

A. H. S. -A. 45. -Fol. 90.

16. -Carta de C. V a la Ciudad de Burgos, anunciando su llegada con la Armada.

Ar. M. B. -Sec. I, clase R, serie C.

-16. -El viaje de S. M. fue mas de calma que de otro tiempo, y arribó en esta villa de Santander miércoles, en la tarde, 16 julio a seis horas.

Carta de D Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fecha a 19 de julio de 1522.

B. -Tomo XLIII, fol. 37.

-16. -Carta de C. V participando su llegada «oy día de la data» y que se den gracias a Dios por ello, &. &.

B. S. -Documento núm. 31.

-16. -Carta de C. V a los Concelleres de Barcelona, participandoles su desembarco en Santander, &. &.

C. A. -Vol. terc., pág. 334.

17-25-julio-en Santander. -Del jueves 17 al viernes 25. -El Emperador en Santander.

-17. -Carta de C. V manifestando «ayer llegamos miércoles y nos desembarcamos en este puerto».

B. S. -Documento núm 32.

-17. -Carta de C. V a los Concelleres, participando que salió el 7 de Southampton y había llegado a Santander.

C. A. -Vol. terc., pág. 335.

-19. -Carta de C. V a la Gobernadora Margarita, enviando Consejeros para regir en Nüremberg.

L. C. -Tomo I, núm. 34.

26-julio-en Santander, Parbayon y Villasevil. -Sábado. -El Emperador almorzó en Santander, comió en Parabayoba, cenó y pernoctó en Villasevilla.

27-julio-en Villasevil y Molledo. -Domingo. -El Emperador comió en Villasevilla, cenó y pernoctó en Moledo.

28-julio-en Molledo y Reinosa. -Lunes. -El Emperador comió en Moledo, cenó y pernoctó en Reynosa.

     29-julio-en Reinosa y Brañosera. -Martes. -El Emperador comió en Reynosa, cenó y pernoctó en Branoceira.

     30-julio-en Brañosera y Aguilar de Campóo. -Miércoles. -El Emperador comió en Branoceira, cenó y pernoctó en Aguillar.

     31-julio-en Aguilar de Campóo. -Jueves. -El Emperador todo el día en Aguillar.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-31. -Minuta de carta de C. V al Papa Adriano VI, manifestando deseos de avistarse con S. S.

A. H. S. -A. 25. -Fol. 103.

1-agosto-en Aguilar de Campóo y Herrera. -Viernes. -El Emperador comió en Aguillar, cenó y pernoctó en Herrera.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-1. -Carta de C. V al Conde de Oliva, agradeciendo sus servicios en la guerra de la Germanía.

V. V.

2-agosto-en Herrera y Melgar de Fernamental. -Sábado. -El Emperador comió en Herrera, cenó y pernoctó en Melgar.

3-agosto-en Melgar de Fernamental. -Domingo. -El Emperador en Melgar.

4-agosto-en Melgar de Fernamental y Amusco. -Lunes. -El Emperador comió en Melgar, cenó y pernoctó en Mousco.

5-agosto-en Amusco y Palencia. -Martes. -El Emperador comió en Mouscó, cenó y pernoctó en la Ciudad de Palance.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-5. -S. M. llegó en esta Ciudad de Palencia a cinco de agosto y vino por Aguilar y Melgar y toda aquella tierra, cagando y holgando, &. &.

Carta de D. Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fecha en Palencia a X de agosto de 1522.

B. -Tomo XLIII, pág. 40.

6-24-agosto-en Palencia. -Del miércoles 6 al domingo 24. -El Emperador en Palance.

-11. -Asientos de Capellán de S. M. C. V, en 1a Orden de Alcántara a Fr. Hernando Morgado.

-11. -Cédula de C. V para que se libren seis meses desalarlo a Fray Juan de Grijalva, que leyó gramática a los Religiosos del Convento de Alcántara.

-11. -Sobre carta de C. V. Título de Alcaide de la fortaleza de Arjona a favor de Fr. Juan de Inestrosa.

Ar. -Registro de Calatrava

-11. -Carta de C. V a D. Pero Maza y Lizana, agradeciendo sus buenos servicios en la guerra de las Germanías.

V. V.

-12. – «Yo trabajé de hablar hoy a S. M… y huve audiencia, y mi habla fue suplicar a S. M… S. M. me respondió…» & & &.

Carta de D. Martín de Salinas al Señor Infante, fecha en Palencia a 12 de agosto de 1522.

B. -Tomo XLIII, pág. 45.

-21. -Dos Cédulas de C. V: la 1ª para que se envíe un religioso de Alcántara al Convento de Villanueva de la Serena, y la 2ª para que se junte Capítulo particular, para nombrar Depositario Cobrador de tercias de encomienda, dignidades y prioratos que vacaren.

Ar. -Registro de Calatrava.

-22. -Cédula de C. V a los ministros de Castilla y de Ordenes, nombrados para determinar sobre la cuarta parte que se debe cobrar para el servicio ordinario de las Ordenes, siempre que vacare el Administrador de ellas.

-22. -Cédula de C. V concediendo el Hábito de Calatrava a Gregorio de Villalta, caballerizo de S. M

-23. -Cédula de C. V para que se paguen los Peones de la guarda de la Fortaleza de Abanilla.

-24. -Dos Cédulas de C. V concediendo hábitos: de Fraile de Alcántara a D. Pedro Gutiérrez, y de Calatrava a D. Pedro de Merlo.

Ar. -Registro de Calatrava.

25-agosto-en Palencia y Cabezón. -Lunes. -El Emperador en Cabessón.

V.

-25. -Palencia. Carta de C. V a Ch. de Poupet, Señor de la Chaux, sobre el sitio de Rodas por los turcos.

L. C.

26-agosto-en Cabezón y Valladolid. -Martes. -El Emperador comió en Cabessón, cenó y pernoctó en Valladolid.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-26. -S. M. determinó de venir a esta villa de Valladolid. Entró en ella a 26 de agosto e hizosele muy buen recibimiento de danzas y la villa muy bien aderezada.

Carta de D. Martín de Salinas al tesorero de Salamanca, fecha a 1° de septiembre de 1522.

B. -Tomo XLIII, pág. 50.

27-31-agosto-en Valladolid. -Del miércoles 27 al domingo 31. -El Emperador en Valladolid.

-28. -Cédula de C. V insertando otra de los Reyes Católicos, para que no se lleven a los Comendadores, dignidades y Freiles de Alcántara, alcabalas de bellota, agostaderos, veranaderos y rompimientos.

Ar. -Registro de Calatrava.

-31. -El Emperador todo el día en Valladolid.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

1-septiembre-en Valladolid. -Lunes. -El Emperador todo el día en Valladolid.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-1. -Carta de C. V concediendo al Príncipe de Orange una pensión de 8.000 ducados.

Ar. D. -E. 1.361.

-1. -Carta de C. V al Maestre de Montesa, agradeciendo sus servicios en la guerra de las Germanías y lamentando las bajas habidas entre los caballeros.

V. V.

2-septiembre-en Valladolid y Tordesillas. -Martes. -El Emperador almorzó en Valladolid, comió, cenó y pernoctó en Tordesilles.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

3-septiembre-en Tordesillas. -Miércoles. -Se celebraron funerales por el alma de D. Felipe, cuyo cuerpo, allí depositado, fue algún tiempo después, llevado a Granada.

V.

4-septiembre-en Tordesillas y Valladolid. -Jueves. -El Emperador comió en Tordesillas, cenó y pernoctó en Valladolid.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

5-30-septiembre-en Valladolid. -Del viernes 5 al martes 30. -El Emperador en Valladolid.

-6. -Carta de C. V a la Gobernadora Margarita, refiriendola su recibimiento en Valladolid y advirtiendola de los refuerzos en Navarra, por el Francés.

L. C.

-9. -Cédula de C. V prorrogando por un año el Gobierno de Zorita a Fr. Juan Ramírez de Segarra.

Ar. -Registro de Calatrava.

-10. -Cédula de C. V a la ciudad de Ávila, para que los Regidores y otros oficiales no vivan con los Señores. -Original.

Ar. M. A. -Leg. 258.

-10. -Cédula de C. V mandando que ningún Regidor viva en casa de ningún Señor.

Ar. M. M. -2-246-16.

-11. -Carta de C. V para que Cataluña ayude a reducir las sediciones de Mallorca, según las instrucciones dadas al Arzobispo de Tarragona y a D. Miguel Gurrea, su Lugarteniente General.

B. S. -Documento núm. 33.

-13. -Cédula de C. V para que el Prior de Guadalupe entregue las alhajas de oro y plata que el Comendador Mayor de Calatrava D. Pedro Núñez de Guzmán dejó en su poder, y las traiga al Consejo.

Ar. -Registro de Calatrava.

-15. -Cédula de C. V ordenando que ninguno nuevamente convertido de judío o moro, ni sus hijos, pasen a las Indias sin expresa licencia del Rey.

R. -Tomo III, pág. 312.

-18. -Carta de C. V al castellán de Amposta, con creencia de Oismundo Barberán, para que invite al Arzobispo de Zaragoza y al Conde de Belchite a firmar el compromiso, en poder de S. M., que corte las diferencias entre ambos.

A. H. S. -A. 45. -Fol. 90.

-23. -Cédula de C. V concediendo una lanza para Andalucía a Francisco Tejeiro, vecino de Porcuna.

-27. -Tres Cédulas de C. V: la 1ª prorrogando por un año a Pedro de La Torre, Secretario del Consejo, el oficio de justicia Mayor de las villas y lugares de la Puente del Congosto, Orden de Calatrava: la 2ª para que se libre el salario de los Peones de la Guarda de sus fortalezas de Martos y la Pena: y la 3ª alzando el destierro a Leonor López, mujer de Pero Crespo, vecino de Alcántara.

-28. -Título por C. V, de Cura de la villa de Almadén a favor de Fr. Lucas Rodríguez, Religioso de Calatrava, y libranza por C. V, de la Mesa Maestral, para la paga de 12 hombres que estuvieron en la fortaleza de Zorita.

Ar. -Registro de Calatrava.

1-22-octubre-en Valladolid. -Del miércoles 1 al miércoles 22. -El Emperador en Valladolid.

-4. -Carta de C. V al Cardenal de la Val, suplicándole le conceda el Obispado de Catania por fallecimiento del antecesor.

A. H. S. -A. 26. -Fol. 78.

-14. -Cédula de C. V mandando que, de los caudales y alhajas que dejó el Comendador Mayor de Calatrava Pedro Núñez de Guzmán, que estaban en el convento, se entreguen 7000 ducados para ocurrir a las necesidades del Reino.

-14. -Dos cédulas de C. V: la lª concediendo una ayuda de Costas al Gobernador de Zorita, y la 2ª para que el Consejo, con personas ancianas de las Ordenes de Calatrava y Alcántara, vean y determinen las causas y excesos que cometan los Caballeros Priores y Freiles de dichas órdenes.

-14. -Dos provisiones de C. V sobre el modo de elegir Alcaldes, Regidores y demás oficios de Justicia en Almonevar, de la Orden de Calatrava.

-21. -Dos provisiones de C. V al Gobernador del Partido de Zorita para el nombramiento de ocho Diputados en la Villa de Almonejar, del partido de Almonacid, para que estos nombren o elijan Alcaldes, Regidores y demás oficios de Justicia.

-22. -Cédula de C. V concediendo habito de Freile de Calatrava a Gregorio Urueña.

Ar. -Registro de Calatrava.

-22. -Cédula de C. V nombrando Gobernador de México a D. Fernando Cortés.

G. D. I. -Pág. 10.

23-octubre-en Valladolid y Valbuena de Duero. -Jueves. -El Emperador comió en Valladolid, cenó y pernoctó en Valbona.

24-26-octubre-en Valbuena de Duero. -Del viernes 24 al domingo 26. -El Emperador en Valbona.

27-octubre-en Valbuena de Duero y Valladolid. -Lunes. -El Emperador comió en Valbona, cenó y pernoctó en Valladolid.

28-31-octubre-en Valladolid. -Del martes 28 al viernes 31. -El Emperador en Valladolid.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-28. -Autorización de C. V para hipotecar bienes del mayorazgo de D. Francisco de Ávila y Dª Isabel Mexía, para dote de Teresa de Bracamonte, al casar con el hijo de aquellos.

-28. -Confirmación por C. V de la fundación del mayorazgo de don Francisco de Ávila y Dª Isabel Mexía.

Ar. H. A. -Cajón 16, núm. 1.

-28. -Carta de C. V de perdón a las Justicias, Lugares y personas que se sublevaron en tiempo de las Comunidades.

A. H. S. -A. 26. -Fol. 194.

-28. -Cédula de C. V aprobando el Capítulo particular en que se nombro llavero de Calatrava y receptor de la cuarta parte de la renta del Maestrazgo y tercia de las Encomiendas y prioratos vacantes y que vacaren, para el tesoro ordinario de ella.

Ar. -Registro de Calatrava.

-28. -Perdón de C. V, inserto en la cédula, autorizando a Arnao Guillen de Brocar, para imprimirla.

B. N. M. -F. f. 9.

-28. -Perdón general de C. V a los Comuneros.

B. N. M. -M. m., 464.

-29. -Confirmación por C. V del privilegio de 20000 mrs. de juro, sobre el servicio y montazgo que traspasó al Monasterio de S. Martín de Valdeiglesias el Duque del Infantado.

T.

-31.Carta de C. V a la Gobernadora Margarita, participandola la llegada de un buque procedente de Maluco cargado de especias y después de haber dado la vuelta al mundo, y que Gil González Dávila volverá pronto de la misión que recibió al efecto.

-31. -Carta de C. V a Lannoy, Virrey de Nápoles, sobre asuntos de Gobierno.

L C.

1-30-noviembre-en Valladolid. -Del sábado 1 al domingo 30. -El Emperador en Valladolid.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-1. -Día de Todos los Santos. S. M. se vistió muy bien una ropa de brocado forrada en Martas y fue a misa a S. Pablo, & & &.

Carta de D. Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fecha en Valladolid a 4 de noviembre de 1522.

B. -Tomo XLIII, pág. 66.

-1. -El día de Todos los Santos, 1° de noviembre, S. M. fue a S. Francisco (¿?) a oír misa, y vino, al salir, a un Tablado en la Plaza, donde estaba reunido todo el pueblo, y en él S. M. hizo publicar su perdón general a todos los rebeldes del tiempo de las alteraciones y comunidades del año veinte, excepto a doce que se reservaron.

V.

-2. -Cédula de C. V castigando el levantamiento de los Comuneros.

A. H. O. -Tomo XX, pág. 106.

-16. -Cédula de C. V mandando expedir libranza al escribano que asistió a la residencia del Gobernador del Castillo de Alcántara.

-18. -Cédula de C. V nombrando visitadores del convento de Religiosos de Sancti Spiritus de la Villa de Alcántara.

Ar. -Registro de Calatrava.

-21. -Confirmación por C. V de incorporación a la corona Real de varias tierras del valle de Ayala.

Ar. S. -Libro de Privilegios, etc., lib. 259, art. 18.

-23. -Cédula de C. V mandando al encargado de la cobranza de las deudas y derechos que quedaron a favor del Comendador Mayor de Calatrava, D. Pero Núñez de Guzmán, que fue recaudador de la cuarta parte y las tercias de los Maestrazgos vacantes y demás encomiendas y dignidades, que remitiese 750000 mrs. cobrados de la citada cuarta parte del primer año de vacación, de dicho Maestrazgo.

Ar. -Registro de Calatrava.

-25. -S. M. está a Dios gracias, muy bueno y muy regio, mas que yo nunca le vi, y a XXV del mes de noviembre hizo S. M. un escaramuza como la de Bruselas, & & &.

Carta de D. Martín de Salinas al señor Infante, fecha en Valladolid a 6 de diciembre de 1522.

B-Tomo XLIII, pág. 75.

-28-Seis Cédulas de C. V: la 1ª aprobando la concordia entre el Comendador de las Casas de Sevilla y Niebla y el Licdo. Zapata, sobre el disfrute de ciertos bienes pertenecientes a dicha, encomienda: la 2ª para que se arriende la escribanía de la villa de Valencia, perteneciente a la Mesa Maestral: la 3ª para la profesión de Religiosos de Alcántara de Fr. Alonso de Bargas, Fr. Rodrigo de Cabrera, Fr. Antonio Perero y Fr. Francisco Jofre: la 4ª nombrando disponedores de Orden de Fr. Juan Rodríguez de Zúñiga, Comendador de Esparragal en Alcántara, para que hagan inventario y descarguen su ánima: la 5ª mandando al Prior y Religiosos de Alcántara que cumplan los mandatos de los Visitadores y reglas dadas sobre ropas, canto, silencio y otras: y la 6ª nombrando Cura de Santiago, en Valencia de Alcántara, a Fr. Bartolomé de Hontiveros.

Ar. -Registro de Calatrava.

-28. -Carta de C. V estimando la felicitación por su venida y diciendo que se ha provisto lo que buenamente se ha podido de lo que traía en instrucción el subsíndico, & &.

B. S. -Documento núm. 34.

-28. -Carta de C. V sobre los sucesos de Fuenterrabía y Valencia, a la Gobernadora Margarita.

L. C.

-30. -Domingo. -El Emperador celebró la fiesta de S. Andrés con diez Caballeros de la Orden del Toisón de Oro, que han comido, dicho día, con S. M., y se mandaron hacer V platos de extraordinario.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

1-31-diciembre-en Valladolid. -Del lunes 1 al miércoles 31. -El Emperador en Valladolid.

Cuenta 2ª de H. Stercke.

Ar. N. -B. 3.348.

-9. -Carta de C. V a la Gobernadora Margarita, sobre las prevenciones hechas en Fuenterrabía, rendición de Cremona y propósitos del Rey de Francia, de ir a Milán.

L. C.

-10. -Título firmado por C. V de Corregidor de Madrid, a favor de D. Juan Manrique. -Original.

Ar. M. M. -2-397-101.

-11. -Cédula de C. V nombrando Gobernador del Campo de Calatrava a Fr. Juan de Henestrosa, Comendador de Herrera y de Valdepeñas, por un año.

-20. -Cuatro cédulas de C. V: la 1ª nombrando administrador de Caracuel, por haberse hecho Freile Bernardo D. Fernando de Aragón, a D. Juan de Henestrosa: la 2ª otorgando el Justiciazgo de Alcañiz, que tenía D. Fernando de Aragón, a Fr. Francisco Augustín: la 3ª nombrando a este, Administrador de la Encomienda de Alcañiz: y la 4ª dirigida al Obispo de Coria para que reponga al que servía el Curato de Santiago de Alcántara y de la colación a Fr. Bartolomé de Hontiveros, religioso que se halla con su título del Consejo.

-24. -Cédula de C. V concediendo el Alguacilazgo de la villa de Alcántara a Pedro Berdugo, Caballerizo de S. M.

Ar. -Registro de Calatrava.

-30. -Cédula de C. V disponiendo que la Ley 2, tit. 4, lib. 8, se guarde con las declaraciones de esta.

R. -Tomo III, pág. 10.

-31. -A postrero día de diciembre me respondió S. M…, a mis suplicaciones y respuestas de las cartas de S. M…&&

Carta de D. Martín de Salinas al tesorero Salamanca, fecha en Valladolid a 8 de febrero de 1523.

B. -Tomo XLIII, pág. 79.

824 Año del Señor, Brañosera. Corto cinematografico.

Año 824
Año 824

El documental 824  Año del Señor dirigido por Juan Carlos Álvarez Cueva y producido por el Ayuntamiento de Brañosera se estrenara en la sede  de la federación de municipios y provincias en Madrid. Después de ocho meses de trabajo y más de cien personas implicadas en le proyecto el documental ve la luz   en la capital de España para posteriormente pasar a los circuitos de festivales.

Este documental dramatizado pretende dar a conocer la historia del primer fuero de España y la importancia que tubo el echo para la posterior estructura ciudadana y la perdida de los derechos feudales  de la nobleza del siglo IIX.  La productora Televisión  M.P.  Se ha encargado del proyecto con otras empresas del sector todas ellas de la comunidad autónoma.

Los actores también han sido seleccionados entre los más de cincuenta personas que se presentaron al casting en la localidad de Brañosera muchas de ellas de la localidad norteña y  pobladores de  la Brañosera actual. Rodado en alta definición y con una duración de 25 minutos el documental hace un recorrido por los valores y la tradición  de la localidad, además de hacer especial hincapié en el hecho histórico del  13 de octubre del 824 que dio lugar a la escritura de la 1º carta puebla que da derechos a los pobladores de tan singular localidad y que casi 12 siglos después sigue viva.

El reparto contó con Carlos Corada como conde Muño y Mª Pilar Corada como condesa Argilo además de Juan Carlos Merino y más de 50 extras en los diferentes papeles secundarios entre soldados a pie y campesinos.

El Documental a sido rodado en 7 localizaciones en diferentes  la localidades entre ellas  la cántabra de Argueso, Aguilar de Campoo, La Rebolleda y Brañosera .

Lo más difícil del rodaje sin duda a sido como comenta su director “el rodar con animales tiene su dificultad ya que siempre no van por donde uno quieren y a veces  tienes que armarte de paciencia o esperar a que deje de llover para que nadie se caiga de un caballo en mitad de   una batalla”.

Este trabajo documental cuenta con el apoyo del ministerio de cultura además de la administración provincial y regional.

 

 

 

MUNIO NUÑEZ RASURA

GENEALOGIA MUNIO MUÑEZ

REYES DE CASTILLA

1) Significado: Castilla: tierra de castillos.

2) Casa solar: Castilla, España.

3) Armas: Las del Reino de Castilla en su diversas épocas. Las que aparecen a la derecha son las Armas de los antiguos Condes de Castilla, en particular del Conde Fernán González: En campo de oro una banda de gules. Las Armas de la Casa Real de Castilla, que aparecen más abajo, fueron: En campo de gules un castillo de oro aclarado de azur. Las de Castilla-León (escudo de Fernando III, “el Santo”): Escudo partido en cuatro: 1° y 3°: un castillo de oro en campo de gules. 2° y 4°: un león rampante de gules en campo de plata.

4) Antepasados: Según cuenta la leyenda, Don Rodrigo (siglo IX), último rey de los visigodos, tuvo por hijo a Diego Porcelos (s. IX). Luego le sucedieron Nuño Núñez (s.IX), que fue padre de Fernando Muñóz (s. IX). Le siguen entre los condes de Cantabria: Gonzalo Téllez (s. X), Assur Fernández (s. X), Nuño Fernández (s. X), Gutier Núñez (s. X), Álvaro Herraméliz (s. X) y Gonzalo Fernández (c.890-932), que fue padre de Fernán González, primer conde de Castilla. Los antepasados directos de los condes de Castilla comienzan con Nuño Núñez Rasura.

I. Nuño Núñez Rasura (31° abuelo de Cándido Madaleno Gasteasoro) nació hacia el año 810. Murió el año 860. Casó con Argilo. Tuvieron por hijo a

II. Fernando Muñóz “el Negro” de Castrogeríz (30° abuelo) nació hacia el añao 855. Murió el 927. Casó con Gutina de Castilla. Tuvieron por hijos a Gonzálo Fernández de Castilla (c.890, que sigue) y Munio Fernández de Amaya (+932, padre de Muniadomna, que casó antes del año 912 con Fernando Asúrez y tuvieron por hijo a Ansur Fernández, esposo de Guntroda y padre de Teresa Ansúrez de Monzón, que fue mujer de Sancho I “el Craso” de León: ver Reyes de León).

III. Gonzalo Fernández de Castilla (29° abuelo) nació hacia el año 890. Murió el año 932. Tuvo por hijo a
IV. Fernán González, conde de Castilla (28° abuelo), primer conde de Castilla, que nació hacia el año de 915 y gobernó el Condado de 932 a 970. Casó con Sancha Sánchez de Pamplona (hija de Sancho Garcés I de Navarra —905-925— y Toda Aznárez de Aragón) y tuvo entre otros hijos a: García Fernández I de Castilla (c.928; que sigue), Urraca Fernández de Castilla (c.935; que casó sucesivamente con Ordoño III, Ordoño IV de León y Sancho Garcés Abarca de Navarra [ver Reyes de Navarra]; de este último matrimonio nació García Sánchez II de Navarra, que casó con Jimena Fernández y fueron padres de Sancho III de Navarra), Munia Fernández de Castilla (c.942; que casó con Gómez Díaz y fueron padres de Sancha Gómez de Saldaña y Carrión, mujer que fue de Ramiro III de León [ver Reyes de León]) y Gonzalo Fernández de Lara (que murió antes del año 970 y casó con Nuna, y fueron antepasados de Nuño González de Lara, padre de Jimena Núñez de Lara que, según una hipótesis, fue amante de Alfonso VI de Castilla y madre de Teresa y Elvira de Castilla: ver más abajo y nota 1). Fernán González murió en junio del año 970.

V. García I Fernández, conde de Castilla (27° abuelo) nació el año de 928 y gobernó Castilla de 970 a 995. Casó con Ava de Ribagorza (del condado aragonés de Ribagorza; hija de Raimundo II de Ribagorza y de Garsenda de Fezensac (ver Duques de Gascuña). Por su madre descendía de Carlomagno [ver Carolingios], ya que la 5ª abuela de Garsenda de Fezensac era Berta de Francia [779], hija de Carlomagno e Hildegarda de Vintzgau). García Fernández murió el 30-V-995. Tuvieron por hijos a Sancho García de Castilla (c.965, que sigue) y Elvira García de Castilla (c.970, que casó con Bermudo II “el Godo”, rey de León, y tuvieron por hijo a Alfonso V de León: ver Reyes de León).

VI. Sancho García, conde de Castilla (26° abuelo) nació hacia el año de 965. Gobernó Castilla de 995 a 1017. Casó con Urraca Salvadórez (nacida c.984 y fallecida el 20-V-1025) en 994. Tuvieron por hijos a García (que gobernó Castilla de 1017 a 1029), Munia Mayor de Castilla (c.995, que sigue) y Sancha Sánchez de Castilla (nacida c.1006 y fallecida el 26-VI-1026, que casó con Ramón Berenguer I, conde de Barcelona, en 1021: ver Condes de Barcelona).

VII. Doña Munia Mayor (o Elvira) (25ª abuela) nació hacia el año 995. Casó en 1010 con Sancho III de Navarra (ver Reyes de Navarra). Tuvieron por hijos a Fernando I (c.1016, primer rey de Castilla, que sigue), Garcia Sánchez III de Navarra “el de Nájera” (nacido después de 1020 y fallecido el 12-XII-1054; casó con Estefanía de Foix, que descendía de Carlomán —era su 8° abuelo—, hijo de Pipino “el Breve”: ver Carolingios) y Gonzalo (conde de Sobrarbe y de Ribagorza). Fuera de matrimonio tuvo a Ramiro I, primer rey de Aragón.

VIII. Fernando I, rey de Castilla (24° abuelo) nació entre 1016 y 1018, en Burgos, Castilla. Gobernó Castilla de 1035 a 1065 y León de 1037 a 1065. Casó con Sancha de León (hija de Alfonso V de León y Elvira Menéndez de Melanda: ver Reyes de León), entre noviembre y diciembre de 1032. Tuvieron por hijos a Sancho II (rey de Castilla —1065 a 1072— y de Galicia -1071-1072), Alfonso VI (rey de Castilla, que sigue), García (rey de Galicia de 1065 a 1071), Urraca (señora de Zamora) y Elvira (señora de Toro). Fernando I murió el 27 de diciembre de 1065.

IX. Alfonso VI, rey de Castilla (23° abuelo) nació antes del mes de junio de 1040. Fue rey de León (1065-1109), rey de Castilla (1072-1109) y rey de Galicia (1071-1109). Se le conocen cinco esposas legítimas. La segunda fue Constanza de Borgoña (que tuvo lugar el 8-V-1081) en la que tuvo por hija a Urraca (c.1082). Constanza de Borgoña (ver Casa de Borgoña), nacida en 1046, era hija de Roberto “el Viejo”, duque de Borgoña, y Helie de Semur; y nieta de Roberto II “el Piadoso”, rey de Francia. También era sobrina de Hugo, abad de Cluny. El nombre de “Constanza” lo llevaba por su abuela, Constanza de Arles (984) que, a su vez, era nieta de Constanza de Provenza (931) y tataranieta de Luis III “el Ciego” (883), emperador, nieto de Lotario I (795, el hijo de Ludovico Pío y nieto de Carlomagno: ver Carolingios). Alfonso VI tuvo otras dos hijas ilegítimas, según una hipótesis discutida, con Jimena Muñoz (ver nota 1). La primera fue Teresa Alfonso (1070), que casó con Enrique de Borgoña (hermano de su madrastra: Constanza de Borgoña) y fueron padres de Alonso I Enríquez, primer rey de Portugal (nacido el 25-

VII-1110, que casó con Matilde de Saboya (ver Casa de Saboya) y fueron padres de doña Urraca de Portugal, esposa de Fernando II de León: ver Reyes de León). La otra hija ilegítima de Alfonso fue doña Elvira Núñez (c.1075), que casó con el conde tolosano Raimundo de Saint Gilles, el primero de los cruzados (ver Casa de Toulouse). Alfonso VI murió en Toledo el 29-VI-1109.

X. Doña Urraca, reina de Castilla (22ª abuela) nació hacia el año de 1082, en Burgos, Castilla. Fue reina de Castilla de 1109 a 1026. Caso con Raimundo de Borgoña, conde de Amerous (ver dinastía de Borgoña-Ivrea), en Toledo, el año de 1087. Raimundo de Borgoña fue conde de Galicia y Coimbra en 1087. Raimundo murió en Grajal, el 20-IX-1107. Tuvieron por hijo a Alfonso VII (1-III-1004/05). En segundas nupcias casó con Alonso I de Aragón. Doña Urraca muere el 8-III-1125/26, en Saldana, Palencia.

XI. Alfonso VII, rey de Castilla (21° abuelo) nació el 1-III-1105, en Toledo, Castilla. Fue rey de Castilla de 1126 a 1157. Casó con Berenguela de Barcelona (1116-1149), en Saldana, el año de 1128. Berenguela era hija de Ramón Berenguer III de Barcelona (ver Condes de Barcelona) y Dulce Aldonza de Milhaud, condesa de Provenza (descendiente de los Reyes Capetos de Francia y también de los Carolingios). En 1152, casó en segundas nupcias con Richeza (hija del príncipe Ladislao II de Cracovia y Silesia). Muere el 21-VIII-1157, en la Fresneda, Teruel, Aragón. Está sepultado en la Catedral de Toledo. De su primer matrimonio tuvo por hijos a Sancho III (que sigue), Raimundo (murió antes de 1151), Fernando II (rey de León de 1157 a 1188 —ver Reyes de León—, y casado con doña Urraca de Portugal, que era hija de Alfonso I de Portugal y nieta de Enrique de Borgoña y Teresa de Castilla -hija de Alfonso VI-), García, Alonso, Sancha (casó con Sancho VI de Navarra en 1153), Constanza (casó con Luis VII de Francia). De su segundo matrimonio tuvo a Fernando y Sancha. Además tuvo dos hijas naturales: Urraca y Estefanía.

XII. Sancho III, rey de Castilla (20° abuelo) nació el año de 1134, en Toledo. Fue rey de Castilla de 1157 a 1158. Casó — el 30-I-1150/51, en Calahorra, Logroño— con Blanca de Navarra (hija de García VI Ramírez de Navarra, “el Restaurador” y Margarita de L’Aigle Rotrou —descendiente de los Reyes Capetos de Francia y los Carolingios—; García Ramírez era hijo de Ramiro Sánchez de Navarra —ver Reyes de Navarra— y Cristina Rodríguez de Vivar, hija del Cid Campeador). Murió el 31-VIII-1158, en Toledo. Tuvieron por hijo a

XIII. Alfonso VIII, rey de Castilla (19° abuelo) nació el 11-XI-1155, en Soria. Fue rey de Castilla de 1158 a 1214. Casó, el 22-IX-1177, en Burgos, Castilla, con Leonor de Plantagenet (1162-1214), princesa de Inglaterra (ver Casa de Anjou-Plantagenet y Reyes de Inglaterra de la Casa de Wessex). Tuvieron diez hijos: Sancho, Fernando, Enrique I —rey de Castilla de 1214 a 1217—, Berenguela (que sigue), Sancha, Urraca (casada con Alfonso II de Portugal), Blanca (casada con Luis VIII de Francia), Mafalda, Leonor (casada con Jaime I de Aragón) y Constanza (abadesa de las Huelgas). Alfonso VIII murió en Gutierre de Muñóz, Ávila, Castilla, el 6-X-1214. Está enterrado, con su esposa (que murió el 25-X-1214), en el Monasterio de las Huelgas, Burgos.

XIV. Berenguela de Castilla, reina de Castilla (18ª abuela) nació el mes de junio de 1180, en Burgos. Casó en primeras nupcias con Conrrado de Hoenstaufenen, duque de Suabia, en 1188 (este matrimonio fue anulado). Luego casó, en diciembre de 1197, en Valladolid, con Alfonso IX de León (ver Reyes de León), que en primeras nupcias había casado con doña Teresa de Portugal (y, entre estos dos matrimonios había tenido por amante a doña Inés Íñiguez de Mendoza, en la cual tuvo por hija a doña Urraca Alfonso). Alfonso IX y doña Berenguela eran nieto y biznieta de Alfonso VII. Aunque este matrimonio era ilegítimo, el hijo de esta pareja, Fernando III, fue considerado como descendencia legítima. Berenguela murió el 8-XI-1246, en Burgos.
XV. Fernando III “el Santo”, rey de Castilla y León (17° abuelo) nació el 19-VIII-1201, en el monasterio de Santa María de Bellofonte, llamado luego de Valparaiso, en el término municipal de Peleas de Arriba, provincia de Zamora. Fue rey de Castilla de 1217 a 1252, y rey de León de 1229 a 1252. Casó en primeras nupcias con Beatriz de Suabia (hija de Felipe de Suabia y nieta del emperador Federico Barbarroja, de la Casa de Suabia-Hohensatufen). De este matrimonio tuvo diez hijos: Alfonso X (rey de Castilla de 1252 a 1284, que caso con Violante de Aragón, y tuvo por hijo y sucesor a Sancho IV), Fadrique, Fernando, Enrique, Felipe, Sancho, Manuel (que sigue), Leonor, Berenguela y María. Casó en segundas nupcias con Juana de Ponthieu Montreueil. De este segundo matrimonio tuvo por hijos a Fernando, Leonor y Luis. Murió en Sevilla, el 30-V-1252, y está sepultado en la Catedral de Sevilla. A la izquierda: escudo de Fernando II, “el Santo”. Ver enlace, a partir de Alfonso X, con la familia Enríquez Fonseca, antepasados de los Gómez de Parada.

XVI. Don Manuel, infante de Castilla y León (16° abuelo) nació el año de 1234, en Carrión de los Condes, Palencia. Casó con Beatriz de Saboya, hija de Amadeo IV de Saboya (ver Casa de Saboya) y Cecilia des Baux (ver Casa de Baux). Fue Alférez Mayor y Mayordomo Mayor de Alfonso X. Señor de Escalona y de Peñafiel, además de otros muchos señoríos que le concedió su hermano. Fue Primer Adelantado Mayor del Reino de Murcia. Fallecio el 25-I-1282/83, en Peñafiel, Valladolid. Tuvieron por hijo a

XVII. Don Juan Manuel (15° abuelo) nació el 5-V-1282 en Escalona, Toledo. Fue el Principe escritor, como se le ha llamado. Autor del Conde Lucanor y de otras grandes obras de a literatura española. Casó con Constanza de Aragón y, en 1329 con Blanca de la Cerda y de Lara. Murió pacíficamente en Córdoba en la primera mitad de 1349, al año de haberse declarado la famosa Peste Negra que asoló toda Europa (año de 1348), y que dos años después acabaría con la vida del rey Alfonso XI de Castilla, sobrino de don Juan Manuel. Está sepultado en el Convento de Predicadores de Peñafiel, Valladolid. Ver una breve biografía suya. Según Lope García de Salazar (Bienandanzas e Fortunas, cap. 21) fuera de matrimonio tuvo por hija a

XVIII. Doña Juana Ibáñez de Manuel (o de Alfonso) (14ª abuela) nació hacia el año de 1315. Casó con Juan Galíndez de Múgica, primer Señor de Múgica hacia 1340. Lope García de Salazar dice en sus Bienandanzas e Fortunas (cap. 21), escritas hacia el año de 1475, lo siguiente: “Juan Galíndez de Múgica, fijo d’este Furtado Garçía de Avendaño, eredólo en Múgica este su padre e fizo el primero cadalso e palaçio e azeñas e solar; e fue el primero que pobló allí e por eso tomó el nonbre de Múgica. E casó con doña Juana Ibáñez, fija vastarda de don Juan Manuel, e ovo fijo en ella a Juan Alonso de Múgica”. Nuestra familia desciende de Juan Alonso de Múgica (ver linaje Múgica), que caso con doña Juana González de Agüero.

ROMANCE DEL CONDE MUNIO 

En una elevada peña, situada junto a Tremaya;
en el valle de Pernía, que el claro Pisuerga baña;
Desafiando a las nubes, a que en altura se iguala;
el fuerte castillo estuvo do el conde Munío habitaba.

Ya quedan pocas señales en el sitio que ocupara;
pero fue en remotos tiempos fortaleza inexpugnada.
Con sus muros y sus torres por almenas coronadas,
seguro asilo ofrecía al señor de la comarca.

Que de tan notable altura sus dominios divisaba,
viendo sus pueblos dispersos entre cerros y montañas.
Los Llazos miraba al frente junto al peñasco Tremaya,
y allí cerca los tres barrios de Redondo contemplaba:

En medio Santa María, San Juan a la bajerada,
y por cima San Martín, que después se despoblara.
Más lejos Lores veía, do la nobleza habitaba,
y una humilde casa en Vegas, camino de Sierras Albas.

Areños y Camasobres cerca de allí se encontraban
y hacia el norte Piedras Luengas, sólo de hidalgos morada.
Más al sur San Salvador, y a su inmediación Lebanza;
el campo al lado, y no lejos de Santiago la explanada;
donde se alzaba el santuario del viejo patrón de España,
primero que hubo en Pernía, después de reconquistada.

A otro lado Polentinos donde la vista no alcanza,
y Vañes y Villanueva hacia la parte más baja.
Carracedo más arriba, que entonces poblado estaba,
y hoy sólo y yermo se ve en poder de gente extraña.

A la espalda del castillo verdes montañas se alzaban
situadas en noble tierra, que de Pernía es hermana.
Era la Castillería, cuna de gentes honradas,
que más tarde el fuero altivo de Sepúlveda alcanzaba.

Libre este valle vivía, sin yugo que le pesara,
pues según la historia cuenta a sus señores nombraba.
Mas hubo tiempo también, en que su cerviz doblara,
sometiéndose al dominio de personas encumbradas.

Y tal había sucedido en la edad afortunada,
en que aquel ilustre conde estos valles gobernara.
Tranquilos en sus contornos varios pueblos encerraba,
con San Felices en medio, y allá en el norte Celada.

De otra parte Roblecedo, que sin gente se quedara,
y cerca de él Herreruela, y más lejos Estalaya.
Y escondido al occidente, en situación muy galana,
al pie de enhiesto collado también Verdeña se hallaba.

A estos y otros varios pueblos de las próximas comarcas,
se extendió en mejores días la merindad perniana,
comprendiendo en su recinto a la villa cerverana,
con Pineda, San Martín, y la Pisuerga inmediata,

y parte del monte Vinnio, a cuyos pies fue fundada
por Munio Núñez y Argilo la villa de Brannia y Ossaria;
allí donde los guerreros de la heroica y fiel Cantabria
contra Roma pelearon en defensa de su patria;

tiñendo con noble sangre la corriente de las aguas
del Rubagón, que en el día por entre el carbón resbalan.
Conviene agregar por fin que ella en conjunto lindaba
con Poblaciones, Campoo, Santullán y sus montañas;

con el Alfoz de Aguilar, la Ojeda y la tierra de Alba,
con Castrejón y la Peña y la Liébana o Libania.

II

Conocido así el terreno, donde el suceso pasara,
es tiempo ya de contarle, según la historia le narra.
Hace de esto muchos años, como que entonces finaba
la existencia del Condado, cuya cabeza fue Amaya,

pasando a Sancho el Mayor de la casa de Navarra,
y después al gran Fernando, que el regio manto alcanzara,
y el cual compartió su trono con la reina Doña Sancha,
por quien León se vio unido a la tierra castellana,

después que murió Bermudo, último especial monarca,
de aquella ilustre corona que tanto ensanchó a la patria.
El Cid Campeador entonces su ilustre vida empezaba,
preparándose a llenar los campos con sus hazañas.

Todo esto aquí referido, para fijar nuestra marcha,
en la primera mitad del siglo onceno pasaba.
Ocurrió pues, que en Pernía famoso conde mandaba,
por sus hechos conocido en toda la noble España.

Llamábase Munio Gómez, aunque en Bustio le trocara
la tradición desde antiguo por el pueblo conservada.
Hijo fue de Gómez Díaz, noble conde de Saldaña,
nieto de Diego Muñiz, que igual condado gozara.

Su madre fue Mumadona, hija bella y apreciada,
del conde Fernán González el que a Castilla encumbrara.
Su bisabuelo paterno fue don Munio de Saldaña,
y por parte de su madre su ilustre línea enntroncaba.

Con el gran Nuño Rasura, aquel que en época aciaga
fue uno de los buenos jueces de Castilla soberana.
Estaba soltero el conde y aunque ya lo reclamaban
su edad y su noble alcurnia, en casarse no pensaba.

Hasta que vio una doncella joven, apuesta y gallarda,
nacida en tierra leonesa, de ilustre y regia prosapia,
hija de Doña Adosinda, rica señora asturiana,
y de Favila Fernández famosos por sus hazañas,

que hasta hizo cara a Almanzor, cuando con pasión insana,
aquel feroz musulmán por nuestras tierras entraba.
Esta niña candorosa fue, pues ocasión y causa
de que el conde Munio Gómez todos sus planes cambiara.

Prendose de su hermosura y de sus virtudes raras,
y hacia el año mil y veinte en matrimonio se enlazan,
sin que sirviera de obstáculo la diferencia marcada
de edad que entre ellos había, cuando su unión celebraran,

pues nacida el año mil ella unos veinte contaba,
y el conde, a mi parecer, esos años triplicaba.

III

Era Munio caballero de fuerte brío y pujanza,
de varoniles arranques y una conducta sin tacha.
Religioso y justiciero, a su patria idolatraba,
y más de una vez los moros huyeron ante su lanza,

cuando con fieles vasallos nacidos de sus montañas,
fue a combatir por su ley, siguiendo la enseña santa,
en unión de sus hermanos Garcí Gómez de Saldaña,
y Velasco y Sancho, condes que en edad le aventajaban.

Con las fieras de sus bosques en tiempo de paz lidiaba,
sin miedo a los jabalíes, ni a los osos ni a sus garras,
cazando además tasugos, lobos, raposas taimadas,
gatos monteses, mustelas, garduñas, turones, martas,
con los corzos y rebecos y ciervos de grandes astas,
liebres esquilos y erizos, y nutrias de anfibia raza,
perdices y codornices y palomas irisadas,
faisanes, aves de presa, y otras varias alimañas.

Y Doña Elvira Fagilaz, que así la esposa se llama,
era dechado perfecto de las mujeres cristianas,
de esbelto talle, ojos negros, gracioso andar, tez muy blanca,
de regular estatura y una belleza extremada.

Afable con sus criados con sus vasallos muy llana,
caritativa y humilde a los pobres consolaba.
En su castillo vivían; felices se contemplaban
los dos esposos unidos en vida ejemplar y santa.
Descendiendo algunas veces, por la espina paseaban,
sus dominios recorrían, y al castillo regresaban.

Desde allí toda Pernía con la vista registraban,
y en ver sus montes y valles sin cesar se recreaban.
Vieron alzarse las nubes del pozo de Curavacas,
vieron asomar la niebla de allende la Peña Labra,
saludando con respeto la cruz que entonces se alzaba
en el cerro del Ulago, entre el Campino y la Cuarca.

Vieron pastar los ganados en las laderas cercanas,
desde Valmián a Hordejón, del Hayedo a las Estradas.
De Peñas Negras arriba nada oculto a sus miradas
pudo quedar, pues dominan cerros, vegas y hondonadas.
Mirando a sus pies del río veían las dulces aguas,
que en continua corriente desde el Coble caminaban,
surgiendo allí al aire libre después de ir aprisionadas
bajo tierra desde el Hoyo, que Saldelafuente llaman,
no lejos del Cobarrés, do el Rey Casto se albergara,
cuando perseguido huía de los intrusos monarcas.

Añosos Robles contemplan y sierras muy elevadas,
que de nieve en el otoño pronto se ven coronadas,
siendo notable entre todas, el pico de las Tres Aguas,
que vierte al Mediterráneo y al mar de Atlante y Cantabria,
y además Valdecebollas, que los geodestas enlazan
con el pico de Espigüete y con la Peña de Amaya.

También risueñas praderas, do límpidas fuentes manan,
aperciben de su altura junto a tierras cultivadas.
La vida pasan dichosos, aliviando las desgracias,
y haciendo bien a sus gentes, que a los dos les idolatran.
En medio de esta su dicha sólo una cosa les falta
que es tener algún hijo, en quien ambos se adoraran.

IV

Pero el destino fatal, que envidioso les miraba,
quiso acabar su ventura de los celos con el arma.
El conde Munio hasta entonces en su esposa confiaba
conociendo su cariño y fidelidad probada,
hasta que las apariencias malamente interpretadas,
y también bajas intrigas que tramó gente villana,
del conde en el pecho encienden pasión feroz y bastarda,
que a su amor sustituyendo le inspiró sed de venganza.
Y no obstante las virtudes de su esposa siempre honrada,
su obcecación le condujo a cometer una infamia,
contribuyendo tal vez a este fin la circunstancia
de diferencia de edades, anteriormente expresada.

Mal informado creyó que del deber olvidada,
A desórdenes impuros Doña Elvira se entregaba.
Primero duda cruel apoderose del alma,
después, furioso, a la ira en su corazón dio entrada.

Y aunque a veces su conciencia ¡Es inocente¡ gritaba,
estos gritos no escuchó su razón extraviada.
Así que, a pesar de todo, y sin pararse a observarla,
con extraña ligereza juzgó a su esposa manchada,
y convirtiendo en furor el amor que atesoraba
de su imaginaria afrenta quiso vengarse con saña.

Escogió tremenda noche, en que en tempestad estalla,
En que la luna se oculta, y el ronco viento silbaba.
Cubierto se hallaba el suelo de una reciente nevada,
que fue por el triste invierno cuando estos hechos pasaran.

Era intensísimo el frío, y sin parar torbelaba,
grandes hielos peligrosos, por doquier se observaban.
A la media noche el conde su venganza preparaba,
cuando todos recogidos en el castillo ya estaban.

No le detiene el rigor de aquella estación tirana,
ni el viento que airado sopla, calma su frente abrasada.
Dispone una mula ciega, vieja, coja y también falsa,
sobre ella pone a su esposa y del castillo la lanza.

Dala por guía y apoyo sorda y muda una criada,
y hace marchar a la mula descendiendo la montaña.
Por camino inaccesible hasta a rebecos y cabras,
por sitios donde siquiera ni las mismas fieras andan,
por riscos do sólo posa en ocasiones el águila
que tiene altiva su nido en la Peña de las Grajas,
por do jamás anduvieron de hombre atrevido las plantas,
ni las hierbas despuntaron nunca las ovejas mansas.

Por allí cruel el conde a la mula encaminara,
con el fin de que su esposa sucumbiese despeñada,
y cayendo sus despojos del Pisuerga entre las aguas,
ya nunca más aparecieran restos de la infortunada.

V

Mas ¡Oh prodigio¡ Dios vela por Doña Elvira la santa,
que nunca Dios abandona al que en peligro se halla.
La esposa del conde Munio inocente y pura estaba,
por lo cual la Providencia había resuelto salvarla.

Y entre los mil precipicios que la mula atravesara
hasta descender al llano desde la peña empinada,
ni una sola vez tropieza, y por la parte más agria,
desde el peñasco hasta el río baja con su doble carga,
dejando allí para muestra del suceso que pasara,
en varios puntos visible, la señal de sus pisadas.

Durante el peligro, humilde Doña Elvira resignada,
con fervor se encomendó a Dios y a la Virgen Santa.
Viéndose a salvo después lo primero fue dar gracias
al Rey de cielos y tierras, que su ayuda le prestara.

Luego marchó valle abajo siguiendo el curso del agua,
y al llegar a un pueblecito, que junto al río se alzaba,
al atravesar un puente que al pueblecito guiaba,
empieza a dar grandes voces la sorda y muda criada,
alabando a Dios eterno y proclamando muy alta
la injusticia de su amo, la inocencia de su ama.

Esto ocurrió ante las gentes, que a su paso se agolparan,
al tiempo que el sol radiante por los cerros asomaba,
y por esta causa el pueblo, donde la muda cantara,
y que hasta allí se decía San Salvador de Tremaya,
en Cantamuda trocó el nombre que antes llevaba,
y así sigue, aunque en el día lo adultere la ignorancia.

En tanto el conde en su altura frenético paseaba
sin poder estarse quieto ni recogerse a su estancia.
Desesperado intentó clavarse su propia espada,
para acabar con la vida, los sufrimientos del alma;
mas le contuvo algún ángel, para que no se matara
con el fin de que después arrepentido llorara.

Allí de pies y sin sosiego llegó a sorprenderle el alba,
mirando si entre las peñas algún bulto divisaba.
Crueles remordimientos cual fantasmas le acosaban,
al tiempo que en Cantamuda en triunfo su esposa entraba,
y que el pueblo reconociendo el milagro que se obrara,
en su querida condesa un ángel puro mirara.

Al saber el conde Munio tales prodigios, el alma
se le conmueve y se postra de Jesucristo a las plantas.
Luego parte como un rayo a do está su esposa honrada,
y llega impaciente a ella, osando apenas mirarla.

Pide perdón muy humilde a Dios y a su Elvira amada,
y contrito y pesaroso vierte lágrimas amargas.
Mas la noble Doña Elvira no desoye sus palabras,
y le acoge cariñosa y le perdona sus faltas.

Entonces arrepentido una iglesia el conde labra,
para que reciba culto la Virgen Inmaculada,
aprovechando al efecto la existencia bien probada
de un santuario muy antiguo, media legua de Lebanza.

Fue esta una ilustre Abadía de monte y peñas cercada
con jurisdicción exenta, coto propio y buena casa,
la cual en el siglo XII otro conde mejorara,
señor de grandes estados que en Polentinos moraba,
llamado Rodrigo Gustios, quien después de sus campañas
victoriosas contra el moro, al fin allí se enterrara,
lo mismo que su mujer y un hijo que le quedaba
de tres que tuvo, y murió cuando aquel siglo expiraba.

Conservóse en la Abadía la regularn observancia,
por muchos años, más hoy, se encuentra ya muy cambiada,
pues, aunque mil privilegios nuestros reyes la otorgaran,
de la destrucción moderna nada ha bastado a salvarla.

Carlos III a su costa cuidó de reedificarla,
mas se interrumpió su culto desde la atroz francesada.
Y luego cual cosa vil, pasando a manos extrañas
se vendió aquel lugar santo, do la Virgen se adoraba,
y sus imágenes todas, viéndose tan solitarias
procuraron refugiarse en las parroquias cercanas,
quedando allí únicamente las tres tumbas veneradas,
que profanadas se han visto por la codicia insensata.

Otra iglesia la condesa en Cantamuda fundara,
dedicada al Salvador que en sus penas la amparara,
y la cual para recuerdo de la ocurrencia pasada,
mira con su tripe ábside a la peña de Tremaya.

Pura y sublime es la fe, su arquitectura románica,
que subsiste todavía, pero muy estropeada.
Glorias tuvo y mereció distinciones señaladas,
de pródigos la otorgaron obispos, reyes y papas,
contando entre sus pastores, para que más la ilustrara,
al infante don Felipe, hijo del santo monarca,
que al propio tiempo obtenía la dignidad elevada
del arzobispo de Sevilla por su padre conquistada.

Aún este templo se ostenta luciendo su antigua fábrica,
aún se conserva la iglesia pero ya no es colegiata,
que viéndose decadente, pobre y casi abandonada,
suprimióla el Concordato aunque de hecho ya lo estaban.

Allí descansan los restos de Doña Elvira la santa,
mientras los del conde Munio no se sabe donde paran.
También se conserva el puente do cantara la criada,
y allí está firme y soberbio para perpetua enseñanza.

Cantamuda alcanzó fueros y libertades muy amplias,
que se les dio la condesa siendo de edad avanzada.
Llegó a convertirse en villa, y estuvo un tiempo en bonanza,
y el obispo de Palencia, don Luis Cabeza de Vaca
En el siglo XVI construyó el rollo de su plaza,
como señal de que allí justicia se administraba,
Y no contento con eso, la dio por siempre sus armas,
tomadas de su apellido, que en el rollo están grabadas.

Porque ya de tiempo atrás la Pernía disfrutaban
los prelados palentinos, que en su condado alcanzaran.
También por aquel entonces fundó para más honrarla
el hospital que en la villa de la Concepción llamaban,
el buen Diego Colmenares, que en la colegiata estaba
de canónigo; mas hoy no queda de su obra nada.

Continuó así Cantamuda viviendo bajo la guarda,
del noble alcalde ordinario que el Diocesano nombraba,
y cuya jurisdicción a Casavegas llegaba,
quedando también Areños subordinado a su vara.
Otros tiempos más contrarios han venido a perturbarla
en su adelanto y por eso perdió toda su importancia.

Además que los franceses, con fría y salvaje calma,
durante gloriosa lucha prendieron fuego a las casas,
y aunque después los vecinos procuraron restaurarlas,
hay algunas todavía por el suelo derrumbadas.

Esta es la veraz historia de Doña Elvira la santa,
que con el conde su esposo muchos pueblos gobernara.
Su recuerdo se conserva entre las verdes montañas
de la Pernía, y en la noble Castillería su hermana,
y en los montes y en las peñas, y del Pisuerga en las aguas
todavía se oye el eco que sus virtudes ensalza.

Yo a los pernianos cuento esta tradición sagrada,
que recogí siendo niño de los labios de una anciana.
Que no la olviden quisiera, que a sus hijos la enseñaran,
y que la moral que encierra en sus pechos inculcaran,
para que jamás olviden los hijos de estas montañas
que en su humildad y pobreza grandes tradiciones guardan,
y para que confiados en protección sobrehumana
sepan morir si es preciso por su Dios y

Brañosera se reivindica en Madrid como primer municipio de Europa


Brañosera se reivindica en Madrid como el ayuntamiento mas antiguo de España y por  tanto el primer municipio de Europahttp://www.nortecastilla.es/v/20101004/palencia/branosera-reivindica-madrid-como-20101004.htmlUn acto en la Casa de Palencia permite dar a conocer a la localidad norteña en la capital de España

«La Carta Puebla que el conde Munio Núñez otorgó en el año 824 los pobladores de Brañosera les concedía la libertad para administrarse y constituyó el inicio de lo que hoy es la estructura administrativa en el viejo continente y en el resto del planeta». Así lo expuso Luis Manuel Ruiz, fundador de la Asociación de Amigos del Románico y experto en historia, durante su intervención en el acto de presentación de la ‘Semana Cultural del fuero 2010’, celebrado el pasado sábado en la Casa de Palencia en Madrid.

En este argumento incidió Javier Adán, presidente de la Asociación Amigos de ‘El Fuero’, quien expuso que la Carta Puebla «se asemeja mucho a lo que hoy es un ayuntamiento». Así, Adán se mostró convencido de que en Brañosera está el origen de todas las administraciones públicas del mundo.

Impulsar la investigación

En la presentación en Madrid, organizada por el Ayuntamiento de Brañosera y la asociación, intervino también el alcalde de la localidad, Jesús Mediavilla, quien prometió impulsar la investigación de estas tesis para que el municipio obtenga el reconocimiento en la historia europea y mundial.

El acto contó con un centenar de asistentes, entre ellos Isaura Leal, secretaria general de la Federación Española de Municipios y Provincias.

04.10.10 – 00:57 –
EL NORTE | PALENCIA.

Brañosera se reivindica como primer municipio de Europa y del mundo

http://www.femp.es/Portal/Front/ContenidoDetalle/_N1w1oXtNSY29iC7OpqvoKXe7p2QRpYE2DuYcGzuJKIVAf8T7BFbbxksfD6dSgPQi

Brañosera (Palencia) se ha reivindicado hoy como primer municipio de Europa y, por tanto, del mundo, durante el acto de presentación en Madrid de la ‘Semana Cultural del Fuero 2010’, celebrado en la Casa de Palencia en Madrid, con presencia de una representación de la FEMP.

Esta condición de municipio pionero ha sido defendida por el profesor Luis Manuel Ruiz, fundador de la Asociación de Amigos del Románico y experto en historia, quién ha afirmó que la Carta Puebla que en el año 824 concedió a los pobladores de Brañosera la libertad para administrarse constituye el inicio de lo que hoy es la estructura administrativa en el viejo continente y el resto del planeta.

Durante su intervención en el acto, Ruiz ha recordado que la Carta Puebla de Brañosera “no sólo concedía la libertad y la democracia a los pobladores, sino que les instaba a crear una organización”, conocida como Fuero, que “se asemeja mucho a lo que hoy es un Ayuntamiento”. El Alcalde de la localidad palentina, Jesús Mediavilla, se ha comprometido a investigar esta posibilidad para tratar de reconocer al municipio en la historia europea y mundial.

En el acto de presentación de la Semana Cultural del Fuero 2010 participaron la Secretaria General de la FEMP, Isaura Leal, y la Concejal Presidente del Distrito de Latina de Madrid, Begoña Larraínzar, que actuó en calidad de anfitriona.

La ‘Semana Cultural del Fuero 2010’ continuará el próximo viernes, 8 de octubre, con una jornada de historia sobre ‘El Fuero de Brañosera de 824 y su época’, que pretende profundizar en el contexto histórico de la Carta Puebla y su coincidencia con el origen del Camino de Santiago. Precisamente, la ruta jacobea será la protagonista de la presente edición del Acto de Exaltación, que tendrá lugar el sábado 9 de octubre, ya que los Ayuntamientos invitados este año a participar se encuentran en el Camino de Santiago.

http://branosera.com/fuero.php

La marca con seis círculos dobles que se entrecruzan. , en la Iglesia de Santa Eulalia de Brañosera.

Está en la fachada sur, a la izquierda de la portada y apenas a un metro del suelo. Su tamaño es mayor que las  existentes  en otras  zonas o fachadas de  iglesia y  con  mas  de cuarenta centímetros de diámetro

 

Un símbolo de bendición, fertilidad y protección
La Semilla de la Vida puede ser llevado como un símbolo de protección para mujeres encintas. Ayuda en la creación de nuevas ideas y rumbos de la vida.
La Semilla de la Vida es un símbolo de los siete días de la creación. Es tratado como una fase en el proceso de creación de la Flor de la Vida– una forma geométrica que simboliza el universo entero.

La Semilla de la Vida es utilizada en todas las religiones, y puede se vista en muchos solares originales, entre éstos sinagogas, iglesias, libros cabalísticos de plegaria, y por supuesto en el antiguo Templo Asirio en Abydos, Egipto.

Semilla de la Vida

Y así el mundo fue creado

Creación de la Semilla de la Vida

La Semilla de la Vida es un símbolo de los siete días de la creación. El primer paso fue la creación del Octaedro. El paso siguiente es hacer girar a la forma sobre sus ejes. De esta mera es formada una esfera (ver diagrama 7). Se debe tomar en cuenta que la conciencia del creador existe dentro de la Esfera, y que lo único que realmente existe es la membrana de la esfera misma.
Lo próximo ejecutado por la conciencia del creador fue ir a la superficie exterior de la esfera (el Antiguo Testamento se refiere a “el espíritu del Creador flotando sobre la faz de las aguas” y creando otra utilizando el mismo proceso de crear un Octaedro y tornándolo en una esfera. Al crear la segunda esfera el Todopoderoso de hecho creo la luz– Al proyectar otro octaedro convertido en esfera sobre la superficie de la primera esfera, se recibe la imagen de dos círculos se cruzan entre si por sus centros, una forma conocida como la  Vasija Piscis (diagrama 7a). Este diseño es una fórmula geométrica que representa el espectro electromagnético de la luz (par más información de cómo es posible hacerlo, ver el libro de Drunvalo Melchizedek “El Antiguo Secreto de la Flor De la Vida”, Vol. 2) y lo primero que Dios ha creado fue la luz – “Que se haga la luz”.
Al continuar duplicando las esferas y creando más Vasijas Piscis es posible observar numerosos aspectos de creación expulsados de las estructuras geométricas, emergiendo de la moción del vórtice mediante este continuo proceso de creación de más   Vasijas Piscis. La continuación del proceso de creación pude ser vista en diagramas 7b a 7f.
Diagrama 7b segundo día de la creación
Diagrama 7c tercer día de la creación.
Diagrama 7d cuarto día de la creación.
Diagrama 7e quinto día de la creación.
Diagrama 7f sexto día de la creación.

Observe que acá concluye el proceso de siete días de creación. La Semilla de la Vida es completamente formada  sobre el “SHABBAT“, el día de descanso. El primer vórtice es completado y es formad por completo la semilla que contiene el plan del universo.

La Semilla de la vida es el origen de todo

La Semilla de la Vida es una fase anterior a la forma conocida como la Flor De la Vida  que produce el “Fruto de la Vida”  El Fruto de la Vida es el plan del Universo; contiene cada uno de los átomos, estructuras moleculares, formas de vida y eventualmente todo lo que existe. Por lo tanto, todas las cosas que existen pueden ser construidas desde la forma de la  Semilla de la Vida.

La Semilla de la Vida en todas las religiones más importantes

En el siglo 13, un grupo Cabalista de de Francia consiguió, mediante interpretación geométrica, dividir todo el alfabeto hebreo en su orden correcto utilizando la  Semilla de la Vida. De hecho, el alfabeto resultante era remarcablemente similar a aquel del sabio religioso  Rashi, quien en aquellos días escribió en Francia sus comentarios sobre el Antiguo Testamento. La Semilla de la Vida es utilizada en muchas religiones y puede ser vista en muchos sitios originales, por ejemplo sinagogas, iglesias, libros cabalísticos de rezo y por supuesto en el antiguo templo Osirio Abydos Egipto,  la fuente de todas las religiones y estudios místicos.

Pendiente Semilla de la Vida

El Pendiente Semilla de la Vida es un símbolo de  bendición y protección transmitido a través de las generaciones; contiene el secreto de los siete días de la creación. Puede ser llevado como un símbolo de bendición y fertilidad.

La Geometría Sagrada.

1.- ¿Por que una Geometría Sagrada?

Esta pregunta puede parecer muy apropiada en un ámbito cotidiano. ¿Qué puede tener de sagrado la geometría?

Efectivamente todos hemos aprendido que la geometría, en términos básicos, es una rama de las matemáticas que estudia la lógica de las formas en el espacio, ya sea bidimensional o tridimensional. Es decir, trabaja y explica problemas concretos de la forma. En la vida práctica la geometría presta una gran utilidad para medir las tierras y para poder analizar y comprender las obras concretas que realiza el ser humano (puentes, acueductos, edificios, etc.).

Por otro lado el término sagrado nos sugiere una dimensión espiritual o moral que se inserta en la evolución del ser humano, con una proyección trascendente. Es decir, como lo contrario a lo profano y al rol cotidiano y práctico de nuestras vidas.

A primera vista la geometría, en su dimensión arquetípica, nos parece que tiene más que ver con el mundo práctico y cotidiano, porque es ahí donde presta su real utilidad. Entonces, ¿cómo es que podemos instalarla en una dimensión espiritual y trascendente?

De modo de poder sumergirnos en esta disciplina, es necesario comprender que vamos a trabajar con nuestra dimensión racional al mismo tiempo que lo hacemos con aquella espiritual y con nuestra intuición. Es decir, estaremos alternando entre nuestro hemisferio izquierdo y el derecho.

La Geometría Sagrada es un conocimiento que se remonta a los inicios de los tiempos, viene de épocas ancestrales, y es probable que no se puedan encontrar sus orígenes, aun cuando se pueden registrar rastros de ésta en diversas civilizaciones, como la Egipcia, la Maya, la Hindú, las comunidades Neolíticas, por mencionar sólo algunas. Las preguntas que surgen son:

• ¿Qué buscaban aquellos que dejaron las huellas que nos permiten identificar una Geometría Sagrada?
• ¿Cómo y de quién o de quiénes recibieron este conocimiento?

Ha habido muchos estudiosos que se han hecho estas preguntas y que han logrado estructurar un campo de conocimiento y experimentación que ha permanecido oculto por mucho tiempo. Desde Platón, pasando por Fra Luca Pacioli, Leonardo da Vinci, Leonardo de Pisa, Matila C. Ghyka, hasta los actuales físicos cuánticos y estudiosos espiritualistas como Drunvalo Melchizedek o artistas como Charles Gilchrist, el artista, matemático y geómetra George W. Hart y muchos otros que nos han permitido ir descubriendo y develando el misterio que hay detrás de la Geometría Sagrada.

La enseñanza que nos han dejado nos permite comprender que la Geometría Sagrada es un conocimiento que contiene el patrón de crecimiento, evolución, expansión y desarrollo de todo lo manifestado, lo que, de alguna manera, nos revela los orígenes del tejido del universo. Como patrón de crecimiento, podemos decir que se trata de una forma abstracta de razonamiento y como tal se puede aplicar no solo a procedimientos y fenómenos concretos, naturales y empíricos, sino que también a realidades conceptuales, abstractas e incluso espirituales.

En este contexto no se puede dejar de mencionar la estrecha relación que existe entre lo sagrado de la geometría con lo sagrado de los números. Esta se manifiesta a través de las series numéricas y las relaciones y razones numéricas existentes en las proporciones de las partes componentes de las entidades geométricas, las cuales expondremos más adelante. Podríamos decir que la geometría traza el despliegue de los números en el espacio, realizando un viaje o un camino desde el simple punto, pasando por la línea y llegando al plano, para luego entrar a la tercera dimensión y eventualmente trascenderla, para luego retornar al punto nuevamente. En otras palabras se trata de una disciplina que incursiona en las leyes de ordenación del universo y de la huella digital de la creación. A través de proporciones, patrones, sistemas, códigos y símbolos, establece las bases tanto de la creación natural (el universo, la materia, los organismos vivos y su ADN) como de las re-creaciones humanas: el arte, la arquitectura, el diseño, la ciencia, la física, la música, la cábala, las matemáticas, etc. A través de estas últimas, el hombre hace de creador e intenta acceder a niveles superiores de consciencia, entendimiento, conocimiento o sensibilidad que lo conecten en forma creciente con la vastedad que lo rodea. Y esto lo logra cuando basa su creación – consciente o inconscientemente – en la Geometría Sagrada, obteniendo así lo que G.I. Gurdjieff llamaba ‘arte objetivo’:

“El arte oriental es preciso, matemático, sin manipulaciones. Es una forma de escritura… Por ejemplo, tomemos la arquitectura. He visto algunos ejemplos de arquitectura en Persia y Turquía; por ejemplo, un edificio de dos habitaciones. Todo aquel que entraba a estas habitaciones, ya fuera viejo o joven, inglés o persa, lloraba… El resultado era siempre el mismo. Con estas combinaciones arquitectónicas, las vibraciones calculadas matemáticamente contenidas en el edificio no podían producir otro efecto. Estamos bajo ciertas leyes y no podemos resistir las influencias externas. Como el arquitecto de este edificio tenía una comprensión diferente y construyó matemáticamente, el resultado era siempre el mismo. Hicimos otro experimento. Afinamos nuestros instrumentos musicales de un modo especial y combinamos los sonidos de tal manera que aún trayendo a los transeúntes casuales de la calle obtuvimos el resultado que queríamos. La única diferencia era que uno sentía más, otro menos. Supongamos que llega a un monasterio; usted no es un hombre religioso, pero lo que tocan y cantan allí evoca en usted el deseo de orar…. Y así sucede con todos. Este arte objetivo está basado en leyes…”

(Extractado de “Perspectivas desde el Mundo Real”, Ed. Hachette, Argentina, 1977, págs. 164-165).

Como verán, se trata de incursionar en un recorrido donde los números se despliegan desde un espacio bidimensional en una superficie plana y luego en un espacio tridimensional. Este proceso ha generado un lenguaje universal cuya carga simbólica trasciende fronteras y épocas en el tiempo, y que es el vínculo axiomático sine qua non para una correspondencia entre lo grande y lo pequeño, entre arriba y abajo, según la Ley de Analogía. Este recorrido es el camino de toda realidad manifestada desde su punto inicial de creación hasta su retorno al origen.

“Los practicantes de la geomancia se interesan en la Geometría Sagrada porque es el estudio de la manera en que el espíritu se integra a la materia, a través de amplificar y resonar la geometría de la naturaleza y los movimientos planetarios, logramos alinear la resonancia del cuerpo/mente/espíritu con la frecuencia armónica de lo superior y lo inferior.

También están interesados en la Geometría Sagrada porque se ha descubierto que ciertos espacios con proporciones especiales, permiten al individuo vibrar en una frecuencia apropiada que le permite maximizar la posibilidad de conexión con el Unico.”

(Extractado del artículo “Why Sacred Geometry” from Mid – Atlantic Geomancy.)
www.bibliotecapleyades.net/geometria-sagrada

2.- El origen y el Génesis.

 
Antes de comenzar con el primer elemento manifestado, intentaremos imaginar el espacio vacio (fig. 1) en el cual aun no existe nada y se constituye como el principio de la creación. Es aquel espacio infinito y plenipotencial en el cual se penetra en la meditación cuando logramos acallar la mente y entramos en el vacío, que es como estar flotando en ninguna parte y que sólo es invadido por una luz blanquecina.

2.1.- El vacío.

Fig. 1 El vacío

2.2.- El punto


En este espacio aparece un simple punto (fig. 2) que será nuestro primer arquetipo que conforma la primera dimensión. Este representa la consciencia de unidad, la mente divina e indivisible. Es donde comenzamos nuestro camino, desde donde iniciaremos nuestra misión para luego retornar al punto que es la raíz absoluta del concepto mental y el que, del mismo modo, es la raiz del pensamiento holístico. Para nosotros es el punto de síntesis que brota del tercer ojo en la glándula hipófisis en el cerebro.

Fig. 2 El punto

2.3.- Los dos puntos.


Del universo unidimensional pasamos al bidimensional donde la unidad se transforma en dualidad. Ocurre este gran milagro y misterio donde el punto aislado se divide y se transforma en dos puntos que dan paso a la segunda dimensión (fig. 3). A partir de esta instancia nos vemos enfrentados a la primera dualidad que genera un espacio medible. Aparece una relación espacial dentro de la cual podemos habitar y desplazarnos.

Fig. 3 Dos puntos

2.4.- El radio y el arco.


Desde el momento que podemos desplazarnos, damos origen a una línea. Es el movimiento entre el primer y segundo punto, es decir la línea recta entre los puntos A y B. Este primer movimiento que se traslada entre estos dos puntos da origen al radio (Fig 4), el cual representa el arquetipo masculino. A continuación se manifiesta un movimiento de rotación donde el punto B gira en torno al punto A configurando el arco (fig. 5), que representa el arquetipo femenino. Es el origen de la dualidad radio/arco de la cual se genera todo camino posterior. Con propiedad podemos llamarlo el movimiento raiz.
A partir de éste se despliega todo el concepto de dualidad:
• Ying y Yang
• Luz y oscuridad
• Izquierda y derecha
• Arriba y abajo
• Adelante y atrás
• Madre y padre
• Etc.
El juego radio/arco etablece todas las energías del universo.

Fig. 4 El radio

Fig. 5 El arco

2.5.- El circulo.


El arco continuará girando a partir del punto B en torno al punto A hasta volver a retornar al punto B desde donde comenzó a girar. Este movimiento da origen a la primera forma cerrada de la Geometría Sagrada. El círculo es una manifestación bidimensional de la Mente Divina e indivisible. Además representa un movimiento y un tiempo que se manifiesta como el primer ciclo cerrado o la primera forma cerrada de la Geometría Sagrada. Es como el ciclo inicial que expresa el Génesis.

Esta relación de desplazamiento en el tiempo del radio/arco se ha expresado en términos matemáticos como Phi, que es la proporción de la circunferencia del círculo con su diametro. Se trata de un número trascendental o irracional (se verán los números irracionales más adelante), con un valor de 3,14159265. Para propósitos prácticos Phi = 3,1416.

Los números trascendentes son irracionales, pero no todo irracional es trascendente (por ejemplo raíz de 2). Es decir, trascendente implica irracional pero no al revés. El número Phi no sólo es irracional (no es igual a ninguna fracción o cociente de dos enteros) sino que además trascendente. No es algebraico, es decir no es solución de ninguna ecuación algebraica (=polinominal).

Fig. 6 El círculo

2.6.- El rayo y las seis direcciones.


Nuestra consciencia situada en el centro del espacio puede proyectarse en seis direcciones y por tanto seis rayos. Adelante y atrás, izquierda y derecha y arriba y bajo. Esto lo tenemos que visualizar en el espacio tridimensional (fig. 7). Cabe considerar que para los budistas estas direcciones del espacio pasan a ser diez.

Luego podemos trasladar esta imagen tridimensional a una de dos dimensiones o plana, logrando que estos seis rayos giren y completen el círculo (fig. 8), y a su vez den origen a seis puntos B sobre la circunferencia del círculo. Estos a su vez dan origen a los ejes del patrón de crecimiento de la creación.

Es así como la línea recta o el rayo (arquetipo masculino) en conjunto con la línea curva o arco (arquetipo femenino), dan origen al primer ciclo completo o Génesis que es simbolizado por el primer círculo (bidimensional) o esfera (tridimensional)

Fig. 7 Seis direcciones en el espacio

Fig. 8 Seis direcciones en el plano

2.7.- Primer movimiento. Dos círculos de radio común.
A partir de este círculo (o esfera), se insinúa el primer movimiento, que no hace otra cosa que duplicar esta figura arquetípica, dando origen al primer día después del Génesis. Este segundo círculo se desplaza haciendo centro donde el rayo intercepta el primer círculo originario (punto B).
Esta es la primera forma traslapada de la Geometría Sagrada, llamada “dos círculos con radio común” (fig.9).

Fig. 9 El primer día del Génesis. Dos círculos con radio común.

Fig. 10 Vesica Piscis.

2.8.- La Vesica Piscis.
Este primer movimiento o día del Génesis da origen a la segunda forma cerrada de la Geometría Sagrada: La Vesica Piscis, también conocida como “la vejiga del pez” o “mandorla” (fig. 10). Esta forma es como el útero o matriz del universo. A partir de ella se crean todas las formas que se desarrollan en el espacio.

A partir de esta imagen nacen dos nuevos puntos, el C y el D, los cuales se han concebido como los hijos mellizos de A y B.Esta figura también hay que imaginarla en tres dimensiones, en donde las dos esferas dan origen a esta nueva figura tridimensional que es como una pelota de rugby o zeppelín.

Por lo tanto podemos decir que este primer movimiento del Génesis da origen al patrón de la vida y de la luz, y por tanto a partir de este momento nuestros ojos pueden ver la creación.

2.9.- El segundo movimiento.


El segundo movimiento da origen a un tercer círculo o tercera esfera que representa el segundo día (fig. 11) después del Génesis. La relación de estas tres esferas o círculos dan origen a la estrella tetraédrica (fig. 12).

Fig. 11 El segundo día del Génesis.

Fig. 12 Estrella tetraédrica.

2.10.- El tercer movimiento.


Este da origen al cuarto círculo o esfera que representa el tercer día del Génesis (fig. 13). Si se observan detenidamente veremos que estos cuatro círculos contienen cinco Vesica Piscis y un pétalo central, el cual constituye otra de las figuras contenidas de la Geometría Sagrada (fig. 14).

Estos cuatro círculos son muy simbólicos ya que representan la esencia de la familia en el lenguaje de la Geometría Sagrada. Los círculos 1 y 2 son los padres, los 3 y 4 los hijos, y el corazón de la familia se nos presenta en forma de pétalo.

Fig 13. Tercer día del Génesis. Cuatro círculos y el pétalo central.

Fig. 14 Cinco Vesica Piscis y el pétalo central.

2.11.- El cuarto, quinto y sexto movimiento.


Dan origen, respectivamente al quinto, sexto y séptimo círculos o esferas, que a su vez simbolizan el cuarto, el quinto y el sexto día del Génesis (figs. 15, 16 y 17).

Fig. 15, 16 y 17: Cuarto, Quinto y Sexto día después del Génesis

3.- La Semilla de la Vida.


De esta forma, al completar el séptimo círculo, se completa el patrón del Génesis y el principio de la creación del universo. Es así como se da origen a lo que se conoce como La Semilla de la Vida (fig. 18); y a partir de esta se concibe el Tubo Toro (llamado simplemente Toro por los matemáticos) o Toroide (fig. 19). Esta es una figura tridimensional que es el resultado de rotar el patrón del Génesis en 360 grados alrededor del centro. Es una esfera que se curva hacia sí misma por arriba o por abajo. Se le suele comparar con una rosquilla, con el anillo de humo de un cigarro o con un neumático o un salvavidas. Pero al mismo tiempo se puede concebir con un orificio central infinitamente pequeño hacia el cual rotan los círculos componentes, como si fuera un toroide más cerrado (fig. 20).

Fig. 18 La semilla de la vida

Fig. 19 Toroide o Tubo Toro

Fig. 20 Toroide cerrado.

4.- El huevo de la vida.
A continuación de la semilla de la vida y patrón del Génesis, se produce una segunda rotación hacia el exterior de los seis círculos de esta. Esto se logra haciendo centro en los respectivos cruces de los seis círculos y trazando los próximos seis círculos del mismo tamaño que los anteriores (fig. 21). Luego se borran los primeros seis círculos y se obtiene la silueta del huevo de la vida (fig. 22).

Fig. 21 Construcción del huevo de la vida

Fig. 22 Silueta del huevo de la vida
El huevo de la vida da forma al embrión de la vida humana (a partir de la mórula inicial) y a la morfogenética del cuerpo. El cómo la existencia física de nuestros cuerpos se origina en el huevo de la vida es materia de un nuevo estudio. En todo caso su carácter embrionario y su forma circular se manifiesta como una cualidad de la geometría femenina, la cual revela las primeras formas geométricas masculinas de carácter angular y en base a tramos rectos. Estas son el cubo, el tetraedro y la estrella tetraédrica (fig. 23).

Fig. 23 Cubo, Tetraedro, Estrella tetraédrica

5.- La Flor de la Vida.


Si observamos la construcción del huevo de la vida (fig. 21) , veremos que hay seis puntos donde se cruzan tres círculos. Si hacemos centro en cada uno de ellos y trazamos sus respectivas circunferencias en el mismo tamaño que las anteriores, obtendremos una tercera rotación (fig. 24).

Fig. 24 Tercera rotación

Fig. 25 Siete círculos tangentes
Esta tercera rotación permite la construcción de la Flor de la Vida. Son seis círculos azules, seis verdes y seis rojos, más el verde central, que hacen un total de 19 círculos. Es muy importante observar que los seis círculos exteriores azules tocan tangencialmente al círculo verde central. Podemos reproducir esta figura si colocamos siete monedas iguales sobre una mesa (fig. 25).

Estos diecinueve círculos conforman una figura de una gran importancia en la Geometría Sagrada y ha estado presente en las más variadas civilizaciones desde tiempos inmemoriales. Siempre los diecinueve círculos, los cuales fueron rodeados por dos círculos mayores, son los que dieron forma a la Flor de la Vida (fig. 26). A esta altura nos damos cuenta que este patrón podría seguir hasta el infinito, sin embargo se detiene aquí.

Fig. 26 La Flor de la Vida

6.- El Fruto de la Vida.
Al observar este patrón vemos que en el perímetro externo de la figura se insinúan muchos círculos que están incompletos. Si nos aventuramos a completarlos y seguir con este patrón tendremos una cuarta rotación que nos permite continuar con los círculos tangentes hasta llegar a tener trece (fig. 27). Al aislarlos como si colocaramos, igual que lo hicimos antes, monedas del mismo tamaño en forma tangente sobre la mesa, tendremos el Fruto de la Vida (fig.28).

Fig. 27 Trece círculos tangentes.

Fig. 28 El Fruto de la Vida.

7.- El cubo Metatrón.
Hasta el momento hemos incursionado principalmente en un patrón femenino, en el cual se ha desplegado una gran cantidad de círculos, los cuales han arribado como una suerte de síntesis, al patrón llamado el Fruto de la Vida, conformado por trece círculos tangentes. Este patrón, en conjunto con el Huevo de la Vida y el Tubo Toro o Toroide conforman los tres patrones fundamentales de la existencia.

A estos patrones concebidos por círculos femeninos, se sobreponen líneas rectas masculinas: los sistemas informacionales de la creación.
Así como ocurriera con el Huevo de la Vida, el cual permitió la formación de algunas formas masculinas a partir del punto central de sus círculos, el Fruto de la Vida da origen, al unir los puntos centrales de sus círculos, al Cubo Metatrón, que es la contraparte masculina del Fruto de la Vida, utilizando la energía masculina de las líneas rectas que unen dichos centros, y es uno de los sistemas informativos esenciales de la creación. La correcta construcción del Cubo Metratón se logra trazando un círculo cuyo centro está en el centro del círculo central y su radio coincide con los centros de los círculos exteriores del fruto de la vida (círculo azul). Luego se traza un segundo círculo (verde) con el mismo centro que el azul pero con un radio que es igual al radio del círculo azul multiplicado por Phi de valor 0,6180339 (fig. 29).

Luego se traza una estrella tetraédrica haciendo crecer la interior hasta que sus vértices hagan contacto con el circulo interior (verde). Estos puntos indican el trazado que permitirá trazar correctamente el Cubo Metatrón completo, de modo de poder trazar las coordenadas que permiten construir la totalidad de los sólidos Platónicos, especialmente el dodecaedro y el icosaedro, como se expone en el punto. 8 Los sólidos Platónicos a continuación (fig. 30).

Fig. 29 Círculos para la construcción del Cubo Metatrón.

Fig. 30 Cubo Metatrón completo.
Este cubo debe su nombre al ángel Metatrón, el cual también es conocido como el primero y el último de los Arcángeles, y recibe diversas denominaciones como Canciller del Cielo, Ángel de la Alianza y Rey de los Ángeles. Su función celestial es la de supervisar la anotación de todos nuestros actos en el Libro de la Vida.

8.- Los sólidos Platónicos.


Los sólidos Platónicos son cinco estructuras espaciales que conforman volúmenes tridimensionales en los cuales todas sus caras son de la misma forma y del mismo tamaño y cuyos bordes o aristas tienen la misma longitud. Además todos los ángulos interiores son también del mismo tamaño. Por último, si inscribimos cada sólido Platónico en una esfera apropiada, todas las puntas tocarán la superficie de la esfera.

Estos sólidos fueron nominados luego que Platón los describiera en el 350 A.C. en su obra “El Timeo”. Han llegado a ser la base de la estructura de la vida orgánica y de las obras de creación humana. Las podemos encontrar en la vida animal y orgánica, en los minerales, en el sonido, en el lenguaje, en la música, en las artes plásticas, en la arquitectura, en las obras de ingeniería, etc.

Los cinco sólidos Platónicos son:

1. El tetraedro (fig. 31), cuyas caras son cuatro triángulos equiláteros iguales. De este poliedro se desprende la estrella tetraédrica, que no es otra cosa que dos tetraedros invertidos e intersectados (fig. 32).
2. El cubo o hexaedro (fig. 33), que es un poliedro cuyas caras son seis cuadrados iguales.
3. El octaedro (fig. 34), cuyas caras son ocho triángulos equiláteros iguales.
4. El dodecaedro (fig. 35), que es un poliedro de doce caras conformadas por doce pentágonos regulares.
5. El icosaedro (fig. 36), que tiene veinte caras conformadas por veinte triángulos equiláteros iguales.

Fig. 31 Tetraedro

Fig. 32 Estrella tetraédrica

Fig. 33 Cubo o hexaedro

Fig. 34 Octaedro

Fig. 35 Dodecaedro

Fig. 36 Icosaedro
Si observamos con detención cada uno de estos poliedros trazados en el cubo Metatrón veremos que tienen una versión igual pero más pequeña que se inscribe en los siete círculos tangentes interiores que se manifestaron en la tercera rotación (fig. 24 y fig. 25)

La Geometría Sagrada

9.- El árbol de la vida.


El Árbol de la Vida es el símbolo geométrico que se expresa como la base de la Cábala, que es el antiguo sistema místico del Judaismo. Cada uno de los vértices simboliza una sephirah, que a su vez representa un atributo de Dios (fig. 37). En esta figura se puede ver la perfecta relación existente entre el Árbol de la Vida y el patrón del Génesis manifestado en la semilla de la vida.

Fig. 37 El Arbol de la Vida

Los Sephiroth del Arbol de la Vida:

1. Kether (Corona)………………..6. Tiphereth (Belleza)
2. Binah (Comprensión)………….7. Hod (Gloria)
3. Kjokmah (Sabiduría)…………..8. Netzach (Victoria)
4. Gueburah (Poder)………………9. Yesod (Fundación)
5. Kjesed (Misericordia)………….10. Malkuth (Reino)

10.- La cuadratura del círculo.
Como hemos podido ver, el arco o línea curva representan el arquetipo femenino y el radio o línea recta el masculino. La forma cerrada primaria que construye el arco es el círculo, y en el caso de la línea recta es el cuadrado. Por otro lado el círculo ha sido la forma que se le ha asignado a los cielos y el cuadrado a la tierra. Desde muy antiguo se ha intentado equilibrar o unificar el cielo con la tierra, el espíritu con la materia, lo femenino con lo masculino, etc. En otras palabras, asimilar al máximo el perímetro del cuadrado con el del círculo y su circunferencia. Esto es lo que se conoce como la cuadratura del círculo.Se trata de construir un cuadrado que tenga el mismo perímetro que un círculo dado. O bien la misma área que un círculo dado. Y resulta que no es posible construirlo usando sólo regla y compás.

Es una tarea que no ha sido fácil y es probable que la respuesta exacta todavía no haya podido encontrarse. La respuesta es que no es posible realizar la construcción con regla y compás, pero por supuesto, existe un cuadrado con la propiedad requerida. Una de las aproximaciones más precisas radica en concebir un cuadrado cuyo lado es igual al diámetro de la tierra (12.700 klm). Es decir, la tierra queda inscrita en un cuadrado de esta medida. En seguida se traza un círculo haciendo centro en el centro del cuadrado que contiene el círculo de la tierra y cuyo radio es igual a la suma del radio de la tierra (6.350 klm) más el radio de la luna, cuyo diámetro es 3.500 klm aproximadamente (1.750 klm), quedando el radio en cuestión en 8.100 klm (fig. 38)

Tenemos entonces el perímetro del cuadrado A-B-C-D:
12.700 x 4 = 50.800 klms.;


Y el perímetro de la circunferencia de radio R:
2 x Pi (3,1416) = 6,2832 x r (8100) = 50.894


Es decir habría un error de un 1,7 %

Fig. 38 Cuadratura del círculo.
Por otro lado el conocido dibujo de Leonardo da Vinci del hombre Vitruviano, construido en la superposición del círculo y el cuadrado, presenta una aproximación un poco más alejada que la anterior a la buscada cuadratura del círculo (fig. 39).

En este dibujo el cuadrado tiene como lado 7 unidades y el radio del círculo es de 4,2 unidades.

Por lo tanto:
Perimetro del cuadrado = 7U x 4 = 28 U


Perimetro de la circunferencia = 2 x pi (3,1416) = 6,2837 x r (4,2 U) = 26,4
Error = 5,7 %

Fig. 39 Hombre Vitruviano de Leonardo da Vinci.

Una tercera aproximación a la cuadratura del círculo se ha construido partiendo de cuatro círculos tangentes cuya suma de diámetros definen el lado del cuadrado que los contiene. Luego, haciendo centro en el cruce de las diagonales del cuadrado y con un radio que se integra al radio de los círculos interiores se traza un circulo exterior que se aproxima a la cuadratura del círculo pero que tampoco es exacta (fig. 40)

Fig. 40 Cuadratura del círculo sobre cuatro círculos tangentes

 

Perimetro cuadrado = 5 U x 4 = 20
Perimetro de la circunferencia = 2 x pi (3,1416) = 6,2832 x r ( 3 U) = 18,85
Error= 5,75%

11.- El eneagrama.
El eneagrama es un símbolo sagrado cuyos orígenes se han situado en hermandades Sufis y que fue presentado en Occidente por el maestro G. I. Gurdjieff. Este símbolo es una combinación de la Ley de Tres con la Ley de Siete o de la Octava. Sus significados pueden ser múltiples y su análisis requiere de un estudio aparte. En todo caso podemos mencionar que expresa la ley o patrón de evolución y organización de todos los fenómenos y procesos en los diversos planos de la creación. Si bien en esta ocasión sólo veremos el eneagrama como una imagen de dos dimensiones, es recomendable, al menos, imaginarlo como una esfera tridimensional por la cual circulan energías que transitan los nueve puntos repartidos regularmente en el círculo base. Es decir, se trata de un patrón dinámico.

En esta ocasión su construcción geométrica se ha realizado a partir del patrón llamado el fruto de la vida, partiendo de la extensión de la flor de la vida. Primero se han localizado tres ejes de dirección que dividen el patrón mencionado en tres partes iguales. Luego se han ubicado (en azul) los tres círculos exteriores en los extremos de los ejes (fig. 41).

En segunda instancia se ubican (en verde) los círculos tangentes a los azules y entre ellos, y en los centros de los círculos verdes se localizan los puntos que dividen cada uno de los tres tramos en tres sub tramos, quedando un total de nueve de ellos. Estos seis puntos son los que marcan el recorrido de la Ley de Siete. Luego, haciendo centro en el punto central del patrón, y radio en los centros de los círculos verdes, se traza la circunferencia (en rojo) que contiene el eneagrama (fig. 42)

Por último, en los puntos en que la circunferencia de color rojo corta los tres ejes de la fig. 41 se encuentran los tres vértices del triángulo equilátero, el tetraedro que marca los puntos 3, 6 y 9 que simbolizan la Ley de Tres. Por otro lado los puntos 1, 2, 4, 5, 7, y 8 son los que permiten la construcción de la Ley de Siete, cuyo recorrido sigue el orden de 1, 4, 2, 8, 5, 7 y de vuelta al 1.

Esta secuencia nace de la unidad (1) dividida por el total de etapas (7).
Del mismo modo, pero desfasado, resulta al dividir:
1:7 = 0,1428571
2:7 = 0,2857142
3:7 = 0,4285714
4:7 = 0,5714285
5:7 = 0,7142857
6:7 = 0,8571428

Fig. 41 Eneagrama etapa 1

Fig. 42 Eneagrama etapa 2

Fig 43. Eneagrama sobre el fruto de la vida.

El eneagrama es una figura que generalmente se concibe en dos dimensiones, sin embargo al hacerlo en tres dimensiones nos amplía considerablemente las proyecciones que sobre él tenemos (fig 44). En esta figura cada línea se transforma en un círculo y el triángulo conformado por los puntos 3, 6 y 9 se transforma en una pirámide.

Fig. 44 Eneagrama tridimensional, Espacial y volumétrico.

12.- La proporción y la razón matemática.
No cabe duda de que hay variadas definiciones de belleza y muchas de ellas concuerdan en que la belleza se logra cuando hay armonía en las proporciones. Para comprender el concepto de proporción es recomendable remontarse a los orígenes y recurrir a lo que entendían los griegos por proporción.

Entendían que la proporción es la igualdad entre dos razones, y la razón matemática se definió como el cociente de dos magnitudes homogéneas, entendiendo como cociente el resultado de la división de dos números.

La proporción es algo que encontramos en la naturaleza tanto como en la creación humana. Cuando éstas llegan a una cierta aproximación o equivalencia, es que se puede hablar de una razón matemática que se expresa en una proporción divina, sagrada y de alcances espirituales.Se trata de una proporción que, manifestándose en la naturaleza, es aprehendida y aplicada en obras humanas.

En realidad hay muchas proporciones o razones posibles, es un poco críptico hablar de “la” proporción. En todo caso, aquí proporción se utiliza como sinónimo de“razón”.

“Pero es imposible combinar dos cosas sin una tercera; es preciso que exista entre ellas un vínculo que las una. No hay mejor vínculo que el que hace de sí mismo y de las cosas que une un todo único e idéntico. Ahora bien, tal es la naturaleza de la proporción.”

Platón: Timeo.

“La Geometría tiene dos grandes tesoros: uno el Teorema de Pitágoras; el otro es la división de una línea en una proporción extrema y una media”

Kepler

“LA DIVINA PROPORCIÓN

 

A ti, maravillosa disciplina,
media, extrema razón de la hermosura,
que claramente acata la clausura
viva en la malla de tu ley divina.

A ti, cárcel feliz de la retina
áurea sección, celeste cuadratura,
misteriosa fontana de mesura
que el Universo armónico origina.

A ti, mar de los sueños angulares,
flor de las cinco formas regulares,
dodecaedro azul, arco sonoro.”

Rafael Alberti

13.- Números racionales, irracionales y trascendentes.
“Números Racionales : Es un número que puede ser expresado como la razón de dos números enteros, como 1/3 o 37/22. Todos los números que, cuando son representados en notación decimal, o bien se detienen luego de un número finito de dígitos o caen en un patrón repetitivo, son números racionales.”

“Números Irracionales: Un número irracional es aquel que no se puede representar como razón de dos números enteros, y en consecuencia no caen en un patrón repetitivo de ningún tipo cuando se expresan en notación decimal.”

“Números Trascendentales: Estos son ciertos tipos de números irracionales que se llaman números trascendentales. Al igual que los números irracionales , se definen por lo que no son (no son números racionales), sin embargo los números trascendentales se identifican como tal porque no son otro tipo de números, conocidos como números algebraicos.”

“Un número trascendental requiere de un número infinito de términos para ser definido con exactitud. Es una manera de pensar en Dios. Hay ecuaciones especiales para derivar a los números trascendentales donde los términos son cada vez más pequeños a medida que se avanza, de modo que se pueden ir agregando para alcanzar algún nivel de precisión requerido, pero el verdadero número no se puede lograr con exactitud.Esa es la belleza de los números trascendentales.”

Extractado del artículo “Why Sacred Geometry” from Mid – Atlantic.
www.bibliotecapleyades.net/geometria-sagrada

A lo largo de las más diversas civilizaciones y épocas, obras de variadas dimensiones y de profundo contenido han manifestado proporciones a partir de cinco razones matemáticas. Estas son expresadas en números irracionales, es decir que no pueden expresarse como una fracción y cuyo desarrollo decimal consta de infinitas cifras. Si bien estos números son infinitos (en realidad son números finitos y lo que es infinito es el largo de su desarrollo decimal), su equivalencia geométrica se acota en forma precisa. Podemos encontrarlos en obras que van desde las pagodas japonesas, los templos mayas, Stonehenge, las grandes pirámides egipcias, las catedrales góticas, por nombrar sólo algunas; han utilizado estas razones:

13.1.- Raiz cuadrada de dos y el cuadrado.
A partir de un cuadrado de lado 1, trazamos su diagonal la cual lo divide en dos triángulos rectángulos, lo que nos lleva a recurrir nuevamente a Pitágoras (fig. 45) y su cálculo de la hipotenusa.

Fig. 45 Raiz cuadrada de dos en el cuadrado.

13.2.- Raiz cuadrada de tres. El cuadrado extendido y la Vesica Piscis.
Al abatir el tramo AD de la fig. 45 se extiende el tramo AB de valor 1 al tramo AF de valor raiz cuadrada de dos, igual a 1,41421. Esto nos arroja un rectángulo de lado 1 y 1,41421, por lo tanto dos triángulos rectángulos con catetos de estos valores. Aplicamos Pitágoras para conocer el valor de la hipotenusa (fig. 46).

Luego, si trazamos dos círculos con radio común 1 AB, la intersección de éstos genera una Vesica Piscis cuyo lado menor ( AB) es 1.
El lado mayor ( CD) es igual a la raíz cuadrada de tres.
Al unir los vértices del lado mayor C y D con los vértices del lado menor A y B, se obtienen cuatro triángulos rectángulos, a los que, a través de Pitágoras, les podemos conocer el valor del cateto desconocido CE y ED; sumados éstos, nos dan el lado mayor CD de la Vesica Piscis (fig, 47).

Fig. 46 Raíz cuadrada de tres en rectángulo

Fig. 47 Raíz cuadrada de tres en Vesica Piscis

13.3.- Raiz cuadrada de cinco y el doble cuadrado.


La diagonal del doble cuadrado de lado 1 nos proporciona dos triángulos rectángulos de catetos 2 y 1 respectivamente. Aplicando Pitágoras obtenemos la dimensión de la hipotenusa y diagonal del doble cuadrado, que es raíz cuadrada de 5 (fig. 48).

Fig. 48 Raíz cuadrada de cinco en el doble cuadrado

13.4.- Phi (?) y la relación entre el perímetro de la circunferencia y su diámetro.
Uno de los misterios que más ha intrigado a la humanidad se relaciona con el círculo, aquella figura geométrica perfecta que representa el reino espiritual. Este radica en la imposibilidad de resolver con absoluta precisión cuál es la relación que existe entre el diámetro de un círculo y la longitud de su perímetro. Es decir, cuántas veces cabe el diámetro en el largo extendido del perímetro de la circunferencia.

Teniendo un círculo de diámetro 1 de modo que su radio intersepte al eje XY en el punto B, hacemos rodar el círculo en el sentido de los punteros del reloj hasta que el punto B del radio haya dado toda la vuelta e intercepte nuevamente el eje XY. De este modo habremos desplegado el perímetro total de la circunferencia. Esto sucede un poco más allá de haber avanzado tres veces el diámetro del círculo(fig. 49). Este largo se ha definido como Phi ? , con un valor de número irracional 3,14159……………

Fig. 49 El círculo y el número Phi

13.5.- PhiØ y la Proporción áurea.

Es la división armónica de una recta en media y extrema razón. Es decir que el segmento menor, es al segmento mayor, como éste es a la totalidad de la recta.

¿Qué es la proporción áurea?

Ya hemos trabajado con patrones estructurados con el círculo femenino y de éstos se han derivado nuevos patrones a los cuales se les ha sobrepuesto la línea recta masculina. En esta oportunidad trabajaremos con la línea recta en forma independiente, con la finalidad de incursionar en el concepto de la proporción, es decir de la relación entre las partes o magnitudes medibles. Esta relación proviene de cierta razón matemática, detrás de la cual se manifiesta la armonía del mundo que nos rodea. En este sentido debemos comprender que nos enfrentamos a una dimensión sensible de la existencia, más allá de un concepto de “perfección” abstracto.

Cuando hablamos de proporción, lo estamos haciendo respecto de dimensiones comparadas, por lo tanto de números. La comparación más básica que podemos hacer es relacionar un todo que dividimos en dos partes, lo cual nos arroja tres entidades: Parte a, parte b y una totalidad c. Esto lo aplicaremos a un segmento o línea recta entre los puntos A y B, que denominaremos tramo c, en el cual ubicaremos un punto C, que a su vez dividirá el tramo c en dos sub tramos a y b. La relación o proporción más evidente es que el punto C esté ubicado justo al medio del tramo AB, con lo cual tendríamos que a = b y logicamente a+b = c (fig. 50).

Las otras posibilidades son que a sea mayor que b, o que b sea mayor que a.

Fig. 50 Tramo dividido en dos

De acuerdo a Fra Luca Paccoli de Borgo, existe una proporción de origen divino en que la relación de las partes es: a es b como c es a a. En otras palabras que el tramo AB sea al tramo AC como el tramo AC es al tramo CB (fig.50). Es decir que el tramo completo sea al subtramo mayor como éste es al menor.

Una variante interesante es que usemos el punto C para “doblar” el segmento AB, como si fuera un vara de plomo y lo juntamos con otra igual, para formar un rectángulo. Uno se pregunta entonces, dónde habrá que doblar para que el rectángulo se vea lo más armónico posible… Si se hace el experimento con muchos sujetos, la mayoría opta por una forma de rectángulo cuya razón largo: ancho estará muy cerca de la razón áurea.

Solo hay un punto C que cumple con esta condición, que se manifiesta como la razón que expresa la igualdad a/b = a+b/a, que es lo mismo que a/b = c/a, o bien a2 = b (a+b). Esta proporción se reduce a un número que multiplicado por el tramo a me dará el tramo a+b que equivale al tramo c, donde ambos cumplen con la proporción o relación referida. Lo mismo si tomamos el tramo c y lo dividimos por el mismo número obtendremos el valor numérico del tramo a.Este número es el llamado número áureo o número de oro o simplemente número Phi. Número que encontraremos presente en las bellas artes, en la arquitectura, en las plantas, en el cuerpo humano, en los animales y en todo el universo.

Construcción de la proporción áurea y obtención de Phi a partir del cuadrado y del rectángulo áureo.
Vamos a suponer un tramo a entre los puntos A y C como en la fig. 50. Le daremos al tramo a un valor de 2 unidades. A partir de este tramo se construye un cuadrado ACDE de lado a con valor 2. Acontinuación encontramos el punto medio del tramo AC, el cual queda dividido en dos subtramos de 1 unidad. Unimos este punto con el vértice D del cuadrado y con un compás hacemos centro en el mencionado punto medio y arco en D y lo abatimos sobre la prolongacion del tramo AC donde lo corta está el punto B. Ahora tenemos el tramo b entre los puntos C y B que queda en proporción áurea en relación al tramo a. A su vez esto permite construir el rectángulo áureo ABFE (fig. 51).

Fig. 51 Construcción rectángulo áureo a partir del cuadrado
El número Phi se obtiene a partir del triángulo rectángulo GCD. Según Pitágoras el cuadrado de la hipotenusa ( GD) es igual a la suma de los cuadrados de los catetos.
Es decir ( GD)2 = ( GC)2+( CD)2
Por lo tanto GD2 = 12 + 22 = 5
GD = ?5
El tramo GD, al abatirse sobre la extensión del tramo AC, se iguala al tramo GB. Entonces el tramo AB es igual al GB+AG, por lo tanto igual a?5+1, lo que se debe dividir por 2 para obtener Phi.
PhiØ = (V5+1):2 = 1,6180339……………..

 

La Geometría Sagrada

14.- El pentágono y el triángulo áureos.


El pentágono regular da origen al triángulo áureo que es un triángulo isósceles con dos ángulos en la base que miden 72? y el ángulo opuesto 36?. A su vez, si la base del triángulo mide 1, sus otros dos lados están en proporción áurea y miden 1,6180339….. (fig. 52)

Fig. 52 Triángulo áureo

Fig. 53 Trazos en proporción áurea en la estrella de cinco puntas.

Luego el pentágono da origen a la estrella de cinco puntas, la que es considerada una figura de gran contenido simbólico. Con una punta hacia arriba se considera una protección contra el mal y al contrario, cuando se ubica con dos puntas hacia arriba, un signo del mal, considerado como la supremacía de la materia sobre el espíritu. Además todos sus trazos se encuentran en la proporción áurea. Esto se ve en las relaciones de los trazos A, B, C y D (fig. 53)

En seguida podemos observar la existencia de tres tamaños de triángulos áureos insertos en la estrella de cinco puntas que se inscribe en el pentágono áureo. Cada uno mantiene la misma relación áurea entre la base del triángulo y cada uno de sus otros dos lados (fig. 54).

Fig. 54 Tres tamaños de triángulos inscritos en el pentágono áureo.

15.- La serie Fibonacci y la proporción áurea.


Para comprender la serie Fibonacci debemos primero definir lo que se entiende por una serie numérica. Esto no es otra cosa que una sucesión progresiva de números que sigue un patrón definido en su evolución. Por ejemplo la sucesión de números naturales, de números pares, de números impares, de números primos, etc.

No está muy claro cuál es el patrón de los primos: en realidad parece aleatorio, y la sucesión de los primos contiene secuencias aritméticas arbitrariamente largas… (teoremas recientes de Terence Mao, “premio Nobel” en matemáticas, año 2006)

En el caso de la serie Fibonacci, se trata de una sucesión infinita de números naturales que parten de 0 y luego el1, para continuar con la suma de los dos anteriores. Por lo tanto0+1=1, en seguida se suman los dos últimos, es decir1+1=2, para seguir con1+2=3, a continuación2+3=5, luego 3+5=8 y así hasta el infinito.

Si bien esta serie numérica primero fue descubierta por matemáticos de la India como Gopala alrededor del año 1135 y luego Hemachandra en 1150, que investigaron los patrones rítmicos que se formaban con notas o sílabas, su real dimensión nos ha llegado, en occidente, desde que fuera descrita y explicada por Leonardo de Pisa, también llamado Leonardo Fibonacci, un matemático italiano del siglo XIII.

Leonardo de Pisa la describió con el fin de resolver un problema que planteaba la cría de conejos, tratando de encontrar el patrón rítmico de nacimiento de éstos.

Más adelante fue descrita también por el matemático alemán Johannes Kepler en el siglo XVI. Y luego el matemático escocés Robert Simpson en 1753 descubrió la relación de dos números sucesivos de la serie Fibonacci con la proporción áurea, detectando que mientras más progresan éstos, más se aproxima su cociente al número de oro o divina proporción (fig.55).

Fig. 55 Serie Fibonacci y la razón áurea
En la fig. 49 tomamos el número inicial 0+1 = al número siguiente que en este caso es 1 y al sumar el 1 inicial con el 1 siguiente tenemos2, al sumar ambos tenemos3, luego al sumar estos dos números, llegamos a5, enseguida a8, después a 13 y así sucesivamente hasta el infinito.

A continuación, si dividimos el número siguiente por el número inicial de cada línea de la serie de la fig. 49 partimos con1,0, luego 2,0 y así sucesivamente. Como los resultados de estas divisiones nos dan un número con infinitos decimales, por razones prácticas los limitaremos a siete decimales, y así encontramos que los resultados se van aproximando paulatinamente al número que hemos descrito como número áureo con siete decimales Phi Ø = 1,6180339, lo que se logra cuando se llega a la división6765 : 4181. De ahí en adelante las divisiones que siguen tendrán siempre los mismos primeros 7 decimales hasta el infinito. Si hacemos lo mismo con tres decimales, este número PhiØ = 1,618, se estabiliza a partir de la división233 : 144.

En realidad, para cualquier número de decimales que nos demos de antemano, se observa que la sucesión de los cocientes llega a coincidir en esos decimales con el número Phi.

Ahora bien, si hacemos las divisiones a la inversa, es decir el número inicial dividido por el siguiente, es decir si en lugar de dividir10946 : 6765 = 1,6180338, dividimos6765 : 10946 = 0,6180339. Esto es la proporción áurea a la inversa, es decir si el tramo mayor mide 1 unidad, el tramo áureo menor medirá0,6180339.

Esta serie numérica la podemos encontrar en numerosas manifestaciones de la naturaleza:
• La relación entre la cantidad de abejas macho y abejas hembra en un panal.
• La relación entre la distancia entre las espirales del interior espiralado de cualquier caracol (no sólo del nautilus)
• La relación entre los lados de una estrella de cinco puntas o estrella de David.
• La disposición de los pétalos de las flores (el papel del número áureo en la botánica recibe el nombre de Ley de Ludwig).
• La distancia entre las espirales de una piña.
• La relación con el cociente entre el número de espirales horarias y antihorarias de una flor de girasol o maravilla.
• Las relaciones entre muchas partes corporales de los humanos y los animales:
• La relación entre la altura de un ser humano y la altura de su ombligo.
• La relación entre la distancia del hombro a los dedos y la distancia del codo a los dedos.
• La relación entre la altura de la cadera y la altura de la rodilla.
• La relación entre las divisiones vertebrales.
• La relación entre las articulaciones de las manos y los pies.
Otro tanto ocurre con una gran cantidad de creaciones artísticas:
• Relaciones arquitectónicas en las Pirámides de Egipto.
• La relación entre las partes, el techo y las columnas del Partenón, en Atenas (s. V a. C.).
• En los violines, la ubicación de las efes (los “oídos”, u orificios en la tapa) se relaciona con el número áureo.
• El número áureo aparece en las relaciones entre altura y ancho de los objetos y personas que aparecen en las obras de Miguel Ángel, Durero y Da Vinci, entre otros.
• Las relaciones entre articulaciones en el hombre de Vitrubio y en otras obras de Leonardo da Vinci.*
• En las estructuras formales de las sonatas de Mozart, en la Quinta Sinfonía de Beethoven, en obras de Schubert y Débussy (estos compositores probablemente compusieron estas relaciones de manera inconsciente).
• Autores como Bártok, Messiaen, Stockhausen compusieron obras cuyas unidades formales se relacionan (a propósito) con el número áureo.

16.- La espiral áurea y la espiral Fibonacci.


La espiral es una de las figuras geométricas con mayor carga simbólica que se expresa en la geometría sagrada. Para comenzar estamos viviendo en una espiral, la galaxia. Esta figura que en teoría no tiene ni principio ni fin está presente en todo nuestro entorno natural, cultural y espiritual. Nuestro oído, con el que escuchamos, se desarrolla en forma de espiral, y también lo encontramos en los conos de los pinos, en algunos cuernos animales, en variadas plantas, en las conchas marinas, en el flujo natural del agua que se escurre por un desagüe, en el flujo de aire de los tornados y huracanes, simbolizando los ciclos de evolución de numerosos procesos, etc. Cada vuelta de la espiral representa un ciclo de evolución, ofreciendo una perspectiva cada vez más amplia e inclusiva. Si imaginamos la evolución como un patrón curvo, la espiral implica el concepto de crecimiento de esta evolución. En caso contrario si la curva vuelve al comienzo, nos encontramos atrapados en un proceso regresivo e involutivo.

Para los propósitos de configurar el tema de la geometría sagrada, distinguiremos dos tipos de espirales. Por un lado la espiral logarítmica (fig. 56), que es la que encontramos frecuentemente en la naturaleza y que se caracteriza por que sus brazos se incrementan en progresión geométrica. Luego está la espiral de Arquímedes (fig. 57), cuyos brazos lo hacen con distancias constantes.

Fig. 56 Espiral logarítmica

Fig. 57 Espiral de Arquímedes

Nos centraremos en la espiral logarítmica, cuya construcción se logra a partir del rectángulo áureo, cuyo lado menor es 1 y el mayor es 1,6180339 (fig. 58). Otra manera de hacerlo es a partir de la serie numérica Fibonacci aplicada a la diagonal de un cuadrado de lado 1 que crece en la secuencia de la serie Fibonacci: 1,1,2,3,5,8,13………. (fig. 59).

Fig. 58 Espiral áurea

Fig. 59 Espiral Fibonacci.
Ambas espirales, si bien al partir tienen un patrón de desarrollo diferente, a medida que van gradualmente creciendo y alejándose de su centro, comienza a desaparecer la diferencia y se igualan cada vez más. Es decir ocurre algo equivalente a lo que ocurre cuando crece la serie Fibonacci, aproximándose cada vez más al número áureo.

Por otro lado las espirales se dividen en femeninas y masculinas, lo que dice relación con los dos tipos de energías que las construyen. La espiral masculina se expresa a través de las diagonales de los cuadrados que van girando en 90°. Esto ocurre tanto en los cuadrados que dan origen al rectángulo áureo para la espiral áurea (fig.60), como en la trama de cuadrados que dan origen a la espiral Fibonacci (fig. 61).

Fig. 60 Espiral áurea masculina

Fig. 61 Espiral Fibonacci masculina

La espiral femenina se va construyendo con el arco que queda conformado entre los trazos de estas diagonales y los círculos cuyos radios son el lado de los cuadrados que definen dichas diagonales. (figs. 62 y 63).

Fig. 62 Espiral áureo femenina

Fig. 63 Espiral Fibonacci femenina

Uno de las manifestaciones más características y evidentes de la espiral áurea es la concha del nautilus (fig. 64).

Fig. 64 Nautilus y la espiral áurea

17.- La espiral, el triángulo y el pentágono áureos.
Otra manera de trazar la espiral áurea es a partir del triángulo áureo, con dos ángulos de 72°en la base y uno de 36°en el extremo opuesto que se genera en el pentágono regular. Utilizando líneas paralelas del trazado de dicho triángulo y del pentágono en el cual se inscribe (fig. 65), se logra construir un secuencia de triángulos áureos que permiten trazar los círculos con centros en los puntos A, B, C y D, y cuyos arcos conforman esta nueva espiral áurea (fig 66).

Fig. 65 Trazado para construir sobre triángulos áureos

Fig. 66 Espiral triángulos áureos

18.- Consideraciones finales.


A pesar de la extensión de este texto, hay que aclarar que cada uno de los temas que se han tocado son solamente el inicio. Se pueden profundizar y desarrollar mucho más allá de lo expuesto aquí.

• Lo sagrado puede considerarse como aquello que conecta al fenómeno individual con la creación toda y con su origen. En el caso de la geometría sagrada, se trata de un sistema simbólico específico que nos evidencia un universo (universo: una sola voz) construido con patrones semejantes desde lo más inmenso hasta lo más pequeño, desde lo global hasta lo más íntimo o personal, en una relación de completa correspondencia que nos llama a la reflexión.

• La Geometría es sagrada cuando expresa no sólo relaciones o proporciones físicas o abstractas, sino cuando expresa valores eternos referidos a la belleza, la verdad, o la incidencia de la luz sobre las formas (consciencia), en su danza de radio y arco.

• Es importante comprender que todos estos temas no sólo deben comprenderse e incrementar la información que tiene nuestro disco duro, sino que debe alcanzar la dimensión de un trabajo práctico. Es decir que partiendo de la información expuesta, se puede comenzar por armarse de un compás, una escuadra, lápiz y papel, e iniciar nuestra propia investigación que nos llevará a transitar por caminos insospechados.

• Todo lo que ha sido expuesto puede y debiera imaginarse en tres dimensiones, lo que lo potencia aún más el significado esencial de lo que hasta ahora se ha visto.

• La profundización de esta práctica en cuanto a trabajo de dibujo tiene el potencial de aproximarse a lo que es un proceso de meditación. Un buen ejemplo es el dibujo de los mandalas (fig. 67), que en algunas circunstancias y con una práctica apropiada son un buen medio de introspección e incluso de sanación, al ser instrumentos de re-ligazón entre lo general y lo particular.

Semilla de la vida…Tercer día del Génesis…Vesica Piscis

Flor de la vida…Cubo metatrón…Laberinto de Chartres

Rueda del desierto…Escudo amarillo…Montaña Sagrada

Fig. 67 Mandalas del artista Charles Gilchrist

Hernán Duval
Arquitecto y Pintor
hernanduval@gmail.com
www.duval.cl

19.- Bibliografía de referencia:


“Estética de las proporciones en la naturaleza y en las artes”.- Matila C. Ghyka. Ed. Poseidon. 1977
• “El número de oro” I y II.- Matila C. Ghyka. Ed. Poseidon. 1968
• “La Divina Proporción.- Luca Pacioli. Ed. Akal S.A. 1991.
• “Geometría Sagrada, Descifrando el código”.- Stephen Skinner. Ed. Gaia. 2007
• “Sacred Geometry”.- Miranda Lundy. Ed. Walker & Compny, New York. 1998
• “El antiguo secreto de la Flor de la Vida”.- Vol. 1 y 2, Drunvalo Melchizedek. Ed. Teohua, Mexico
www.bibliotecapleyades.net/geometria-sagrada
www.charlesgilchrist.com
www.georgehart.com

LAS ANTIGUAS VÍAS DE COMUNICACIÓN DE LA MONTAÑA PALENTINA

LAS ANTIGUAS VÍAS  DE COMUNICACIÓN DE LA MONTAÑA PALENTINA

Miguel Vicente Basterra Adán

Las montañas, que tan esplendorosa belleza confieren a esta comarca de la Montaña Palentina, resultaron ser en la historia —como también en el presente— el gran condicionante para las comunicaciones. Sus rutas antiguas hubieron de atenerse, como sus únicos encauzamientos, a los valles fluviales y a los collados de las cordilleras[1]. El curso de los ríos Carrión y Pisuerga, así como sus respectivos afluentes fueron, pues, guía propicia para delinear caminos y para trazar sendas.

Estas vías de comunicación favorecieron el asentamiento de población a su vera y, con ello, propiciaron la génesis de las localidades que existen en la actualidad y de algunas otras que se despoblaron en el decurso de los siglos. La historia dirá que estos asentamientos humanos surgieron en los albores de la Reconquista, esto es, a finales del siglo VIII o principios del IX, como consecuencia de la repoblación de los ‘foramontanos’ llegados en su gran parte de Liébana[2]. El establecimiento de estas gentes advenedizas se fue consolidando en la medida que aquella comarca, hasta entonces frontera y defensa del Reino de las Asturias, se hacía más segura por la paulatina reconquista de tierras y, con ello, el alejamiento del peligroso invasor árabe.

Desde entonces, esas vías de comunicación condicionaron el continuo devenir histórico de esta tierra, haciéndola un lugar de encuentros humanos y de intercambio cultural, de relaciones comerciales y de ejercicio de la hospitalidad. Sin embargo, estos caminos fueron también lugar de paso de ejércitos, casi siempre acompañados de un séquito de crueldad y destrucción.

El mapa de la provincia de Palencia realizado por Tomás López en 1782 es, sin duda, el mejor testimonio gráfico del trazado de las vías de comunicación por aquella comarca montañosa, hasta la inauguración de la carretera que atraviesa de norte a sur la comarca, acaecida en el año 1883. Este nuevo trayecto inicialmente se pretendió denominar carretera de Palencia a Potes; sin embargo, acabó designándose como carretera de Madrid a Tinamayor, ya que los mojones marcaban la distancia desde la capital del Estado hasta esta localidad costera[3].

Este estudio pretende poner de manifiesto el trazado de las vías de comunicación que surcaron la Montaña Palentina a través de los altos valles de los ríos Pisuerga y Carrión. Aquellas rutas carecieron, salvo en tramos muy reducidos, de una pavimentación que hubiese ayudado a definir con total exactitud su trayecto. Por lo que, para definir su trazado, se han tomado como referentes, a modo de hitos, las diversas localidades erigidas en ese ámbito geográfico, los puentes sobre esos dos ríos principales y sus afluentes, así como las ventas u hospitales de refugio e intercambio comercial que jalonaban los caminos. El recurso a la toponimia ha quedado prácticamente reducido a la denominación de los collados o puertos de montaña franqueados por esas rutas.

Aunque se ha pretendido que este estudio se retrotrajese en su análisis a tiempos inmemoriales; de hecho, el término a quo de consideración temporal ha quedado reducido al comienzo de la Reconquista. Esta delimitación se debe, por una parte, a la carencia o, al menos, desconocimiento de vestigios arqueológicos y de testimonios documentales previos, y, por otra parte, a que ese acontecimiento histórico supuso el inicio de la repoblación de la comarca y, con ello, el surgimiento de las actuales poblaciones. Y como referente temporal ad quem se ha tomado la construcción de la red actual de carreteras en el año 1883. Así mismo, se debe aclarar que este artículo se circunscribe a la descripción de los caminos carreteros, obviando los de herradura.

Para una mejor estructuración de este estudio y, con ello, facilitar la compresión de su contenido, se considerará secuencialmente cada una de las principales vías de comunicación que surcaron históricamente esta comarca, esto es: a) el Camino Real que discurría a lo largo del valle de los ríos Pisuerga y su afluente Areños; b) el itinerario que atravesaba el valle del río Carrión y su afluente Arauz; y c) la ruta que franqueaba las tres vertientes hidrográficas que confluyen en esa comarca.

LA RUTA DE LAS TRES VERTIENTES HIDROGRÁFICAS

Denominamos así a la ruta que trascurría por las tres vertientes hidrográficas que, situadas cada una de ellas en comarcas distintas, convergen y coinciden en el denominado por esa razón Pico Tres Mares: la vertiente mediterránea del Ebro en Campoo, la vertiente atlántica del Pisuerga, afluente del Duero, en Castillería y La Pernía, y la vertiente cantábrica del Nansa y el Deva en Polaciones y Liébana.

a) El trayecto originario

 

 

Cualquier viandante que partía de Campoo hacia los otros valles cantábricos de Liébana y Polaciones habría de atravesar por el collado de Somahoz o, como se dirá en la Carta Puebla de Brañosera, «per illa foce via qua discurrent Asturianos et Corneconos (=por aquella hoz por donde transitaban las gentes de Asturias y de Cabuérniga)»[68], el mismo lugar en el que los romanos trazaron una calzada que enlazaba Portus Blendius (Suances, Cantabria) con Seguisamon (Sasamón, Burgos), cuya pavimentación aún se conserva[69]. Una vez franqueado el collado de Somahoz, se abandonaba la calzada romana para descender por las actuales localidades de Salcedillo y Brañosera y, cruzando el río Rubagón, ascender de nuevo por el valle de Pamporquero.

De hecho, en este tramo aún hoy se aprecia un camino empredado y/o excavado en la roca, cuyo trazado se puede seguir en sentido descendente desde las inmediaciones de esas loclidades hasta el río Rubagón, y sobre el que se observan rodadas de una distancia entre ejes de 146 centímetros, medida que implica la presunta romanidad de los restos[70]. A su vez, ascendiendo de nuevo por el valle de Pampoquero, se puede apreciar un tramo del camino esculpido en grandes rocas que sobresalen en el terreno.

 

Desde el collado de Pamporquero, faldeando el pico de Valdecebollas, se atravesaba el portillo situado entre el Pico Valdesebollas y la sierra Corisa, para descender por el valle de Castillería pasado junto al actual despoblado de Roblecedo. La existencia de esta localidad se circunscribió a la Edad Media, puesto que, al finalizar este tiempo histórico, muy probablemente también por descenso demográfico causado por la Peste Negra[71], sus últimos vecinos se trasladaron a Celada, y fundieron los nombres de sus localidades en una única denominación: Celada de Roblecedo.

Esta desaparecida localidad se situaba, como es de esperar atendiendo a su nombre, junto a un robledal. El lugar en cuestión actualmente es denominado por los lugareños como Santa Cruz, coincidiendo así con la advocación titular de su parroquia[72]. Hoy sólo se aprecian apilamientos de roca, que corresponden a los restos de sus construcciones. Aún existen entre los vecinos de Herreruela de Castillería testigos de la retirada de las últimas piedras de las paredes de piedra de la iglesia y el cementerio de Roblecedo.

Junto al despoblado de Roblecedo se halla la ermita de Nuestra Señora del Monte. Es presumible que este templo hubiera sido en su origen una venta para el albergue y refugio de viandantes. Desde Herreruela se proseguía hacia Celada de Roblecedo pasando delante de la ermita de San Roque, de la que también cabe sospechar que originalmente hubiese tenido esa misma función.

El cuestionamiento de que las actuales ermitas de Nuestra Señora del Monte y de San Roque no hubiesen sido fundacionalmente edificios cultuales, sino ventas u hospitales para viandantes semejantes a las ya descritas, se basa en que: a) estas ermitas no se atienen al patrón arquitectónico de las iglesias antiguas de esa zona, esto es, planta rectangular, con ábside semicircular y espadaña en el hastial; b) su tamaño es desproporcionadamente grande para estar sitas en descampado; y c) se erigieron en yermo y junto a vías de comunicación.

Si estos dos edificios hubieran sido primigeniamente venta u hospitales para viandantes, hubiesen sido los únicos albergues de este tipo erigidos en esta comarca dentro del territorio histórico de la diócesis de Palencia. Las demás ventas u hospitales mencionados en este estudio se hallaban en ámbito diocesano leonés[73]. Más aún, si hubiese sido así, serían los únicos antiguos albergues de transeúntes que permanecen erectos y con uso cultual.

Desde la Dehesa de Celada, franqueando por el collado de la Flecha y continuando por la falda sur de la peña del Pical, se llegaba a San Juan de Redondo. Desde esta localidad, atravesando por el collado de la Grajera, esto es, entre la peña de Vismo y el Pico Tres Mares, se accedía al puerto de Piedraslenguas y, a continuación, al collado de la Cruz de Cabezuela. Desde este último se proseguía hacia Polaciones o bien descender a Liébana faldeando la ladera norte del valle del río Bullón.

b) Las encrucijadas

En el collado de Pamporquero surgía el principal de los ramales de la Ruta de las Tres Vertientes que se dirigía a Cervera de Pisuerga atravesando por las localidades de Perapertú y Mudá, esto es, la histórica Mutave, y, por ende, por toda la comarca de la Braña. Desde Cervera cabía la posibilidad de seguir por esta ramificación a fin de adentrarse en la mesetas[74]. Así mismo, una vez franqueado el portillo de la Sierra de Corisa y adentrándose en la comarca de Castillería, surgían varios ramales que buscaban su encuentro con el Camino Real del río Pisuerga a la altura de las ventas u hospitales, y, por tanto, se internaban en esta comarca montañosa formando parte de su entretejedura vial.

Portillo entre las Sierras
de Hijar y de Corisa

El primero de estos ramales partía desde la localidad de Herreruela y, siguiendo los cauces del arroyo de Herreruela y del río de Castillería, y pasando por las localidades de San Felices y Estalaya, se topaba con el Camino Real a la altura de la Venta u Hospital de Santa Lucía. Desde Celada de Roblecedo partían también varias rutas en dirección a ese itinerario real. Una de ellas llegaba a Verdeña y, desde allí, continuaba por el lugar denominado San Juan de los Vallejos, hasta acceder al Camino Real junto a la Venta u Hospital de Santa Ana. Éste fue, como ya se dijo, el postrero itinerario de la anciana y última moradora de Carracedo[75]. Así mismo, se podía proseguir desde Celada de Roblecedo, por Valsemana y junto al despoblado de Roblecedo, hasta la peña de Tremaya y, desde allí, alcanzar el Camino Real en la Venta de Santiago.

Desde San Juan de Redondo se accedía, siguiendo el cauce del río Pisuerga, al Camino Real junto a la Venta de Santiago o Urbaneja. De este modo, cuando el paso por la hoces de Camasobres era intransitable[76], se constituía en ruta alternativa para acceder desde el Camino Real al valle de Polaciones, pasando por la localidad de San Juan de Redondo, el collado de la Grajera y los puertos de Piedraslenguas y de la Cruz de Cabezuela.

 El Camino Real del río Pisuerga
  Gráfico de la ruta
del río Pisuerga

El valle del río Pisuerga fue, sin duda, una de las principales vías de comunicación que entrelazaba la Meseta con Liébana y Polaciones. Inicialmente la ribera derecha de su cauce fue lugar favorable para el trazado de un Camino Real, que, partiendo desde Cervera de Pisuerga, continuaba por estas tierras hasta alcanzar los mencionados valles cantábricos. Hay quien retrotrae la génesis de esta ruta incluso a la época de la dominación romana[4].

a) El trayecto originario

El ramo del Camino Real aquí considerado parte de Cervera de Pisuerga. Esta localidad surgió al resguardo de un castro allí erigido aprovechando la escarpada Peña Barrio. Cervera fue en los albores de la Reconquista originariamente capital del alfoz (territorium) del Condado de Liébana. En las afueras de la localidad existió un eremitorio rupestre datado en el siglo IX, llamado de San Vicente. Aún hoy día se pueden apreciar las tumbas antropomórficas y otros vestigios de aquel cenobio.

Debido al paulatino aumento de población hubo de construirse en el siglo X el Castillo de Cervera de Pisuerga. La erigieron sobre el cerro contiguo, que, por ello, es denominado actualmente como Pico del Castillo. Esta fortificación permaneció erigida hasta la pérdida de su valía defensiva en el siglo XVI. Su demolición permitió el aprovechamiento de las piedras de sus muros para la ampliación de la iglesia parroquial de la localidad, ubicada en las laderas de ese mismo cerro. A todo ello se debe que el templo parroquial lleve por título “Nuestra Señora del Castillo”.

Cervera de Pisuerga fue lugar de residencia nobiliaria, destacando por su importancia los Condes de Siruela, una familia colateral de los Condestables de Castilla, establecida en 1405 en el Castillo de Vallejera, junto al río Ribera. Esta familia ejerció dominio señorial sobre toda la comarca hasta el siglo XIX. Igualmente habría que mencionar por su importancia los mayorazgos de la familia Mier y Gómez de Cossío. Cervera de Pisuerga fue durante siglos el centro de intercambio y aprovisionamiento entre las regiones ganaderas del norte y las agrícolas del sur[5].

El antiguo Camino Real que, partiendo de Cervera de Pisuerga, se dirigía hacia la Cordillera hallaba primeramente la localidad de Arbejal. Esta población se erigió en su día[6] en la margen derecha del Pisuerga, en un pago junto al río denominado ‘La Bárcena’. El lugar en cuestión actualmente es llamado ‘Los Casares’[7]. Allí estuvo hasta su destrucciòn por una catástrofe natural[8]. Tras aquel asolamiento, el pueblo se reedificó en el lugar que actualmente ocupa. La historia eclesiástica refiere también que Arbejal fue durante siglos priorato de la bailía de Población de Campos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén (u Orden de Malta)[9]. Así se explica la presencia de la cruz y otros motivos iconográficos de esta institución eclesiástica en el interior de su iglesia parroquial.

Para adentrarse en el alto valle del Pisuerga desde Arbejal, había que bordear la fortaleza cancerbera de Peñas Negras (Petras Nigras). Esta localidad, actualmente despoblada, se ubicaba entre dos crestones rocosos que se alzan sobre la cumbre de la cordillera homónima, y que hacían de ella un auténtico baluarte natural. Peñas Negras fue parte de un sistema defensivo que protegió las tierras cántabras de las peligrosas aceifas árabes durante los primeros siglos de la Reconquista[10]. Por su importancia estratégica, Piedras Negras se constituyó en aquel tiempo en capital del alfoz (territorium) homónimo del Condado de Liébana, cuyo dominio abarcaba el valle del río Pisuerga que se abría tras esa localidad[11].

El progresivo avance la Reconquista iniciado a mediados del siglo IX supuso para aquella localidad la pérdida de su importancia estratégica y el comienzo de su declive. El paulatino alejamiento del peligro de incursiones árabes, conllevó también que su población se trasladase desde la cumbre de los farallones rocosos que la resguardaban al pie de los mismos, en su vertiente meridional. La constitución a finales del siglo XII de las merindades como entidades administrativas en detrimento de los antiguos condados acentuó su decadencia. Finalmente la Peste Negra, que diezmó fuertemente aquella comarca en la segunda mitad el siglo XIV, conllevó su definitiva despoblación[12].

Una vez entrado en el alto valle del Pisuerga siguiendo el Camino Real, la primera localidad que hallaba cualquier viandante a su vera era Villanueva del Río o, si los tiempos hubiesen sido más recientes, encontraría trucado su nombre por el de Villanueva de Vañes[13]. La existencia de aquella localidad terminó en el año 1940 cubierta por las aguas del pantano de la Requejada. El retablo de la que fue su parroquia de San Martín, trasladado y depositado en la iglesia San Pantaleón de Camasobres, es, sin duda, el mejor legado artístico y religioso heredado de aquella localidad.

A continuación, siguiendo la ruta por la margen derecha del río Pisuerga, a la altura de la confluencia del río de Castillería, se hallaba Vañes[14]. Con la construcción de la presa de la Requejada, esta localidad pudo haber padecido el idéntico y fatal destino que su pueblo hermano de Villanueva. Sin embargo, Vañes pervivió gracias a su traslado y reconstrucción por encima del nivel del pantano realizados antes del llenado del embalse. Cuando el descenso del nivel de las aguas del pantano lo permite, aún hoy se pueden apreciar los casares de la primitiva localidad.

Siguiendo más adelante se hallaba un ramal del Camino Real que se adentraba por un valle horadado por un afluente del río Pisuerga hasta hallar la localidad de Carracedo. La existencia de esta localidad quedó circunscrita a la Edad Media, ya que desapareció a final de ese período de tiempo, muy probablemente por causa de la Peste Negra. En 1908 Matías Barrio y Mier describió en romance las postreras vicisitudes de una anciana, última vecina de esa localidad, que conllevaron la anexión del término de Carracedo a la villa de Cervera de Pisuerga[15]. El único vestigio de Carracedo que se puede apreciar actualmente a simple vista es una ligera elevación sobre el terreno, que corresponde a

Iglesia de San Salvador
de Cantamuda

Continuando paralelamente a la margen derecha del río Pisuerga, se llegaba por el Camino Real a la localidad de San Salvador de Cantamuda. El nombre de esta localidad evidencia su origen fronterizo, puesto que la sitúa enclavada en el ‘campo de muga (=confín, frontera)’ del reino cristiano en los albores de la Reconquista (siglo VIII). San Salvador siempre tuvo un papel hegemónico respecto de las localidades colindantes por su privilegiada ubicación en el centro del alto valle del río Pisuerga. Los grandes legados artísticos de su antigua historia son la iglesia románica (siglo XII), el puente (siglo XIII) y el rollo (siglo XVI), siendo este último el símbolo de las competencias judiciales del obispo de Palencia sobre la villa.

Desde San Salvador el Camino Real proseguía hasta la localidad de El Campo[16] y, partiendo de nuevo desde allí y una vez franqueado el collado de la Yesta, llegaba a la localidad, actualmente despoblada, de Caminos. La denominación de esta localidad evidencia su originaria condición de encrucijada de vías de comunicación. De hecho, desde allí partía una ramificación del Camino Real que, atravesando la localidad de Lores y ascendiendo por el collado de Tañuga, se unía en el valle del Arauz con la Ruta del río Carrión[17]. En la actualidad se aprecian el solar y los arranques de los muros de su pequeña iglesia de San Julián, que perduró durante siglos convertida en ermita o santuario; por ello el pago donde se sitúa el despoblado es denominado actualmente San Julián de Caminos[18] Los vestigios del templo se hallan sobre un talud sito al pie de la carretera general.

Partiendo desde Caminos y franqueando el collado de Regüelle, se pasaba frente a la localidad de Areños. Y, continuando adelante, se llegaba a un barrio de esta última localidad llamado Río las Casas. Este despoblado se halla en un paraje llamado actualmente El Cardil[19]. El origen en el tiempo de este barrio es incierto[20]. Sin embargo, se sabe que Areños y Río las Casas fueron derruidos durante la Guerra de la Independencia por las tropas imperiales[21], y también que, mientras que aquella localidad logró rehacerse tras la contienda, su barrio quedó para siempre asolado y yermo. En la actualidad no queda vestigio alguno de Río las Casas sobre el terreno, puesto que las piedras de sus ruinas sirvieron para la reedificación de Areños una vez finalizada la guerra napoleónica.

Ascendiendo por el Camino Real desde Río las Casas, el siguiente lugar habitado era y es Casavegas. Desde allí la ruta remontaba la cordillera buscando el paso favorable del collado de Sierras Albas, para entrar en la comarca de Liébana y, a continuación, adentrase en ella siguiendo el discurrir de las aguas del río Vendejo. Refiere la historia no tan lejana que este paso, en tanto puerta de acceso a Liébana, fue objeto de disputa bélica. Durante los extremadamente fríos y nevados días del 21 al 23 de mayo de 1838 los ejércitos carlistas comandados por los generales Conde de Negri y Zapata detuvieron a la armada liberal bajo el mando del general Latre[22].

Este Camino Real tenía la alternativa de continuar desde Río las Casas por el arroyo de Camasobres, atravesar el paso de las peñas de la Hoz hasta el puerto de Piedraslenguas y, desde allí, descender faldeando la ladera derecha del río Bullón para adentrarse en Liébana, o trasponer por la Cruz de Cabezuela hacia el valle de Polaciones[23]. Sin embargo, ambas alternativas se veían obstaculizadas en el mencionado hocino durante las crecidas del río de Camasobres[24].

b) Las variaciones posteriores

Viaducto antiguo de Vañes (s. XIX), ubicado
aproximadamente en el lugar donde se
hallaba el anterior puente de Santa Lucía

La primera variación significativa de esta ruta se llevó a cabo en la alta Edad Media, como consecuencia de la construcción o, llegado el caso, la consolidación del puente de San Salvador de Cantamuda en el siglo XIII[25], así como por la erección de otros dos viaductos contiguos a otras tantas ventas u hospitales de las que se hablará a continuación: la venta de Santa Lucía[26] y la venta de Santiago (o Urbaneja)[27]. Aquellos viaductos permitieron salvar el escollo que representaban para las comunicaciones los cauces fluviales del río Pisuerga y sus dos afluentes, los ríos de Castillería y de Areños. Con ello, se logró variar el trazado del Camino Real hacia la margen izquierda del río Pisuerga, más favorable para las comunicaciones.

Este nuevo itinerario por la margen opuesta del río podría dividirse en tres tramos. El primero de ellos abarcaba el trecho entre Cervera de Pisuerga y la desembocadura del río de Castillería. Al construirse el puente de Santa Lucía se evitó el vado de ese arroyo, tan dificultoso en determinadas épocas del año. Así se posibilitó una ruta permanente desde Cervera a través del Alto de las Matas, eludiendo el trazado antiguo, que circunvalaba siguiendo el río Pisuerga por el meandro y angostura de la Requejada. El nuevo itinerario, aunque más pendiente, resultaba mucho más corto que el anterior. Primaron, pues, los criterios de brevedad o economía de tiempo y distancia[28].

El segundo tramo de este nuevo trazado del Camino Real por la margen izquierda del río Pisuerga es el comprendido entre la desembocadura de dos de sus afluentes: el río de Castillería y el río Areños. En este tramo, generalmente en las encrucijadas de caminos, fueron erigidas ventas u hospitales durante la alta Edad Media. En estos edificios los viandantes hallaban albergue y, en situaciones meteorológicas adversas, refugio, así como la posibilidad de aprovisionamiento y de intercambio comercial. La mayor parte de estas ventas u hospitales fueron hechura y propiedad de la ‘Cofradía de la Letanía de los Doze Lugares de Pernía’

Emplazamiento del antiguo puente de Urbaneja y peña de Tremaya

Ésta era una fraternidad laical surgida en la alta Edad Media[29] para el ejercicio de la caridad en la atención y el cuidado de los viandantes, con especial dedicación hacia los pobres. Ellos tenían reservados al menos dos asientos junto a la lumbre[30]. Así se comprende que las ventas u hospitales fuesen titulados con una advocación mariana o de un santo, e, incluso, que algunos de ellos tuviesen una capilla a su lado. Las ventas u hospitales se componían de un cobertizo, una amplia tenada, bodega y vivienda con dos plantas. El piso de arriba estaba ocupado por unos camastros con jergones de paja de centeno. Aditamento propio de estas ventas era un ‘campanillo’ que se hacía sonar en las noches frías del invierno cuando azotaba la tormenta, para sevir de guía a los viajeros[31].

La Cofradía de la Letanía obtenía sus recursos del arrendamiento del puerto de Las Cárdenas, así como de la explotación comercial de las ventas, confiada siempre a particulares[32]. Estas ganancias habían de revertir en la conservación de las ventas u hospitales, y en el mantenimiento y mejora de puentes y caminos. Del nombre de esta Cofradía se deduce que su ámbito territorial eran los ‘Doze Lugares de Pernía’, correspondientes a la docena de localidades que configuran el actual municipio homónimo. Más aún, queremos pensar que el término ‘Letanía’ carece de cualquier acepción religiosa, para indicar únicamente retahíla, listado o yuxtaposición de localidades colindantes y que, manteniendo su autonomía y no formando parte de otra entidad administrativa superior y aglutinante, se constituían en una especie de anfictionía o mancomunidad, por su común emplazamiento en el alto valle del Pisuerga.

Ayuntamiento de Cervera del Pisuerga.
Antiguo Hospital de Sta. Mª Magdalena

Por la administración sospechosa de los bienes y por la pérdida de los fines caritativos fundacionales, el obispo de León suprimió en el año 1778 esta cofradía y anexionó sus hospitales al de Santa María Magdalena de Cervera de Pisuerga[33]. El cual siete años antes había sido reconstruido a partir casi de sus ruinas por Dª Ana Gil de la Vega, y en el año 1799 ampliaría su fachada con material proveniente de la ermita de San Juan de Quintanilla[34]. Este último hospital heredó también las cargas y obligaciones de la disuelta hermandad.

Tras el incendio del Hospital de Santa María Magdalena, acaecido durante la dominación napoleónica, aquellas otras ventas u hospitales se desligaron totalmente, pasando a ser ermitas, bajo la titularidad de la advocación mariana o de los santos que en su día les dieron nombre, o bien simples establecimientos comerciales adquiridos y gestionados por particulares[35]. Distinta suerte tuvo el hospital de Cervera del Pisuerga, que, con la desamortización de los bienes eclesiásticos del año 1835, pasó a ser cárcel y, posteriormente, ayuntamiento de su localidad[36].

El primero de los albergues de ese tramo del Camino Real fue la  Venta u Hospital de Santa Lucía, perteneciente a la Cofradía de la Letanía[37]. Se situaba en la confluencia de los valles del río de Castillería y del río Pisuerga, y, por tanto, al otro lado de la ubicación primitiva de la localidad de Vañes. Este albergue de Santa Lucía fue erigido junto al puente homónimo que enlazaba ambas orillas del río de Castillería, en margen derecha y a pocos metros de su desembocadura en el río Pisuerga. La conservación de este viaducto era responsabilidad de la Cofradía de la Letanía y del concejo de Vañes, en igualdad de obligaciones[38]. Tras la abolición de la Cofradía de la Letanía, esta venta u hospital pasó a manos de particulares, quienes continuaron con su explotación comercial. Así aconteció hasta que en el año 1940 fue cubierta por las aguas del pantano de la Requejada. Aún hoy, cuando desciende significativamente el nivel del embalse, se pueden apreciar sus ruinas, correspondientes a un único edificio de planta rectangular.

Poco más arriba se situaba, la Venta u Hospital de Santa Ana, también denominada Venta del Esgovio, por corrupción del nombre del lugar donde se hallaba, esto es, el escobio (=angostura) del valle del río Pisuerga[39]. Este albergue, «ques de la villa de Cervera»[40], se ubicaba en el termino de Verdeña a modo de enclave. La Venta u Hospital de Santa Ana fue erigida en la encrucijada del Camino Real con la ruta que unía Carracedo y Verdeña a través del vado del río Pisuerga, siendo éste el postrero itinerario de la anciana y última moradora de Carracedo[41]. A finales del siglo XVIII pasó a ser una ermita, que permaneció como lugar de culto hasta su decadencia y ruina, acaecida en la siguiente centuria. Actualmente se aprecia el solar donde se hallaba, sito sobre un talud contiguo al borde de la carretera general.

La Venta u Hospital de San Bartolomé, perteneciente también a la Cofradía de la Letanía, se ubicaba en la entrada del Camino Real en el término de San Salvador de Cantamuda[42]. Aunque mantuvo siempre su carácter benéfico, con el decurso del tiempo fue adquiriendo tintes cada vez más comerciales, hasta el punto de llegar a poseer varios molinos y fincas, y ser uno de los principales contribuyentes del erario concejil[43]. Una vez abolida la Cofradía de la Letanía, pasó a manos de particulares; los cuales prosiguieron con su explotación hostelera hasta el día de hoy. Cuentan que la llamativa tonalidad de la tez o del cabello de una de sus venteras conllevó que el hostal adquiriese el apelativo de ‘Venta de la Morena’[44]. Con el paso del tiempo este sobrenombre se simplificó en ‘Venta Morena’ y excluyó definitivamente el nombre del apóstol.

Más arriba se hallaba la Venta u Hospital de Santiago, igualmente denominada ‘Venta Urbaneja’. Este albergue, propiedad también de la Cofradía de la Letanía, se ubicaba en la margen derecha del río Pisuerga, junto a la desembocadura del río Areños, su afluente. Su disposición no podía ser mejor, ya que se erigió próxima a un puente sobre el río Pisuerga, de cuyo mantenimiento era también responsable esa institución eclesiástica, y también al pie de la encrucijada del Camino Real con un ramal que, ascendiendo paralelo al río Pisuerga, se encontraba en la localidad de San Juan de Redondo con la ‘Ruta de las Tres Vertientes’, de la que se hablará a continuación. Tras la disolución de la Cofradía de la Letanía, la venta de Santiago pasó a convertirse en ermita o ‘santuario’, en el que se rindió culto a este apóstol hasta su decadencia y ruina definitiva, acaecida un siglo más tarde. Actualmente se puede apreciar el solar donde se hallaba, y deducir la forma rectangular de su planta[45]. Mientras que este infortunio acontecía a la antigua Venta de Santiago, a su lado fueron construyéndose una serie de edificios, que hicieron suyo el nombre de ‘Venta Urbaneja’, y en los que sus propietarios prosiguieron, hasta tiempos muy recientes, con la actividad comercial de la anterior venta.

A estos albergues situados a la vera del Camino Real, habría que añadir el Hospital de la Concepción, ubicado dentro de casco urbano de San Salvador de Cantamuda. El cual fue erigido y dotado por el canónigo Diego de Colmenares, y mantenido también con el aporte de los vecinos de esa localidad[46]. Este eclesiástico vivió en la primera mitad del siglo XVI[47], por lo que también habría que datar la construcción del establecimiento en esa misma época. El Hospital de la Concepción desempeñó su cometido caritativo hasta su incendio y destrucción por el ejército imperial francés durante la Guerra de la Independencia. Actualmente no se conserva ningún vestigio de este hospital, por lo que su ubicación es conocida sólo por tradición oral.

El tercer tramo del nuevo trayecto del Camino Real es el comprendido entre la desembocadura del río Areños y el collado de Sierras Albas. El traslado permanente del Camino Real a la margen izquierda del río Areños, más llana y favorable para el tránsito, fue posible por la construcción del puente contiguo a la venta de Santiago (o Urbaneja), que evitaba el peligroso vado del río Pisuerga en épocas de crecidas. La alteración del Camino Real fue, sin duda, uno de los motivos principales de la despoblación de Caminos y del paulatino acrecentamiento de Areños[48].

El Camino Real del río Pisuerga, como se ha dicho, dejaba las tierras pernianas y entraba en la comarca lebaniega por el collado de Sierras Albas. Allí la Cofradía de la Letanía erigió la Venta u Hospital de Nuestra Señora de las Nieves para posibilitar albergue y, en circunstancias climatológicas adversas, también resguardo a quienes transitaban por aquella vía de comunicación entre la meseta y la cornisa cantábrica[49]. Este alojamiento fue construido junto al Camino Real, en la vertiente sur del collado y a escasa distancia de su cumbre. Actualmente se pueden observar sus vestigios sobre el terreno, y adivinar que corresponden a un único edificio dividido internamente en diversas estancias.

Así mismo, habría que citar la Venta u Hospital de Cantalaguarda, cuyo nombre bien pudo ser una corrupción de ‘el ángel de la Guarda’. Se hallaba en el término de Valdeprado, «a la parte oriental del puerto de Cantalaguarda ó de Piedras-lenguas [, donde] se encuentran 2 parages de que salen 2 caminos, uno carretero que por el pueblo de Lamedo va á juntarse con el que sale de Polaciones por el sitio de Cabezuela, y el otro de herradura que por Buyezo se une también al de Polaciones»[50]. Este hospital, al igual que los anteriores, comenzó su decadencia, abandono y ruina en el siglo XIX, como consecuencia de la construcción de las actuales carreteras, así como por competencia comercial que supuso la edificación de las Ventas de Pepín y de Cortes en sus proximidades. En la actualidad se aprecia el relieve de lo que fue la planta de la venta y hospital de Cantalaguarda sobre un prado, sito junto a la carretera general que se dirige hacia Polaciones y a escasos metros del límite con la provincia de Palencia[51].

Se puede, pues, presuponer claramente un trazado inicial del Camino Real por la ribera derecha del río Pisuerga, lo cual se justifica por la disposición lineal de localidades a lo largo de esa margen: el antiguo Arbejal, Villanueva de Vañes, el antiguo Vañes, (Carracedo), San Salvador de Cantamuda, El Campo, Caminos, Río las Casas (=¿antiguo Areños?) y Casavegas. Así mismo, se puede deducir un trazado posterior del Camino Real por la ribera opuesta del río Pisuerga jalonado por las ventas u hospitales de Santa Lucía, Santa Ana, San Bartolomé, Santiago y Nuestra Señora de las Nieves.

Finalmente, se puede confirmar este traslado del Camino Real al lado izquierdo del valle del río Pisuerga, más proclive para las comunicaciones, al término de la Edad Media. Las razones que se aducen para justificar esta datación son: a) la construcción o, llegado el caso, la consolidación del puente de San Salvador en el siglo XIII[52]; b) la delineación a finales del siglo XIII del cordel cerverano para la trashumancia del ganado lanar, que coincide con el trazado del Camino Real por el Alto de las Matas y la ribera izquierda del río[53]; c) la despoblación de Caminos anterior a la segunda mitad del siglo XIV, y, quizá, el traslado del núcleo principal de población de Río las Casas al lugar que actualmente ocupa la localidad de Areños[54]; y d) la constitución de la ‘Cofradía de la Letanía de los Doze Lugares de Pernía’ en el siglo XV, que edificó albergues junto a este nuevo trazado del Camino Real y se comprometió con la conservación los puentes contiguos a las ventas y hospitales de Santiago y de Santa Lucía, este último en colaboración con el concejo de Vañes[55].

LA RUTA DEL RÍO CARRIÓN
Gráfico de la ruta
del río Carrión

El objeto de nuestro estudio es exclusivamente el último tramo de esta ruta, que unía la meseta con el valle de Liébana a través del río Carrión. Este postrero trazado es el que nace de la confluencia en la localidad de Triollo de esta ruta con proveniente del Valle Estrecho y que, desde aquí y ascendiendo por la cuenca alta de ese río, llega hasta los collados que dan entrada en la comarca lebaniega.

Inicialmente la Ruta del río Carrión ascendía desde Triollo por la margen derecha del río Carrión, atravesaba la localidad de Vidrieros y continuaba hasta el Puente Tebro[56]. Éste era un pétreo viaducto de arco que, construido en un tramo en el que el cauce fluvial discurre transversalmente por el valle, posibilitaba el paso a la margen opuesta. Su origen temporal es incierto; aunque, por analogía con el puente de San Salvador de Cantamuda, cabe pensar que el Puente Tebro hubiese sido también medieval. Tristemente fue volado durante la Guerra Civil, por lo que actualmente sólo se aprecian vestigios de los machones de aquel viaducto en ambas márgenes de río.

En las proximidades de este viaducto desembocaban dos rutas que partían del Camino Real del río Pisuerga que, previamente, habían confluido en la collada de las Doncellas. Una de ellas atravesaba Resoba, y la otra pasaba junto a la abadía de Lebanza. A pocos metros más arriba del puente Tebro, sobre una pequeña planicie situada entre un meandro del río y una curva del camino, se hallaba la Venta u Hospital de San Sebastián, perteneciente a la cofradía homónima de Santibáñez de Resoba[57]. Esta hermandad compartió la misma finalidad que la Cofradía de las Letanía de los doce lugares de Pernía, esto es, la provisión de albergue y refugio a los transeúntes, con especial atención hacia los pobres y los peregrinos que se dirigían hacia Santo Toribio de Liébana. Los modos y tiempos de la constitución y de la supresión de ambas fraternidades fueron también similares. La extinción de la Cofradía de San Sebastián en 1778 conllevó el abandono, deterioro y, finalmente, ruina de aquel edificio que servía de hospital y venta. En la actualidad sólo se aprecia una ligera elevación cuadrangular del terreno, que corresponde al solar de aquel antiguo alojamiento caritativo y comercial.

La Ruta del río Carrión continuaba paralela a su cauce por la Dehesa de Arbejal hasta arribar al pago de Santa Marina, donde se sitúa el despoblado de Robla de Arbejal. El hagiotopónimo del lugar proviene del título de la que fue su parroquia[58]. Aún hoy se pueden ver los vestigios de esta iglesia y los casares de aquel antiguo pueblo, sólo atestiguado documentalmente en el siglo XIII[59]. Igualmente se aprecian, al pie de la gran peña que se alza tras el pueblo, varias majadas y un establo con su choza de pastores construidos más recientemente. Cabe la posibilidad de que estas últimas edificaciones hubieran pertenecido en su día a la Orden de Malta, cuyo priorato de Arbejal fue propietario de una gran finca en esos lugares y también arrendatario de los pastos comunales de ese puerto[60].

Nos vemos obligados a presuponer la existencia en algún momento de la historia de un viaducto junto al despoblado de Robla de Arbejal, con el que se eludiese el vado del arroyo del Arauz antes de su desembocadura en el río Carrión. Atravesado ese supuesto viaducto, cabría la doble opción de dirigirse hacia Liébana siguiendo el río Carrión o a través del valle del arroyo Arauz[61]. Quien siguiese la primera de estas opciones habría de proseguir por la margen izquierda del río Carrión y, hasta la construcción del así llamado puente de Riofrío[62], continuar por esa misma margen del arroyo de Riañuelo y, con ello, circunvalar Coto Redondo, hasta llegar a los Puertos de Riofrío (o de Vega la Canal) y, una vez franqueados éstos, descender a Liébana por los valles de Cereceda o de Riofrío. Pudiera ser que los viandantes encontrasen en ese collado de Riofrío la Venta u Hospital de San Juan, gestionada también con fondos propios de Resoba[63].

La segunda opción que existía era ascender desde el despoblado de Robla de Arbejal por el valle del arroyo Arauz y, franqueando el collado homónimo, adentrarse también en la comarca lebaniega. En ese valle se encuentran restos de una Calzada, que, dicen, fue construida durante la dominación romana[64]. La presencia de esta calzada demostraría que la ruta del arroyo del Arauz era más frecuentada que la del alto valle del Carrión.

Del valle del Arauz surgían dos ramificaciones. La primera de ellas partía del collado de Tañuga, descendía paralela al cauce del arroyo Gerino y, atravesando la población de Lores, confluía con el Camino Real del Pisuerga en la localidad de Caminos o en las proximidades del Hospital y Venta de Santiago, según los tiempos. El otro ramal surgía del pago del Cabañil y, atravesando el collado Secarro, se adentraba en Liébana por el valle horadado por el arroyo Vendejo, encontrando allí las localidades de Caloca y Vendejo[65].

En el último tramo del valle del Arauz, antes de atravesar el collado homónimo y, por tanto, al pie del pico Bistruey, se hallaba la Venta u Hospital de San Bernabé, construida y mantenida por la Cofradía de la Letanía para albergue y refugio de quienes transitaban por aquellos altos yermos. Claramente se aprecian sobre el terreno los vestigios del edificio de la venta u hospital y los restos de una capilla exenta[66]. Esta venta se situaba, justamente, en Las Cárdenas, un puerto propiedad de esa Cofradía, y con cuyo arriendo financiaba el mantenimiento de sus ventas y la conservación de puentes y caminos.

Una vez franqueado el collado del Arauz, la Ruta del río Carrión se internaba en el corazón de Liébana siguiendo el cauce del Riofrío. En ese valle se encontraban las localidades de Ranes, Cucayo, Dobres y Soberado, todas ellas pertenecientes en la antigüedad al condado de Pernía y a la diócesis de Palencia[67].

CONCLUSIÓN

Las vías de comunicación de los altos valles de los ríos Pisuerga y Carrión, dentro de la Montaña Palentina, estuvieron fuertemente determinadas por la orografía. Lo demuestra el hecho de que sus trazados se atuvieron mayormente a los valles fluviales de esos ríos y de sus fluentes y a los collados de las cordilleras.

Estas rutas desempeñaron en el inicio de la Reconquista un papel determinante en la repoblación de aquella comarca, favoreciendo la llegada de gente proveniente de la Cornisa Cantábrica y, con ello, la constitución de los núcleos de población actualmente existentes y otros ya desaparecidos. A medida que avanzaba la Edad Media y todavía más en la Edad Moderna, aquellas rutas desempeñaron un papel clave en el trasiego de personas y en el intercambio comercial entre los valles cántabros de Liébana y Polaciones con la meseta castellana.

La agreste orografía y la extrema climatología invernal hicieron de aquellos caminos unos itinerarios sumamente peligrosos, hasta el punto de causar con cierta frecuencia víctimas mortales. De aquí que la sensibilidad humana y la caridad cristiana llevasen a la constitución a finales de la Edad Media de la Cofradía de la Letanía de los Doce Lugares de Pernía y de la Cofradía de San Sebastián de Resoba y de Santibáñez de Resoba.

Estas fraternidades se responsabilizaron del cuidado de los caminos a su paso por las respectivas localidades y sus términos, y erigieron y gestionaron ventas u hospitales junto a esos tramos viales. Ambas hermandades perduraron hasta que, en la segunda mitad del siglo XVIII, fueron abolidas por la autoridad eclesiástica debido a su mala gestión administrativa, así como por el abandono de los fines caritativos en favor del lucro comercial.

Los caminos antiguos aquí considerados carecieron, salvo en tramos concretos, de pavimentación alguna. Siendo una serie de puentes medievales sobre los ríos Pisuerga y Carrión y sus respectivos afluentes las únicas construcciones dignas de consideración. Estas vías de comunicación fueron utilizadas por viandantes, comerciantes, militares y peregrinos que se dirigían a Santo Toribio de Liébana hasta la construcción de la red vial actual de carreteras del Estado en el año 1883.

Ayuntamiento mas antiguo de España – Brañosera año 824

Brañosera está situada al Noreste de la provincia de Palencia, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, a 1.220 metros de altitud, en plena Montaña Palentina, sobre el circo que originan las laderas de las Sierras de la Braña y la Cebollera, y en la margen izquierda del río Rubagón. Tiene una extensión de 3.095 Hectáreas, todas ellas rodeadas por bosques de roble y haya, con gran abundancia de flora y fauna.
Brañosera es la cabecera del Ayuntamiento que lleva su nombre al que también pertenecen Salcedillo, Valberzoso, Orbó y Vallejo de Orbó, con un total de 267 habitantes, población que se duplica y triplica en la temporada estival. Una de sus mayores riquezas se haya en sus inmensos pastizales y en la ganadería. En el subsuelo se encuentra carbón y canteras de piedra. En la actualidad el turismo es una fuente de ingresos.
Brañosera se ha visto afectada por la Ley 4/2000, de 27 de junio, de declaración del Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina (Palencia) y en la actualidad forma parte de dicho Parque Natural.
DESCRIPCIÓN GENERAL DEL MUNICIPIO Tiene 5 núcleos de población que son:
Orbó: Pequeño pueblo ganadero de tan solo 7 habitantes. Situado a 1080 m. De altitud. Está a una distancia de 9 km de Brañosera
Vallejo de Orbó: Tiene 64 habitantes y está a 1040 m. De altitud. Nació como colonia minera de las minas de Orbó y en la actualidad su mayor riqueza está encaminada al turismo
Salcedillo: Pueblo cercano a Cantabria que tiene 44 habitantes. Es un pueblo eminentemente ganadero y montañés. Aquí el turista encontrará buen románico y un entorno natural, dominado por la pradería. Situado a 1244 metros de altitud.
Valberzoso: Valberzoso está enclavado en la ladera Este del Cotejón y Cocoto, en un valle rodeado de bosques y praderías, a 1128 metros sobre el nivel del mar. Se llega a él por la carretera que une Barruelo de Santullán con Reinosa. Tiene 30 habitantes según datos del INE de 2006 Aula de la Naturaleza Para solicitudes e información: Servicio Territorial de Medio Ambiente. Avda. Casado del Alisal, 27 7ª Planta 34071 Palencia. 979.715.515

La distancia de Brañosera a las capitales más cercanas es: 118 Km a Palencia, 101 Km a Burgos, 90 Km a Santander, 168 Km a León.
Pero la distancia más relevante es la que le separa de Barruelo de Santullán, puesto que es en este municipio donde están los recursos más básicos para la población: Colegio, Farmacia, etc… y que es de 4 km aproximadamente
Brañosera: Capital del municipio, cuenta con 122 habitantes, según


 

  Descripción Orbó    

 

 

Historia de Brañosera Edad del Hierro

Es evidente que el medioambiente condiciona

los recursos naturales de los que los humanos

pueden disponer y el modo en que aquellos pueden

ser aprovechados. El clima y el relieve interactúan

formando un ecosistema determinado.

Éste está formado, a su vez, por una serie de

microclimas y microecosistemas que ocupan

determinadas áreas y que proporcionan determinados

recursos. El conocimiento del medioambiente

proporciona bases sólidas desde las que

afrontar el estudio del paleoambiente. Los estudios

recientes sobre paleoclimas (Martínez Cortizas

et al. 1999) permiten una recreación mucho

más cercana a las condiciones reales (objetivas)

en las que se desarrollaron las relaciones entre el

medioambiente y los humanos, especialmente

las económicas. Conocer los recursos disponibles

(potenciales) es de enorme importancia en

economías de subsistencia de periodos del pasado.

No sólo permite establecer hipótesis de trabajo

más complejas sino que nos permite establecer

también los campos en los que la investigación

arqueológica debe buscar. En Arqueología,

en muchas ocasiones, se tiende a buscar lo

que se conoce y a ignorar lo que se desconoce.

Debemos saber qué tenemos que buscar.

En las economías protohistóricas se depende

de los límites que el ecosistema impone. Esto

constituye el marco dentro del cual se desarrollan

las relaciones entre humanos y medioambiente.

La interacción entre éstos y el medio

natural establece los contenidos de la economía

de subsistencia. Los ecosistemas son variables a

través del tiempo ya que dependen de una compleja

interrelación de factores. No son entidades

rígidamente establecidas sino flexibles, en continuo

cambio. Los humanos se adaptan y también

alteran el medio en el que viven, formando parte

de esta dinámica de cambio continuo e interacción.

Ahora bien, la capacidad de transformación

humana del medio ha sido hasta el presente

limitada. La adaptación a circunstancias cambiantes

ha conformado el decurso de la Historia.

En las sociedades Prehistóricas, hablar de

economía y de medioambiente resulta casi equivalente.

La actividad económica, ya sea más o

menos “adaptativa” o “depredadora”, es una forma

directa de relación con el medio. Yesta relación

deja un rastro evidente, una serie de restos

que pueden ser recuperados y registrados. Además,

nuestra capacidad para conocer estos indicios

es cada vez mayor. De este modo nos es posible

conocer los recursos disponibles y los utilizados.

La relación entre “recursos disponibles”

y “recursos realmente utilizados” no debe establecerse

automáticamente, sino, tan sólo ser aceptada

como hipótesis de trabajo mientras es posible

constatar cuáles son los recursos realmente

utilizados a través del registro arqueológico.

El modo en el que se explotan los recursos

del medioambiente busca, ante todo, garantizar

la supervivencia del grupo. Por lo que sabemos

de las sociedades humanas de tecnologías más

simples que la nuestra, el fin de la adaptabilidad

humana al medio es conseguir extraer el máximo

beneficio de éste invirtiendo el mínimo

esfuerzo. Las pautas básicas de explotación del

medio buscan garantizar la supervivencia del

grupo:

1- La clave del éxito está en la diversificación:

diversificar las formas de obtener recursos

permite mayores cotas de seguridad y de bienestar.

La especialización es siempre un riesgo y

sólo se adoptan este tipo de estrategias en situaciones

extremas o en entornos muy hostiles. Diversificar

supone establecer un margen de seguridad

ante la incertidumbre de los ciclos climáticos

y su repercusión sobre el medioambiente,

garantizar que ante un fallo en uno de los recursos,

se dispondrá de otro. En definitiva: evitar el

hambre.

2- La interacción es la base del tipo de economía

de subsistencia que queremos recrear en

este trabajo. Se trata de una baja transformación

del ecosistema con un máximo aprovechamiento

de sus recursos naturales. La introducción de

formas de explotación económica compatibles

con el medio natural añade una mayor rentabilidad

al sistema siempre que no se sobrepasen

ciertos “límites de compatibilidad”: la obtención

de unos recursos no puede poner en peligro la

garantía de que se seguirán obteniendo otros. La

interdependencia de todas las partes del sistema

hace necesario su observación como un ente sinérgico

en el que es imposible la introducción de

un nuevo elemento sin poner en peligro los

demás. Esto construye sociedades sumamente

conservadoras, llenas de garantías ideológicas y

sociales, tendentes al mantenimiento de un orden

complejo y frágil.

3- El fin de este tipo de economías es el autoabastecimiento.

Éste debe estar asegurado ya

1. Economía y medioambiente

Complutum, 2003, Vol. 14 169-196 170

Jesús F. Torres Martínez Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro

que es la garantía de la supervivencia del colectivo.

Autoabastecimiento significa independencia

económica, garantizar los recursos necesarios

para la supervivencia del grupo dentro del

ámbito de explotación económica de éste o el

acceso a estos recursos cuando quiera que sean

necesarios.

Sociedades humanas y medioambiente son

inseparables y resulta imposible comprender las

unas sin las otras. No podremos hacer Historia,

no podremos comprender las sociedades del

pasado, sin conocer dos cuestiones esenciales: el

medioambiente en un determinado momento

histórico y la relación de las sociedades humanas

con éste. O, lo que es lo mismo, cómo los

humanos consiguen satisfacer sus necesidades

básicas, cómo viven y sobreviven, qué comen,

cómo y cuál es su cultura material y dónde viven

(Caro Baroja 1986). Pero también otro tipo de

relaciones no económicas, conectadas con el

mundo de lo mental y espiritual. El medioambiente

es el marco en el que se desarrolla la vida

de los humanos. Es un referente esencial y con

él se establecían una serie de relaciones puramente

subjetivas y, por tanto, de muy difícil recuperación.

Pero si conseguimos establecer una

base lo bastante sólida será posible que aparezcan

más accesibles y nítidas: ideología, creencias

espirituales y estructuras sociales.

La Cordillera Cantábrica se orienta en un eje

este-oeste, desde el borde oeste del Pirineo hasta

la costa atlántica. Sus altitudes máximas sobrepasan

los 2000 m. Su geología se compone

mayoritariamente de materiales sedimentarios y

calizas con depósitos de otros minerales. Su

franja sur aparece surcada por valles ordenados

en un eje norte-sur y con un reborde montañoso,

accidentado, compuesto por montes y páramos

de menor entidad. La cordillera ha sufrido un

intenso desgaste y gran parte de sus materiales

afloran a la superficie en las antiguas zonas glaciares,

en las cabeceras de las cuencas fluviales.

En cuanto a su climatología, acusa una serie

de fenómenos propios que resulta interesante

resaltar y que afectan a ambas vertientes. Así, la

que mira al mar tiene un régimen de precipitaciones

mayor que la vertiente sur, pero recibe

poca insolación. La vertiente sur recibe un menor

aporte de precipitaciones que la norte, pero

mayor que el área meseteña, y una mayor insolación.

Este fenómeno determina los rendimientos

del medio en cuanto al régimen hidrológico

y a la cantidad y variedad de los recursos vegetales

disponibles. Las condiciones climáticas y

meteorológicas marcadamente más continentalizadas

de la vertiente sur, con abundantes precipitaciones

invernales en forma de nieve, permiten

la formación de abundantes zonas de pastizales

en las áreas glaciares y de zonas muy boscosas

en el pie de la cordillera, desde el límite de

las brañas hasta el fondo de los valles, con una

enorme variedad en cuanto a especies vegetales

y fauna. El protagonismo es para los bosques

mixtos de frondosas que en épocas anteriores

debieron de cubrir gran parte del pie de monte y

de la zona septentrional de la Meseta.

Se trata de una zona en la que ha sido posible

la conservación de micro-ecosistemas diversos

y la pervivencia de “modos de relación económica

tradicionales” de los humanos con éstos.

Este es el caso del área en la que se ha basado el

estudio y que forma parte del Parque Natural

“Fuentes Carrionas-Cueva del Cobre”. La zona

en la que nos centraremos se sitúa en torno a las

cabeceras de los ríos Ebro y Pisuerga y algunos

de sus tributarios, en el noreste de la Montaña

Palentina, en el Valle de Santullán y zonas limítrofes

(Ver Fig. 1). El fondo de valle, en su parte

inicial, se sitúa en la unión de los ríos Rubagón

y Camesa en el paso natural entre la Meseta y el

litoral cantábrico. Allí el valle se une a la vega

que, a modo de corredor, viene desde Burgos y

continúa de modo más difuso en dirección a

León. Desde ese fondo de valle asciende a lo

largo de un valle fluvial progresivamente más

estrecho hasta llegar a Sierra Híjar y la zona de

antiguos valles glaciares (Ver Fig. 2). Su ecosistema,

en la cabecera del valle, aparece casi intacto

en muchas áreas, con una explotación ganadera

y forestal que no ha alterado radicalmente

2. Zona de estudio

Figura 1.- Ubicación del área de estudio en la parte meridional

de la Cordillera Cantábrica. (Dibujo del autor).

171 Complutum, 2003, Vol. 14 169-196

Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro Jesús F. Torres Martínez

lo que podemos considerar las “estructuras básicas”

de las brañas y los bosques.

Toda la zona presenta importantes particularidades

por su situación de frontera climática.

Contiene representación de la flora atlántica, así

como de la continental-mediterránea, lo que incluye

ciertos endemismos. En las cumbres existen

zonas pedregosas con suelos similares en

cierto modo a los de tundra, que pronto dan paso

a pastizales de montaña disponibles todo el año.

Le sigue una zona de transición de matorral y

monte bajo, en algunas zonas salpicada de abedulares.

Estas formaciones dejan paso a los bosques

de frondosas de hayas y robles. En los cursos

fluviales hay frondosos bosques de ribera

con fresnos, olmos, sauces, chopos y otros frutales

silvestres como manzanos, perales, guindos

y algunos nogales. El ámbito forestal es abundante

en arbustos y frutales, así como hortalizas,

hierbas y hongos (Ver Fig. 3). La fauna es también

variada y abundante. La enorme capacidad

para proporcionar sustento del medio construye

comunidades de herbívoros y carnívoros variadas,

así como una presencia intensa de aves, reptiles,

anfibios y peces. Habría que pensar que

esta variedad era, sin duda, aún mayor hace tan

sólo unos cuántos años, cuando la acción transformadora

del hombre sobre el medio era menor.

Actualmente la actividad humana en el valle

diseña una ocupación de todos sus espacios ecológicos,

desde el fondo del valle hasta las cumbres.

Pero esta ocupación refleja, inclusive hoy

día, en algunos ámbitos de la economía local, un

“modelo vertical” que se centra en el valle de

Santullán y que comenzando en el fondo del

valle, asciende a lo largo del curso de los ríos y

tiene su límite en las brañas. Esta forma de aprovechamiento

deja rastros en la tradición de algunas

prácticas económicas, esencialmente ganaderas

y de aprovechamientos forestales, lo que

permite una aproximación a este tipo de modelos

históricos de economía y de concepción del

Figura 2.- Mapa del área de estudio comprendida dentro

de este trabajo y de sus áreas colaterales. Comprende las

cabeceras del Pisuerga y del Ebro. (El actual pantano de

Aguilar se ha obviado). En él se han ubicado los principales

yacimientos arqueológicos de época Protohistórica. A.

Monte Bernorio, B. Los Barahones, D. Monte Cildá, E.

Celada-Marlantes, F. Monasterio, G. Peña Cildá, h.

Castros sin fortificar ubicados en media ladera en torno a

los pastos de altura. (Dibujo del autor).

Figura 3.- Através de este esquema podemos conocer los

espacios que ocupan las distintas especies que forman la

cubierta vegetal según la altura y la orientación de las vertientes

dentro del valle. En la vertiente noroeste, más

umbría húmeda y de más altitud tenemos que las zonas

más altas (A) las ocupan los pastizales o brañas. Les sigue

un área de transición (B) ocupado por brezos, escobales,

etc. Les siguen los abedules y tejos, colonizando los

suelos menos favorables (C), y descendiendo encontramos

los hayedos y los robledales en grandes formaciones

mixtas (D), con avellanos, acebos y otros árboles y arbustos

frutales, salpicadas por algunos claros y praderías. En

las riberas de los arroyos y ríos está el bosque de ribera (E

y H) con fresnos, sauces y gran cantidad de arbustos y

también frutales. En la vertiente sudeste tenemos un

robledal de carballos y albares con algún haya aislado y

acebo, avellano, matorral y frutales (G). Ladera arriba el

robledal mixto deja paso a formaciones de Quercus pyrenaica

y tras estas llegan los escobales, ulagares y brezales

que anticipan los pastizales (F). (Dibujo del autor).

Complutum, 2003, Vol. 14 169-196 172

Jesús F. Torres Martínez Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro

territorio. Este “modelo vertical” sería también

válido para la Prehistoria Final. Através de él se

consigue explicar cómo los recursos se ordenan

verticalmente y es necesario seguir una ordenación

cronológica en la explotación de éstos: al

depender de los ciclos naturales del ecosistema,

se establece un calendario de actividades de

explotación económica que formaría parte de la

ordenación de los ciclos culturales y rituales de

la cultura de los cántabros de este momento de

la Prehistoria.

La importancia que los bosques de frondosas

tienen en las economías históricas y tradicionales

del área no dejan de ser un reflejo de la que

debieron de tener en Época Protohistórica. Si

asumimos la larga tradición cultural previa de

economías con prácticas recolectoras (Arias

Cabal 1991), debemos entender que en ese momento

estos usos alcanzarían una enorme sofisticación.

El estudio de las obras de tipo folclórico

y etnográfico y el trabajo de campo etnoarqueológico

en la región nos permiten conocer

cuáles han venido siendo los recursos potenciales

más explotados. Su contrastación con nuestro

conocimiento de la Protohistoria a través de

las Fuentes Clásicas y la Arqueología, permite la

recreación de los usos de explotación de los

vegetales silvestres y de los animales no domesticados.

Los recursos silvestres, tanto los de origen

vegetal como los de origen animal, están sujetos

a los ciclos naturales siendo especialmente sensibles

a la enorme variabilidad que las condiciones

ambientales establecen. No podemos establecer

una periodicidad estable ni en cuanto a la

cantidad ni a la calidad de este tipo de productos.

1-Cada año presenta un comportamiento climático-

meteorológico distinto.

2-Las especies vegetales poseen ciclos naturales

que implican una distinta productividad de

las cosechas, con años de máximos y mínimos.

3-La combinación de ambos factores hace

impredecible, a largo plazo, cada cosecha.

Esto incide en la necesidad de mantener una

pauta de diversificación de los recursos, antes

que una especialización en un número reducido

de ellos. Los años de baja productividad de unos

productos raramente coinciden con los de otros,

ya que las condiciones que resultaron adversas

para unos no lo son forzosamente para otros.

El primer recurso de origen vegetal por su

volumen e importancia es, sin duda, la madera.

Bien como resultado de una tala, de una poda o

de la recogida de leña, la madera es el recurso

más importante de cuantos se explotan a lo largo

de toda la Protohistoria sin lugar a dudas (Perlin

1999).

En primer lugar, provee de combustible,

directamente o tras su carboneo. La madera es

necesaria para todas las labores de transformación

de recursos, desde los alimentos hasta la

cerámica o el metal, así como para el mantenimiento

del confort y de la vida en circunstancias

climáticas adversas. Así mismo, es el principal

material de construcción de viviendas, de estructuras

y de utensilios, sin olvidar embarcaciones

de todo tipo. La mayor parte de la cultura material

de los pueblos de la Edad del Hierro se realizaba

en este material. Estrabón en su Libro III,

3, 7, alude a que los montañeses “utilizan vasos

de madera…”. Este uso de la madera en la elaboración

de ajuares domésticos resulta más intenso

en el caso de culturas con economías pastoriles

que requieren movilidad (Vega Toscano et al.

1998).

En la economía tradicional la madera como

combustible proviene, de manera general, de la

“leña caída” de modo natural de los árboles, así

como de las labores de poda y entresaca que el

cuidado de los bosques requiere para que sean

productivos. El recurso a la tala de árboles se

reduce a necesidades puntuales de ciertas piezas

de madera o a la necesidad de cantidades excepcionales

de combustible. La madera es ubicua

en toda la Prehistoria Europea. Su desaparición

frecuente en el registro arqueológico no debería

distorsionar nuestra capacidad de comprensión

de un fenómeno económico de la importancia de

éste.

La recolección tradicional de recursos vegetales

sigue unas pautas que interesaría reflejar:

– La explotación de los recursos forestales requiere

un conocimiento del bosque como espacio

de la actividad humana. Conocer qué recursos

existen y dónde se encuentran, visitarlos,

controlarlos en sus procesos naturales y establecer

el momento más apropiado para su obten-

3. Las prácticas económicas sobre recursos silvestres

Recursos vegetales

173 Complutum, 2003, Vol. 14 169-196

Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro Jesús F. Torres Martínez

ción. Este conocimiento minimiza el despilfarro.

– Se beneficia a los ejemplares fuertes evitándoles

algún competidor y se abandona a su suerte

a los débiles y poco rentables. Esto supone la

práctica de una verdadera silvicultura.

– Así mismo el aprovechamiento de un recurso

debe seguir unas “pautas de seguridad” encaminadas

a garantizar su perpetuación y su disponibilidad

para otros miembros de la cadena alimentaria.

La recolección se realiza en un tiempo

determinado, sólo sobre frutos maduros.

De entre la variedad de especies disponibles

en el ecosistema señalaremos las más importantes,

estableciendo entre ellas una clasificación

atendiendo al tipo de recursos que proporcionan.

1- Frutos Secos: Dentro de las distintas especies

que ofrece el bosque destacan aquellas

cuyos frutos formarían parte de la “Reserva Estratégica”

de recursos alimenticios. Son los que

ofrecen altos rendimientos, una elevada capacidad

alimenticia y que pueden ser almacenados

durante largos periodos de tiempo. A todo esto

podemos añadir que en algunas especies sus frutos

pueden ser transformados en harinas panificables.

Así tenemos robles (Quercus robur, petraea

y pyrenaica), hayas (Fagus sylvática), nogales

(Juglaus regia), abedules (Betula pendula)

y avellanos (Coryllus avellana).

Entre éstos destacan todas las variedades de

Quercus de las que se obtiene la bellota, base de

la alimentación de los Cántabros de la Edad del

Hierro como recoge Estrabón en su Libro (III, 3,

7). Los robledales proporcionan abundantes cosechas

de bellotas con bastante regularidad, aunque

hay años de máximos y de mínimos. Clark,

(1986) proporciona cálculos de la productividad

de un roble adulto. Establece una cosecha

media de 500 a 1000 kilos de bellotas por roble

y año.

En el caso de la bellota de Roble resulta necesario

procesarla para obtener una reducción de

los taninos, tóxicos, que contiene este fruto

amargo. Sobre este procesado de las bellotas

para su consumo posterior tenemos las informaciones

recogidas por Kroeber (1992) y Heizer

(1978). El único referente, por el momento, lo

encontramos en el área californiano en un entorno

ecológico similar al de la Península Ibérica.

Se refiere al tostado de la bellota, al lavado de la

harina, a su cocinado y a las distintas formas de

consumo. La presencia de bellotas en el registro

arqueológico comienza a ser importante. En Numancia,

por ejemplo, su utilización como recurso

se ha detectado tanto por el análisis de fitolitos

de los molinos, lo que señala su procesado,

como a través del análisis de oligoelementos de

restos óseos humanos de la necrópolis, lo que

señala su consumo junto con otros frutos secos

(Tabernero et al. 1999; Checa et al. 1999).

Complementan este tipo de recursos básicos

de larga duración los hayucos, las avellanas y las

nueces. Todos tienen un enorme valor nutritivo

y se pueden consumir directamente, aunque son

reducibles también en harinas y panificables. El

almacenaje de estos frutos requiere un lugar

fresco, seco y oscuro donde extender los frutos

y evitar su germinación. Así mismo, muchos

brotes y hojas tiernas forman parte de la dieta

humana o han venido siendo utilizados como forraje

(Abella 1996).

También es posible extraer otros recursos con

tecnologías básicas como breas, por cocimiento

de su madera y cortezas, fibras y otras sustancias.

La corteza del abedul, cocida, proporciona

una cola de gran calidad (Spindler 1995). Así

mismo interesa destacar la savia dulce que proporciona

este mismo árbol, disponible en los

meses de invierno, cuando son escasos los alimentos

frescos. El tejo tiene una enorme importancia

simbólica relacionada con la muerte y el

más allá y, por la toxina que contiene, se usaba

como veneno ritual entre los cántabros (Peralta

Labrador 2000: 99-100; Abellá 1996: 99-116).

Su madera es de gran calidad, flexibilidad y

dureza. En general es importante el uso de estas

maderas como material de construcción y elaboración

de útiles, así como el carboneo de algunas

de ellas y, muy especialmente, del haya.

Es de enorme importancia la utilización del

“zarzo”, entrerramado elaborado a partir de ramas

y corteza de avellano, para la construcción

de todo tipo de estructuras y su uso en cestería.

Esta forma de utilización de fibras vegetales está

extendida por toda la Cordillera Cantábrica en la

actualidad y es constatable como elemento

constructivo en época Protohistórica en el castro

cántabro de los Barahones (Barril Vicente 1995).

Se complementa con la utilización de otras especies

arbustivas como el brezo (Erica herbácea)

y el escobal (Cytisus scoparius).

Otros árboles también son fuente importante

de recursos. El fresno (Fraxinus excelsior) proporciona

una apreciada madera y sus hojas se

Complutum, 2003, Vol. 14 169-196 174

Jesús F. Torres Martínez Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro

usan como forraje. El sauce (Salix alba) es muy

productivo y se manipula para producir mimbreras

para cestería. La importancia de la cestería

en la economía tradicional es enorme y su trabajo

se documenta desde antiguo. Un abridor (rajador

o hendedor), utilizado en este tipo de labores

fue hallado en Monte Bernorio (Barril

Vicente 1995b), documentándose así este tipo

de labores en la Protohistoria Cántabra. También

son utilizadas las ramas de la sarga (Salix elaegnos)

para las de techumbres de cabañas y chozos

como primera capa que recibe el escobal o la

paja. El sauce posee importantes recursos utilizados

en la farmacopea tradicional. De su corteza

se extraen taninos, también utilizados en el

curtido de pieles, pero por su contenido en salicina

se empleaba la corteza de las ramas jóvenes,

junto con las hojas, como analgésico y antitérmico.

2- “Frutas Blandas”: Son recursos que tienen

una abundancia sólo relativa ya que estas

especies no suelen formar grandes agrupaciones

y no son numerosas. Algunas se encuentran en

el entorno de las brañas. Pueden dividirse en dos

grupos: las que pueden ser conservadas y las que

son perecederas.

Entre los frutos que permiten su conservación

están el mayo o manzano silvestre (Malus

sylvetris), el peral silvestre (Pyrus cordata) y el

espino albar, conocido como escaramujo o majueto

(Crataegus monogyna). Tanto las manzanas

como las peras de estas variedades maduran

tarde y sus frutos se conservan frescos hasta

muy entrado el invierno. También es posible

conservar su carne en lonchas finas secadas y

conservadas extendidas en un lugar protegido,

fresco y seco. El escaramujo proporciona un fruto

rico en vitaminas hasta muy entrado el invierno,

especialmente ácido ascórbico. La carne del

escaramujo se puede secar sin que pierda sus

propiedades, lo que lo convierte en un recurso

importante.

Los frutos perecederos como el guindo (Prunus

avium), el saúco (Sambucus nigra), el serbal

(Sorbus aucuparia) y el mostajo (Sorbus aria)

deben ser consumidos rápidamente ya que se

descomponen en poco tiempo.

3- Bayas: son otro recurso importante, también

conocidas como “Frutas del Bosque”. Son

los frutos de arbustos y matorrales, de características

muy homogéneas: muy perecederos, pero

esenciales en el ecosistema forestal ya que la

concentración de su fructificación en el periodo

final del verano y el otoño proporciona una

fuente de vitaminas y azúcares imprescindibles

para el engorde, de cara al invierno, de todas las

especies. Tienen una enorme irregularidad en la

producción ya que ésta varía según las condiciones

climático-meteorológicas, las distintas especies,

el lugar que ocupa cada planta y la humedad,

insolación e irrigación que recibe. Encontramos

fresales (Fragaria vesca), frambuesos

(Rubus idaeus), groselleros (Ribes rubrum), zarza-

moras (Rubus ulmifolius), arándanos o “ráspanos

(Vaccinium myrtillus), y los endrinos

(Prunus spinosa).

Los fresales son frutos de fructificación temprana

junto con el guindo y seguido de cerca por

el frambueso, por lo que aportan sus nutrientes

en un periodo crítico, al final de un largo periodo

sin fruta fresca. Le siguen escalonadamente

el resto de las bayas. En general todas estas frutas

poseen grandes cantidades de azúcares y

vitaminas, en especial la vitamina C. Poseen

efectos terapéuticos y depurativos. También eran

aprovechados para otros usos: la zarzamora, por

ejemplo, ha venido sirviendo para teñir la lana

de color negro (Romo y Sierra 1996). Estrabón

III, 3, 7, dice de los cántabros que “Todos los

hombres visten de negro…”.

4- Setas y Hongos: Son abundantes en todo

el ámbito forestal y en otros entornos “abiertos”

como las praderas. Proporcionan una enorme

fuente de proteínas y calorías desde el otoño

hasta muy entrado el invierno e incluso la primavera.

Muchos de ellos se pueden secar y conservar

deshidratados sin que pierdan nutrientes.

5- Vegetales y verduras: Son muy abundantes,

heterogéneos y ubicuos. Los encontramos

en una distribución muy amplia que va desde el

bosque de ribera hasta las brañas. Su disponibilidad

es elevada aunque sujeta a las condiciones

climáticas de cada año, las particulares de cada

lugar (suelo, humedad, insolación…) y a las necesidades

específicas de cada especie. Muchas

de estas plantas están disponibles para su recolección

a lo largo de prolongados periodos de

tiempo o bien se pueden explotar repetidamente

du-rante todo el “periodo cálido” (primavera,

verano, otoño). Su conservación es muy varia-

175 Complutum, 2003, Vol. 14 169-196

Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro Jesús F. Torres Martínez

ble: desde las de larga duración a las que son

muy perecederas.

Podríamos establecer una distinción entre

plantas comestibles y plantas terapéuticas, pero

esta distinción será meramente formal y un tanto

engañosa. Algunas plantas son aprovechadas

directamente por sus cualidades medicinales.

Otras pueden ser utilizadas como alimento o

como aderezo de otros alimentos. Sin embargo

estas mismas plantas también producen efectos

terapéuticos que actúan sobre el organismo de

modo natural. De este modo, la dieta aporta al

organismo un cóctel de principios activos que

acompañan a los nutrientes básicos. Es lo más

parecido a una dieta de prevención de enfermedades.

Así mismo, encontramos plantas que

contienen sustancias psicotrópicas y venenos.

Un mismo recurso puede tener, además, aplicaciones

distintas a las de alimento y farmacia,

sirviendo para la obtención de tintes, fibras, etc.

La recolección continuada de unos y otros recursos

permite un aporte de todos los nutrientes que

el cuerpo necesita para el paso del periodo invernal,

el de mayor incertidumbre vital y escasez de

recursos vegetales, sin deficiencias alimentarias

graves. La clave estaría en mantener la diversidad

de los recursos sin que las actividades sobre

el medio supongan la disminución o la pérdida

de las especies explotadas. La mayoría de estas

plantas resultan dañadas, disminuyen o desaparecen

cuando se introducen actividades productivas

o depredadoras de modo intensivo. Muchas

de ellas son consideradas hoy como “malas

hierbas” que caracterizan, incluso de modo

diagnóstico, los terrenos dedicados a la agricultura,

pero han existido previamente a estas prácticas,

ocupando simplemente su lugar en el ecosistema.

Destacamos, de entre una gran variedad, el

helecho (Pteridium aquilinum), el trébol (Trifolium

pratense), la ortiga mayor (Urtica dioica),

la menor (Urtica urens), y la blanca (Lamium

album), la enea o espadaña (Typha domingensis),

los berros o mastuerzos de agua (Nasturtium

officinale), la achicoria o chicoria (Cichorium

intybus), el diente de león (Taraxacum officinale),

pan y queso (Capsela bursa-pastoris),

ajenjo (Artemisa absinthium), la milenrama o

aquilea (Achillea millefolium), el llantén (Plantago

major, Plantago lanceolata y Plantago media),

bardana o lampazo (Arctium lappa), Pulmonaria

(Pulmonaria officinalis), el lúpulo (Humulus

lúpulus), la hiedra (Hedera helix), el beleño

negro (Hyoscyamus níger), la genciana

(Gentiana lutea, Gentiana verna, Gentiana

nivalis, Gentiana angustifolia y Gentiana pneumonanthe),

digitales (Digitalis lanata y Digitalis

purpurea), el acónito y el matalobos (Aconitus

napellus, Aconitus vulparia), la amapola (Papaver

rhoeas), la adormidera silvestre (Papaver

somniferum), la maravilla o caléndula (Calendula

officinalis), el gordolobo (Vervascum pulverulentum),

la verbena (Verbena officinalis), el pensamiento

(Viola tricolor), el tomillo (Thymus

mastigophorus y Thymus pulegioides), el romero

(Rosmarinus officinalis), la camomila-manzanilla

(Matricaria chamomilla y Anacyclus clavatus),

el poleo, menta piperita (Mentha X piperita),

y la cola de caballo (Equisetum arvense).

En muchos casos la confirmación del uso de

todos estos recursos vegetales en la Edad del

Hierro está en manos de los encargados de recoger

las distintas muestras y de los que las analizan.

Si no se sabe qué se busca, resulta difícil

imaginar que algo se pueda encontrar. La misma

dinámica de aprovechamiento de los productos

vegetales hace que restos de éstos queden adheridos

en forma de pátina a las herramientas que

los trabajaron o a las paredes de los recipientes

que los contuvieron o los transformaron. La madera

combustiona parcialmente y se carboniza,

conservándose en el registro arqueológico. También

el polen de todas estas plantas deja su rastro

en el depósito arqueológico esperando una

recogida cuidadosa de muestras. La manipulación

de vegetales deja restos detectables en el

análisis de fitoelementos y su ingesta proporciona,

en ocasiones, un rastro que es posible seguir.

Las semillas de las plantas, que se alojan en los

frutos, son indigeribles, se carbonizan o permanecen

entre la turba en los yacimientos (Buxó

1997). Tal vez la clave está en aprovechar bien

las oportunidades que tengamos para encontrar

todas estas huellas y ampliar nuestro conocimiento

empírico sobre estas cuestiones.

En cuanto a las especies cazadas podemos

establecer la pervivencia de la mayoría de ellas,

con algunas extinciones y desplazamientos. Podríamos

establecer una clasificación básica entre

especies cazadas por su aporte cárnico y otras,

aprovechadas por sus pieles, cueros, tendones,

Caza y Pesca

Complutum, 2003, Vol. 14 169-196 176

Jesús F. Torres Martínez Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro

sustancias, etc., o perseguidas por su papel como

depredadoras y competidoras. Si revisamos los

estudios arqueológicos de la zona cantábrica y

los comparamos con lo que sabemos para la

Edad del Hierro descubrimos que, de modo general,

se continúan cazando las mismas especies

(Arias Cabal 1991). La generalización e intensificación

de la ganadería no desplaza la importancia

de la caza en la dieta (Clark 1986). Consumir

un animal del bosque en vez de uno propio

es, además, un ahorro. Una vez más prima la

diversificación en los recursos; la variedad ante

la cantidad.

Así, los principales aportadores de carne serían,

el ciervo (Cervus elaphus), el corzo (Capreolus

capreolus), el jabalí (Sus scrofa) y los

rebecos (Rubicapra rubicapra), ahora confinados

en algunos parajes en torno al Macizo del

Curavacas. En la caza menor están el conejo

(Oryctulagus cuniculus) y la liebre (Lepus europaeus).

Las aves son abundantes y están disponibles

la codorniz (Coturnix coturnix), la perdiz

(Perdix perdix), palomas torcaces (Columba palumbus),

la zurita (Columba oenas), garzas (Ardea

cinerea) y otras aves de medio acuático como

el ánade o pato salvaje (Anas platyrhynchos).

El zorro (Vulpes vulpes) y el gato montés

(Felix silvestris) son tradicionalmente perseguidos

y a la vez admirados por una serie de cualidades

como la inteligencia, la astucia, el vigor y

la rapidez, la capacidad para cazar, etc. Como en

el caso del lobo (Canis lupus) o el oso (Ursus

arctos), esta situación paradójica los convierte

en competidores, enemigos y, en cierto modo,

en compañeros o semejantes. Así oso y lobo tienen

un enorme papel simbólico. El Oso es una

figura venerable revestida de una aureola mítica.

El lobo es el enemigo, pero también el similar.

Existe una vinculación cultural entre lobos y

hombres. Otras piezas cazadas serían las martas

(Martes martes), los turones (Putorius Putorius),

los tejones (Meles meles), las comadrejas

(Mustela nivalis) y las ardillas (Scirus vulgaris).

En la Edad del Hierro es más que probable que

hubiera en el área castores (Castor fiber), hoy

extintos (Delibes et al. 1995). Las nutrias (Lutra

lutra) corrieron la misma suerte en época más

reciente.

La pesca es también un recurso tradicional

aunque menos abundante por el carácter de los

cursos de agua, que presentan un caudal muy rápido

y estrecho. Se pesca trucha (Salmo trutta) y

carpa (Ciprinus carpio). El pescado, al menos

las truchas, puede ser conservado ahumado, secado,

o combinando ambas técnicas. También se

capturan cangrejos de río (Austropotamobius

pallipes), que se pescan con aparejos muy sencillos

conocidos desde la Prehistoria (Liesau Von

Lettow-Vorbeck y Blasco Bosqued 1999). Las

ratas de agua (Arvicola sapidus, Arvicola terrestris)

es otro recurso cazado tradicionalmente.

Otra fuente de alimento abundante han sido

los caracoles.

Resulta lógico pensar que se aprovecharían

las pieles de muchos de estos animales en la elaboración

de mobiliario, recipientes, prendas y

ropa de abrigo, calzado, cinturones y otros elementos

como corazas, cascos, arreos y correajes

para las caballerías. Para el trabajo y curtido se

emplean básicamente taninos de las cortezas de

los árboles. La elaboración de la harina de bellotas

produciría una gran cantidad de taninos útiles

también para estas labores.

La caza proporciona otros recursos que hoy

apenas se utilizan pero que en la Edad del Hierro

fueron importantes, como atestigua el registro

arqueológico. Son abundantes los restos de herramientas

enmangadas con hueso o asta como

encontramos en los yacimientos de Celada Marlantes

(García Guinea et al. 1973), Monte Bernorio

(Valero Aparisi 1944, 1960) y Monte Cildá

(García Guinea et al. 1966, 1973). El trabajo del

hueso, proveniente de animales cazados o

domésticos, continuó siendo muy importante en

Época Romana como atestiguan los hallazgos

en el área, destacando la importante colección

hallada en Clunia. Otros elementos que son relativamente

fáciles de detectar en el registro arqueológico

son los pequeños recipientes de hueso

o asta y los colmillos utilizados como adornos

y colgantes. Los tendones tienen un aprovechamiento

como cordel duro y flexible en la elaboración

de prendas de vestir, de ligamentos de útiles

y herramientas. Se emplea en los arcos y se

señala su utilización en la elaboración de cascos

ligeros o de pequeños escudos. Las vísceras tienen

también una utilización más allá de su consumo.

Los estómagos y los intestinos de los animales

se utilizan como recipientes de líquidos.

Utilizándolos como cierre de vasijas y recipientes

cerámicos se pueden conseguir envases herméticos.

También se emplean en la elaboración

de “embutidos” y en la fabricación de instrumentos

musicales de percusión.

177 Complutum, 2003, Vol. 14 169-196

Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro Jesús F. Torres Martínez

Para poder afrontar el estudio de cualquier

forma de economía ganadera es imprescindible

el conocimiento del entorno medioambiental en

que ésta se desarrolla. Una explotación ganadera

del entorno requiere grandes superficies de

pasto disponible y que éstos reúnan unos mínimos

de calidad. Pero esta disponibilidad de pastos

debe conseguirse sin perjudicar otros recursos.

Estas necesidades no siempre se tienen en

cuenta cuando se aborda el estudio de las sociedades

del pasado y sus economías. Así se suele

considerar que el aprovechamiento de pastizales

es una actividad complementaria de otra principal,

la agricultura, y que aprovecha los espacios

que no se pueden rentabilizar como terrenos cultivados.

Esta visión de la ganadería está concebida

desde nuestro modelo actual de explotación

agropecuaria, en el que la agricultura es la actividad

que obtiene el protagonismo central con

una carga ideológico-cultural muy importante.

La agricultura y la ganadería industrializadas

han distorsionado aún más nuestra concepción

de estas actividades y su relación con el entorno

natural.

La economía ganadera no requiere la existencia

de otra agrícola que la sostenga. Aún cuando

las culturas pastoriles cultiven parte de sus recursos,

esto no tiene por qué convertir a la agricultura

automáticamente en el recurso primordial.

La explotación de otros productos como los

provenientes de la ganadería y los recursos silvestres

accesibles por medio de la recolección

aportarían el grueso de los recursos necesarios

para la supervivencia de los grupos. El motivo

por el que consideramos los cultivos agrícolas

como la base de cualquier economía, sea cual

sea su volumen e importancia dentro del total de

recursos disponibles y explotados por una cultura,

sólo es explicable desde una visión etnocéntrica.

En la Edad del Hierro tenemos indicios que

apuntan a la existencia de una economía productora

de lácteos y derivados que formaban parte

de la dieta básica de los Cántabros. En la obra de

Estrabón en su Libro III, 3, 7, aparece la afirmación

de que los Cántabros…“Usan mantequilla

en vez de aceite”. Podemos suponer que la producción

descansaría en la cabaña de vacunos,

pero no forzosamente ni de modo único. Es conocido

a través de las fuentes clásicas la importancia

de las cabras y su papel relevante en los

rituales de los cántabros. También es Estrabón

en el Libro III, 3, 7, el que señala al respecto que

los cántabros: “Comen principalmente chivos, y

sacrifican a Ares (Cosus) un chivo, cautivos de

guerra y caballos”.

Un rebaño de vacas es una rentable y segura

inversión si se es capaz de mantenerla y defenderla.

La vaca y el toro son una despensa ambulante.

Suponen una fuente de riqueza móvil y

rápidamente amortizable, pero su valor es más

importante como inversión que si se convierte

en carne, lo que obliga a una rápida transformación

y consumo de la res. A la vez se pierde su

producción lechera y su enorme capacidad de

trabajo. En un mundo sin mecanizar, bóvidos y

équidos tienen un enorme valor como fuerza de

trabajo. González Echegaray (1997) señala a la

vaca tudanca como la generalizada en estos momentos.

La variedad tudanca se considera una

variedad autóctona antigua. Su morfología se ha

desarrollado de manera que presenta una óptima

adaptación a las condiciones de relieve y clima

de la región. El origen de esta variedad tiene dos

teorías aceptadas. Una la atribuye a las formas

autóctonas propias de la cornisa cantábrica, zona

galaica y del norte de Portugal. La segunda la

identifica con una variedad europea arcaica cuyos

restos han sido identificados como muy similares

a los de la tudanca (VV.AA. 1986b). Está

emparentada con la raza monchina, que se

asume como mezcla de tudancas y pirenaicas,

con ese tronco autóctono que existiría para todo

el norte cantábrico y de Portugal ya señalado.

El ganado caprino tradicional en el área de la

montaña cantábrica es la raza denominada pyrenaica,

que se extiende por el Pirineo, Cordillera

Cantábrica, Sistema Ibérico y Sistema Central.

Se considera que originariamente derivaría de la

Capra Aegagrus, variedad netamente europea

sin aportaciones exteriores. Del tronco común

de la pirenaica han surgido variedades locales

en otras áreas peninsulares o han aportado rasgos

a otras razas. Es una especie adaptada al frío,

a la humedad y a la altitud. Su producción lechera

es de calidad y se obtienen buenos rendimientos

de su carne (VV.AA.1986a).

La disponibilidad de variedades de ganado

ovino perfectamente adaptado al entorno y al

medioambiente del área, parece factible desde el

Neolítico (Arias Cabal 1991). Tendría una representación

actual en la variedad lacha, adaptada a

4. Ganadería

Complutum, 2003, Vol. 14 169-196 178

Jesús F. Torres Martínez Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro

un entorno montañoso de elevado índice de precipitaciones

y adversas condiciones meteorológicas.

Esta variedad se extiende por el sur de

Cantabria y el País Vasco, en zonas de montaña.

Su origen se atribuye a la llegada de grupos de

indoeuropeos que traerían ejemplares de la raza

ancestral Ovis Aries Studery, derivada de variedades

de las ovejas salvajes (Ovis ammon) provenientes

de las estepas Euroasiáticas. Es una

variedad con pocas aportaciones de otras razas

de la Península Ibérica, muy aislada genéticamente

y con una enorme especialización al medio

(VV.AA. 1986a).

La producción lechera de la lacha es de calidad

y abundante. Su lana, de pelo largo y basto,

permite a estas ovejas permanecer a la intemperie

bajo la lluvia y a temperaturas bajas, ya que

el agua resbala por su pelambrera sin que esta

llegue a empaparse, por lo que permanecen protegidas

del frío. El tratamiento adecuado de este

tipo de lana de propiedades hidrófugas podría

conseguir prendas resistentes al agua, aislantes y

de abrigo, cualidades que se atribuyen a los sagos.

Estrabón señala su uso en su Libro III, 3, 7,

que los cántabros vestían y usaban un característico

sagum, prenda confeccionada con lana, de

color negro: “Todos los hombres visten de negro,

sagos la mayoría, con los que se acuestan

sobre jergones de paja”.

En cuanto a los caballos existían en la Prehistoria

en la Península Ibérica ejemplares procedentes

de dos ramas principales provenientes de

la zona caucásica (Lión Valderrábano 1970;

Schilling et al. 1987). Se asume que a la Península

Ibérica llegarían ejemplares de caballos del

tipo céltico, asociados con las oleadas de pueblos

indoeuropeos y célticos, obviamente mezclados

con caballos arios y germánicos “primitivos”.

Serían caballos de poca alzada, extremidades

medianamente largas, fuertes y resistentes.

Parecidos a los caballos de montaña alpinos,

generalizados en las zonas montañosas de Europa

Central y la Península Ibérica, y que aún subsisten

en forma de ganado semisalvaje.

En la obra de Estrabón encontramos una referencia

a los caballos entre los cántabros que

otros autores ampliarán. Parece que los cántabros

eran buenos jinetes y tenían capacidad para

reunir formaciones importantes de guerreros a

caballo. Esta práctica de la equitación guerrera

subsistió en época romana, cuando los cántabros

sirvieron en el limes del Imperio como auxiliares

(Peralta Labrador 2000: 206-209). Otro de

los aprovechamientos de los caballos sería el de

beber su sangre, como señalan Silio Itálico en su

obra Punica Libro III, 360-361, y Horacio en su

Carmina Libro III, 4, 34, como una práctica de

la tribu de los cántabros concanos. Sangre de

animales se sigue consumiendo en la región en

distintas formas. Es común el consumo de sangre

entre los pueblos pastores, sin que esto implique

el sacrificio del animal. Los pueblos de la

etnia “Masai” consumen la sangre de sus toros y

vacas, mezclada con leche. La obtención de la

sangre se realiza por medio de una sangría controlada

que no debilita al animal. También es importante

la tradición en el consumo de carne de

caballo.

La importancia del caballo entre los cántabros

debiera hacernos reflexionar sobre el tipo

de pastoreo que éstos realizaban, que bien pudiera

llevarse a cabo en parte a caballo, ya que la

vida pastoril sería móvil. También la defensa de

los rebaños exigiría una movilidad que sólo el

caballo puede proporcionar: no olvidemos el

papel de los jinetes en las “razzias” de ganado

generalizadas en este momento histórico. Otra

de las cuestiones a tener en cuenta es que la cría

y adiestramiento de caballos para la guerra es

una actividad especializada, más si ésta se realiza

en terreno escarpado. El territorio cantábrico

es ideal para la cría de buenos caballos por la

disposición geológica de sus suelos y su climatología,

que produce una variedad de pastos por

lo general de alta calidad. Los romanos alababan

las características de los afamados caballos astures,

que no debían diferir mucho de los cántabros

en su aspecto y constitución: probablemente

de talla baja, de fuertes patas y ágiles, acostumbrados

a moverse en el difícil terreno montañoso

y resistentes a sus duras condiciones climáticas,

lo que les relaciona con las variedades

originarias antes referidas.

No debemos olvidar otro grupo de équidos

que se generalizan en la Protohistoria como animales

domésticos: el asno y los mulos. El asno

proviene de la variedad Equus asinus. En el registro

arqueológico de la Meseta Superior aparece

asociado a la fase de celtiberización, en los

momentos finales de la Edad del Hierro, presentando

una difusión y presencia importante (Delibes

de Castro et al. 1995), aunque su introducción

debió de realizarse en un momento anterior.

El cruce de caballos con asnos es posible dando

179 Complutum, 2003, Vol. 14 169-196

Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro Jesús F. Torres Martínez

lugar a híbridos: los mulos y burdéganos. Éstos

han venido siendo utilizados como animales de

monta, carga y tiro, siendo apreciados por su

fuerza y resistencia.

La cría simultánea de caballos, vacas y ovicápridos

requiere ciertos cuidados y por lo general

es preferible que pasten en distintos terrenos.

Tradicionalmente el caballo es llevado a los pastos

de mejor calidad, que se reservan para su

consumo. Pero en ciertas ocasiones se suele utilizar

a las vacas para que pasten los terrenos no

consumidos por los caballos y así eliminen las

hierbas más altas y de peor calidad, vigilando

que respeten el pasto de mejor calidad que

requieren los caballos. En este ciclo sucesivo de

aprovechamientos, en último lugar accederían

las ovejas, siempre evitando que se ocupen intensivamente

de los pastos y los deterioren o

destruyan. Las cabras se emplean en las áreas

más escarpadas y pobres, improductivas para

otros animales.

Los pastizales requieren una serie de cuidados

para evitar su agotamiento, la proliferación

de hierbas nocivas y de arbustos que ocupen y

destruyan los pastizales. También requieren que

se espere a la adecuada maduración de las hierbas

antes de dejar que el ganado irrumpa en las

brañas. Esto queda reflejado en los distintos

reglamentos de los concejos y mancomunidades

que se conservan, como la plasmación de una

tradición consuetudinaria que refleja el establecimiento

de ciertas fechas como límites para la

realización de las distintas mudas a las brañas de

altura, garantía de inviolabilidad de los pastos

hasta el momento adecuado en que la combinación

de lluvias e insolación ha madurado la hierba

hasta sus máximas posibilidades nutritivas.

La explotación de los pastos de altura no debe

exceder la capacidad de los pastizales y su aprovechamiento

debe permitir su regeneración de

cara al mantenimiento de esos pastos de calidad.

Respecto a la explotación del ganado porcino,

González Echegaray (1997) señala que los

jamones de cerdo procedentes de Cantabria eran

célebres en época romana. Las formas de cerdo

primitivo serían muy similares a las formas de

cerdo de pastoreo que aún se mantiene en Extremadura

en estado semisalvaje pastando en

“montanera”. Los cruces continuos y deliberados

con el jabalí introducen a lo largo de la historia

rasgos primitivos en las variedades domésticas,

por lo que las formas modernas han conservado

rasgos recesivos. En el registro arqueológico

del área del Duero el cerdo es escaso en

cuanto a su volumen pero su presencia es continua

en ese número reducido, lo que indicaría

una cría para autoconsumo familiar (Delibes de

Castro et al. 1995).

Para la apicultura no disponemos de datos en

el área cántabra más allá de considerarla una

explotación tradicional. La utilización y explotación

de panales está ampliamente documentada

en la Prehistoria y en la Protohistoria en particular.

Sirva como ejemplo el mito de Gargoris y

Habis (Bermejo Barrera 1994) explicativo de su

poder mágico y terapéutico, unido a la función

del poder Real. La apicultura aparece en las

Fuentes Clásicas como una actividad muy antigua,

relacionada con la caza, cuando los hombres

vivían en los bosques. La miel, en la antigüedad,

tenía una mayor importancia que en el

momento actual, ya que se carecía de cualquier

otro tipo de edulcorante. Se utilizaba como medicamento,

como reconstituyente y tradicionalmente

se la ha considerado preventiva de las

infecciones, en especial del aparato respiratorio.

También se añade a la cerveza para mejorar ésta.

Las economías ganaderas tradicionales se basan

en la movilidad del ganado y de grupos

humanos con ellos, ya sea ésta a mayor o menor

distancia. Esto es debido a la dependencia de los

pastos y en última instancia del Medio. Clima,

ecosistema y recursos son cuestiones que adquieren

aquí una importancia esencial. La rentabilidad

del modelo económico que intentamos

exponer requiere una adaptación al medio pautada

y con garantías. Para este área analizado el

“modelo vertical” dibuja por sí mismo el ámbito

lógico de movimiento del ganado en el valle,

explotando distintos entornos a lo largo de distintos

períodos de tiempo durante el año. La ganadería

trasterminante es la que mejor permite la

explotación del conjunto de los recursos del valle,

desde su fondo hasta las brañas. No se trata

tan sólo de garantizar la alimentación del ganado,

sino de que ésta mantenga unos niveles de

calidad lo más elevados posibles de cara al desarrollo

óptimo del ganado. Se trata de llegar hasta

aquellos pastos más idóneos en el momento

oportuno. Así, lo que la práctica trasterminante

busca es el aprovechamiento de los recursos ve-

Trasterminancia y trashumancia ganadera

Complutum, 2003, Vol. 14 169-196 180

Jesús F. Torres Martínez Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro

getales requeridos por los animales en su mayor

variedad, calidad y óptimo estado. Esto se consigue

llevando los ganados en cada momento

donde las condiciones del medio ofrecen una

mayor abundancia y calidad del pasto. La “maduración

escalonada” que las condiciones de los

valles con cabeceras glaciares permiten, al tener

en un tránsito corto acceso a distintas altitudes y

distintos tipos de entornos naturales, hace posible

un aprovechamiento idóneo de una enorme

variedad de recursos.

De igual manera que la dieta es importante

para los humanos, lo es también para los animales

(éstos van a servir de alimento a sus dueños).

No se trata de alimentar con un pasto determinado

a los animales, sino de poner a su alcance los

recursos de mayor calidad para que puedan disponer

de ellos según sus necesidades y que lo

hagan protegidos de competidores y de depredadores.

Los animales pastan una variedad de

plantas, prefiriendo las más alimenticias y las

que su salud requiere en cada momento. Esto,

que se realiza de un modo natural cuando los

animales pastan en libertad (aunque sea conducida

o vigilada), no ocurre cuando son alimentados

con forraje, ya que dependen de lo que se les

suministra y no pueden acceder a lo que necesitan

según los dictados de su instinto. Por mucho

que el forraje sea de calidad siempre será inferior

al pasto fresco y a la posibilidad enorme de

nutrientes que aporta el pastar en libertad. Conseguir

forraje significa dedicar grandes extensiones

de terreno, mucho tiempo y mucho esfuerzo

a este recurso. Las posibilidades de mantener de

este modo contingentes importantes de ganado

es muy limitada.

En la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica

tenemos un menor índice de precipitaciones que

en la vertiente norte y temperaturas más “continentalizadas”,

extremadas, y una mayor insolación.

Por este motivo hay unas características

peculiares en los pastizales de las brañas de esta

área. El pasto es “prieto”, se desarrolla mucho

menos, tiene menos volumen y menos agua, pero

su mayor insolación le hace muy rico en nutrientes.

En esto también tiene que ver la mayor

o menor composición de calizas y otros componentes

del suelo de estas zonas de montaña.

En el periodo de seca, en los meses del verano,

los pastos de las áreas más bajas se agostan,

perdiendo la mayor parte de su capacidad nutritiva.

De este modo resulta necesario el acceso de

los ganados a los puertos de montaña donde

pueden nutrirse con pastizales de mayor aporte

nutritivo. En este entorno se puede realizar el

engorde necesario para que los ganados puedan

afrontar la invernada. Sin embargo, los ganados

han de buscar zonas más resguardadas para pasar

ese período invernal, que en los puertos presenta

condiciones extremas. Por esto es necesario

su traslado a zonas más bajas, con condiciones

más seguras para el ganado. Este trasiego

garantiza el acceso de los animales a la variedad

de alimento que necesitan para su desarrollo y la

eliminación de riesgos. Lo que este tipo de economías

busca no es sólo la explotación de la

carne de los animales, sino principalmente la

rentabilización de los llamados Productos Secundarios,

según el modelo que difundió Sherratt

(1981). Esto hace necesario la búsqueda de

los “pastos grasos”, los que permiten el engorde

paulatino del ganado. Que el animal sea sacrificado

o no es cuestión indiferente: ya sea para el

consumo directo o para aprovechamientos

secundarios, el engorde adecuado del ganado es

imprescindible.

Los desplazamientos del ganado a través del

valle implican dos subidas. La primera desde el

fondo del valle hasta las zonas medias de éste,

con aprovechamiento de los pastizales de primavera,

mientras termina el deshielo en las cumbres,

donde están los pastos de altura. La segunda

desde estas zonas hasta las brañas al comienzo

del verano cuando los pastos de las brañas están

ya maduros y disponibles. La bajada permite

también a los rebaños beneficiarse de las cosechas

de los robles y las hayas y completar así

su engorde, apurando los recursos antes de la llegada

de las nieves (Ver Fig. 4). La cuestión es si

estos traslados de uno a otro lugar implicaban a

grandes contingentes de población, o sólo a

unos determinados grupos y cómo lo hacían.

Para la Edad del Hierro y atendiendo a las pistas

que dan las fuentes (Sánchez-Corriendo 1997;

Vega Toscano et al. 1998), podemos establecer

que el pastoreo sería una actividad masculina

muy unida a los roles propios de los “hombres

como guerreros”.

El número de reses que se podrán alimentar

durante el invierno será limitado. Esto lleva a la

necesidad de sacrificar parte de la cabaña para

garantizar la supervivencia del resto. Este proceso

de “matanza”, que sería selectivo, se realizaría

hacia mediados o finales del otoño, cuando el

181 Complutum, 2003, Vol. 14 169-196

Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro Jesús F. Torres Martínez

cambio climático supone la reducción definitiva

de recursos para el ganado y las condiciones ambientales

favorecen la conservación de las piezas.

Éstas se transformarían en cecinas. La cecina es

la carne seca, ligeramente ahumada en ocasiones,

de los animales cazados o domésticos. La

cecina supone la posibilidad de conservar la carne

mediante un proceso de secado que mantiene

las capacidades nutritivas de la carne y de sus

partes grasas. Este producto debe ser almacenado

en un lugar fresco y seco y a salvo de los depredadores.

De otro lado la manteca aporta la

grasa necesaria para el cocinado de alimentos y

la elaboración de preparados, como en las conservas

y “embutidos”. La grasa de los animales

ha venido siendo, históricamente, un bien muy

apreciado. En un entorno que requiere un gasto

elevado de calorías la grasa es un artículo esencial.

También en diversos rituales con sacrificios

de animales la grasa y los animales cebados tenían

una gran importancia.

La posibilidad de una “trashumancia” en la

Edad del Hierro ha levantado tradicionalmente

una gran polémica. Habitualmente, la discusión

se ha centrado en la negativa a aceptar la existencia

de la práctica trashumante en este momento

por parte de un sector de la investigación con un

tratamiento de fondo excesivamente formalista:

no es posible la existencia de la trashumancia tal

y como ésta nos es conocida desde la Edad Media

en la Época Prerromana, por una multiplicidad

de factores. Esto es básicamente cierto, pero

se basa más en una concepción formal del problema

que en la búsqueda de las causas de este

fenómeno, de sus cuestiones esenciales.

La trashumancia no es sólo un problema sociocultural,

ni siquiera socioeconómico y mucho

menos un problema de límites, fronteras o reglamentos.

La necesidad de desplazar contingentes

de ganado a medias o largas distancias responde

a una problemática básicamente medioambiental

y como tal debe ser estudiada en lo que se

refiere a sus orígenes. Surge en un momento

dado por este tipo de imperativos, estableciendo

unas limitaciones de fondo en la práctica de ciertas

formas de la ganadería en la Península Ibérica

(y en la italiana y en otras áreas) que serán

constantes a lo largo de los siglos. A idénticos

problemas, las mismas soluciones: estas prácticas

tendrían una continuación en el tiempo que

desembocarían en la trashumancia tal y como

nos es conocida documentalmente desde la

Edad Media. Pero como necesidad de las economías

pastoriles, es claro que existen indicios suficientes

para sostener que existió una “trashumancia”

en distintas partes de Europa en la Edad

Figura 4.- Esta ilustración intenta servir como esquema explicativo del entorno descrito en este trabajo y del modelo

económico aplicado a él. De un lado recrea las condiciones medioambientales del territorio en la Protohistoria

Final. También sitúa los distintos enclaves de habitación dentro de éste. Por último describe los distintos entornos

medioambientales ocupados a lo largo del año económico y los recursos explotados. (Dibujo del autor).

Complutum, 2003, Vol. 14 169-196 182

Jesús F. Torres Martínez Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro

del Hierro (Sánchez-Corriendo 1997; Sánchez

Moreno 1998) que, a su vez, hunde sus raíces en

épocas anteriores (Almagro Gorbea 1997).

Ya hemos aludido a las necesidades de pastos

que requieren los ganados. El modo más seguro

y el único factible de garantizar esto para la

Protohistoria peninsular, sería el de trasladar el

ganado a entornos de condiciones climático-medioambientales

más favorables donde encontrar

estos pastizales. De otro lado, estamos habituados

a una trashumancia reglada en la que existe

una rígida tradición en cuanto al destino final de

las zonas de estiaje y de invernada y no reparamos

en considerar cómo en otros momentos, esto

no tuvo forzosamente que ser así. Es posible que

existieran varios destinos finales en uno y otro

sentido cuya elección definitiva dependiera de

factores de los que no tenemos ningún indicio en

la actualidad: dependiendo de la climatología,

del tipo de ganado y sus necesidades de crianza,

de una práctica habitual de alternancia en los

destinos o también políticos y de relación con

otras etnias; los motivos pueden ser múltiples.

La opacidad arqueológica de este tipo de

prácticas (Vega Toscano et al. 1998) las hace

muy difíciles de documentar arqueológicamente.

Entre los Cántabros y otros pueblos sabemos

que existían lazos de relación antigua y tratos a

este respecto no deben sorprendernos, pese a

que este tipo de relaciones se produjeran cotidianamente

con unos niveles de tensión y agresividad

impensables para nosotros. Así se explicaría,

no sólo la evidente proximidad cultural y las

notables coincidencias en muchos elementos de

cultura material y las tendencias decorativas de

éstos, sino su aparición, unidos militarmente,

contra Roma. Los pactos relativos a los intereses

ganaderos y a la defensa de esos comunes intereses

podrían estar relacionados con las téseras

de hospitalidad. Este tipo de pactos no serían

motivo excluyente para que se produjeran otras

agresiones por parte de elementos más o menos

incontrolados de uno y otro bando. Estas etnias

con economías marcadamente pastoriles, habrían

desarrollado una cultura intensamente guerrera

que arrancaría en el Bronce Final. Dentro

de esta lógica, la provocación y el hostigamiento

como práctica habitual formará parte del

mantenimiento y renegociación continua del

status quo entre los distintos pueblos (Almagro

Gorbea 1999). Pero esto, asumido dentro de la

realidad cultural de ese momento, no supondría

la imposibilidad de una práctica “trashumante”

entre los distintos pueblos.

Una práctica que podemos asociar con las explotaciones

de pastos en las brañas, es la minería

en los filones superficiales que afloran en los

macizos montañosos. Tradicionalmente los yacimientos

mineros de la Protohistoria peninsular

se encuentran asociados a formaciones montañosas

como las de Cerro Muriano, Sierra Menera

(Polo Cutando 1999), las Médulas, etc. Peña

Cabarga, en la costa de la Bahía del actual Santander,

fue recogida por Plinio en su Naturalis

Historia Libro XXXIV, 43, 149, debido a su

enorme riqueza minera, por ser una montaña

compuesta completamente por mineral de hierro

(González Echegaray 1997). La razón estriba en

que en las zonas montañosas, donde se sufre un

intenso desgaste erosivo, resulta más fácil localizar

y acceder a vetas de minerales y metales

que aparecen en superficie. En otras, es la única

fuente de recursos minerales disponibles con

una tecnología limitada y en una economía de

autoabastecimiento. La expansión e intensificación

de las prácticas ganaderas, en relación con

la explotación de pastos de altura, se desarrolla

en paralelo a la explotación de vetas mineras en

estos espacios. Resulta evidente que los filones

de minerales metálicos más fácilmente explotables,

son aquellos que afloran en superficie, lo

que ocurre en las zonas de las cimas y los alrededores

de los sistemas montañosos.

Una vez más, si consideramos la rentabilidad

de este tipo de explotaciones mineras desde la

óptica actual, veremos que aparecerían como

despreciables. Pero en el momento en estudio,

los criterios de rentabilidad estaban marcados

por la disponibilidad y accesibilidad a los recursos.

Allí donde hubiera un filón accesible, éste

sería explotado. Su rastro en el registro arqueológico

es difícil de localizar por la orografía, los

extremos climáticos que afectan a estas zonas y

lo rudimentario de unas explotaciones de ámbito

muy reducido. De otro lado, todas las posibles

vetas ya aparecen agotadas, de modo que en muchos

casos sólo es posible localizar un tenue rastro

en los óxidos que estos yacimientos dejaron

en su entorno primitivo. Gelifracción, deshielos

y torrenteras, arrasan y desdibujan estos restos

desde hace siglos, difuminando las huellas del

5. Minería

183 Complutum, 2003, Vol. 14 169-196

Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro Jesús F. Torres Martínez

trabajo humano. Resulta difícil identificar galerías

y sólo en contadas ocasiones es posible fechar

éstas de modo seguro. Casi siempre la fecha

es la de su abandono y no la de su primera

explotación. Cuando en vez de galerías aparecen

simples grietas o covachas, resulta difícil reparar

en ellas. Sólo un examen detallado puede dar

indicios razonables de una explotación prehistórica

de “yacimientos mineros de tipo alpino”

(Mohen 1990).

El uso de metales por parte de los Cántabros

de la Edad del Hierro lo señala Estrabón Libro

III, 3, 7, cuando alude a que éstos efectúan

transacciones comerciales con plata “En vez de

moneda (…) cortan una lasca de plata y la dan”.

También se conoce una producción de objetos

de joyería de alta calidad en oro en la Cornisa

Cantábrica (González Echegaray 1997). Asimismo,

es abundante la producción de objetos metálicos

en hierro y bronce trabajados con altos

niveles de calidad, como reflejan las colecciones

de Celada Marlantes y Monte Cildá y de modo

sobresaliente en Monte Bernorio y Miraveche.

También son frecuentes los yacimientos de plomo,

magnetita y blenda. La riqueza mineral de

Cantabria se señala como una de las causas de la

guerra de conquista que desencadenaron los romanos

(González Echegaray 1999).

En el área en estudio encontramos restos reconocibles

de explotaciones de mineral en la zona

del Collado y las Lagunas del Sel de la Fuente

y en el Sumidero del Sel de la Fuente (1.811

m.) y en torno a Covarrés y el Valle de Cavarrés.

Se trata de una antigua cuenca glaciar que presenta

un característico paisaje cárstico de montaña,

que da lugar al importante sistema de galerías

de Cueva del Cobre (a 1.630 m. de altitud

aproximadamente) donde nace el río Pisuerga.

Todo el canal está lleno de cavidades de pequeño

tamaño para explotación de recursos mineros

(Ver Fig. 5). Podemos encontrar restos de filones

agotados que han dejado grietas cubiertas de

potentes oxidaciones y restos de pequeñas galerías,

muchas de ellas anegadas. Las lagunas formadas

por el deshielo y las lluvias se tiñen a menudo

de una intensa coloración roja producida

por la actuación de microorganismo sobre los

óxidos metálicos. Otras de estas explotaciones

se sitúan en torno a canales de desagüe donde se

producen fenómenos de naturaleza cárstica como

el Sumidero del Sel de la Fuente y galerías

asociadas a éste. En las inmediaciones pueden

recogerse, en las escombreras, restos de malaquitas

y azuritas, así como indicios de mineral

de hierro. También se encuentran escorias, lo

que indicaría que en algún momento, y pese a

las dificultades que esto conllevaría en un área

prácticamente desprovista de vegetación, se fundieron

los minerales para su reducción a pie de

yacimiento.

Aeste respecto, ya hemos mencionado la entrada

al complejo de Cueva del Cobre, con una

enorme boca por la que surge el Pisuerga ya

convertido en un potente caudal. En ésta se localizan

tradicionalmente actividades de extracción

de mineral de cobre, hoy agotado, pero con presencia

de restos de óxidos de cobre. El curso

Figura 5.- Excavación de una pequeña mina como las

que se explotaban en la Prehistoria. Todo el proceso se

lleva a cabo con medios técnicos muy reducidos y el trabajo

de un número pequeño de personas. Las labores

comienzan con la explotación de la zona superficial y más

oxidada de la veta (1). Después se profundiza paulatinamente

siguiendo el filón (2). Mientras se aprovecha al

máximo la veta, el material extraído se selecciona en la

superficie (3). La mina se amplía hasta el agotamiento de

las partes más rentables (4), abandonándose después. El

abandono anual de las explotaciones supondría labores de

achicado de agua y reacondicionamiento de las galerías

que no resultarían muy costosas, debido a lo reducido de

los espacios excavados. (Según Desloges en Mohen 1990).

Complutum, 2003, Vol. 14 169-196 184

Jesús F. Torres Martínez Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro

subterráneo del Pisuerga forma un sistema de

galerías muy accesibles en sus primeros metros,

con indicios de lo que pudiera ser explotación

minera “primitiva” (Mohen 1990), y que se interna

varios kilómetros en el interior de la montaña

siguiendo la cuenca glaciar hacia el Sumidero

del Sel de la Fuente, en dirección al monte

Valdecebollas (2.143 m.).

Este tipo de explotaciones de pequeño tamaño,

accesibles a partir del deshielo, se pueden

asociar con facilidad a la llegada de contingentes

de ganados a estas zonas de ricos pastizales.

Hay que destacar que tradicionalmente es el período

de estancia de los pastores en las brañas el

que sirve para la producción de sus manufacturas,

por concentrar momentos de gran actividad

con otros de relativo tiempo libre. La reducción

en pequeños hornos de los óxidos metálicos no

requiere una gran infraestructura ni una sofisticada

tecnología y existe una disponibilidad relativa

de combustible, con lo que podrían obtenerse

lingotes metálicos para su trabajo posterior.

El análisis de los datos aportados por las

Fuentes y la Arqueología dibuja un modo de

producción agrícola muy distinto al que estamos

acostumbrados en el presente (Buxó 1997). En

la Edad del Hierro se detecta el almacenaje y,

probablemente, el cultivo de distintos cereales

mezclados en los mismos campos de cultivo, de

modo intencionado. El cultivo de cereales se circunscribiría

a una serie de pequeñas superficies

en las que se cultivan distintas variedades juntas,

tal vez con otros cultivos complementarios. Las

variedades cultivadas, tanto en cereal como en

otros productos, son aquellas que pueden ofrecer

mejores rendimientos.

La práctica de “mezclar” distintas especies y

variedades en reducidas explotaciones no sólo

tendría una finalidad de mero aprovechamiento

del entorno con mínimas inversiones de trabajo,

sino que serviría para prevenir y paliar el efecto

de las plagas sobre las plantas cultivadas, que

afectan mucho más a los monocultivos. Del mismo

modo, el cultivo de plantas rentables podría

intercalarse con otras que lo son menos, o que

no lo son en absoluto, pero que ejercen un efecto

disuasorio sobre ciertos insectos y otros depredadores

de los cultivos. Parece que se cultivaban

mezcladas las variedades que se iban a

emplear juntas y, así, procesar y almacenar éstas

de modo conjunto. Es común que los distintos

cereales panificables aparezcan juntos, lo que no

debe achacarse a unas prácticas descuidadas,

sino a unas técnicas de cultivo perfectamente

desarrolladas pero que no separan, por uno u

otro motivo, las “malas hierbas”. Esto alcanzaría

también a otros tipos de cultivos.

Esto semejaría algo así como unas grandes

huertas, lo que señalan los Clásicos acerca de la

costumbre de los celtas de “ajardinar” sus campos

de cultivos. Las zonas arboladas y los matorrales

en torno a los cultivos tienen un importante

efecto regulador de la humedad del suelo y de

la evaporación y funcionan como amortiguador

de los vientos y corrientes de aire predominantes.

Así se favorecerían y se cultivarían especies

de árboles y matorrales que fuesen beneficiosos

y rentables. La explotación de pequeñas parcelas

en los claros del bosque supone el aprovechamiento

de suelos más fértiles y con mayor

capacidad de recuperación tras las cosechas. No

existiría tanto una dinámica radicalmente transformadora

del entorno, sino como unas prácticas

adaptadas a unas determinadas condiciones de

éste.

En este sentido, la gestión del espacio natural

pasaría por una adecuación entre los espacios

destinados a cultivos y los espacios que ofrecen

recursos naturales recolectables. La agricultura,

como tal, formaría parte de un amplio sistema de

explotación del Medio, integrándose en ese sistema

económico en el que prima la disponibilidad

de variedad de recursos sobre la producción

masiva especializada. Todos estos trabajos serían

realizados por las mujeres como refiere Estrabón

en su Libro (III, 4, 17), “… pues éstas (las

mujeres) trabajan la tierra”.

En el área en estudio tradicionalmente se cultivan

una serie de cereales que proporcionan

unos rendimientos aceptables. El mijo común

(Panicum miliaceum) comienza a ser detectado

arqueológicamente de forma generalizada a partir

de la Primera Edad del Hierro (Buxó 1997).

El panizo (Setaria italica) generaliza su presencia

en la Primera Edad del Hierro, lo que indicaría

su cultivo, incluso por encima de la presencia

del mijo. El centeno (Secale cereale) se cultiva

indistintamente como cereal de invierno para ci-

6. Agricultura

Cereales

185 Complutum, 2003, Vol. 14 169-196

Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro Jesús F. Torres Martínez

clo largo, o de primavera para ciclo corto. Resiste

las elevadas altitudes, por lo que era un cultivo

apreciado en la Cordillera, ya que tiene unos

elevados rendimientos, es rentable y nutritivo.

Su origen como cultivo está en Europa Central

en el primer milenio a.C. Su utilización es similar

a la del panizo o el mijo, para mezclar harinas,

bien para la panificación o para la elaboración

de gachas. La avena (Avena sativa) necesita

suelos húmedos y fértiles, por lo que se adapta

bien al entorno de la montaña cantábrica. Hay

datos sobre la detección de esta planta (Avena

Sativa) en la Península Ibérica hacia mediados

de la Edad del Hierro (Buxó 1997) y en el área

de la Meseta Superior se detecta en contextos

del Hierro I y del Hierro Final, en los niveles

vacceos de algunos yacimientos (Delibes de

Castro et al. 1995). Requiere una cuidadosa

molienda y se consume en forma de gachas muy

nutritivas que se mezclan con caldo, “gachas saladas”

o con leche.

La cebada presenta una gran diversidad. Posee

variedades distintas de “grano vestido”

(Hordeum vulgare L. subsp. Vulgare) y “desnudo”

(Hordeum vulgare L. var. Nudum). Históricamente

se detecta una presencia mayoritaria de

“cebada desnuda” a partir de la Protohistoria,

aunque se mantiene la presencia de “cebada vestida”

durante toda la Prehistoria y esta variedad

es mayoritaria en el registro arqueológico del

ámbito del Duero (Delibes de Castro et al. 1995).

Se consumía en forma de sopas, habitualmente

junto con otros ingredientes (verduras, hortalizas…)

con un elevado contenido alimenticio. Pero

su uso principal tiene que ver con la obtención

de bebidas alcohólicas, las cervezas. La obtención

de éstas es conocida desde épocas antiguas

de la Prehistoria. Estrabón en su Libro (III,

3, 7) señala a cerca de los cántabros que “… Conocen

también la cerveza”.

En el área de la Cordillera Cantábrica hablar

de trigo es sinónimo de hablar de escanda, una

de sus variedades, a la que se da un tratamiento

y consideración especial, aparte de otras formas

que son tan sólo “trigo”. Esto se debe a que la

“escanda mayor” (Triticum aestivum ssp.

Spelta) es un cultivo que se adapta bien a los

suelos y condiciones propias de las áreas de

montaña, presentando rendimientos aceptables.

Se relaciona su difusión con el período de finales

de la Edad del Hierro. En la zona del Duero

Medio la escanda es la segunda variedad de trigo

en cuanto a su representación en el registro

arqueológico para la Edad del Hierro (Delibes

de Castro et al. 1995). En las áreas de clima más

seco o a unas condiciones más próximas a las

del clima mediterráneo, el trigo duro (Triticum

aestivum/durum) consigue mejores rendimientos.

Es la variedad de trigo más identificada en

el ámbito de la Meseta en la Protohistoria Final

en el Duero Medio (Delibes de Castro et al.

1995). El trigo tiene un gran contenido nutricional

y se consume mayoritariamente en forma de

pan. Sus harinas se mezclan entre sí o con otros

cereales. Se ha documentado etnológicamente la

utilización del grano entero cocido en sopas y

con la harina se han elaborado pan, galleta y gachas,

con caldo o con leche.

El lino (Linum usitatissimum) requiere un tratamiento

aparte ya que, aunque no es un cereal,

podemos considerar su cultivo en extensión en

las tierras húmedas cercanas a los ríos. También

es una planta silvestre (Linum angustifolium)

que crece espontáneamente y que seguro era

recolectada, pero su uso intensivo en la Edad del

Hierro hacía necesario su cultivo en variedades

ya manipuladas. En la Edad del Hierro sabemos,

por las Fuentes Clásicas (Alfar Giner 1997), que

el uso de esta planta estaba generalizado desde

épocas mucho más antiguas. Gran parte del vestido

de los habitantes de la Península Ibérica y

de todo el Mundo Antiguo se realizaba en este

tipo de fibra de lino, del que se han llegado a encontrar

pequeños fragmentos en contextos arqueológicos.

También se elaboraban petos y corazas

a partir de fibras de este vegetal convenientemente

preparadas. En el ámbito de nuestra

Península eran muy utilizadas, también entre los

Cántabros ya que, pese a ser menos resistentes,

también resultaban mucho más ligeras (Peralta

Labrador 2000).

Una huerta supone una de las garantías tradicionales

de autosuficiencia y una de las formas

de control de la diversidad básica en la dieta: supone

el intento de garantizar una serie de aportes

nutricionales básicos, sin que las irregularidades

propias de los productos recolectados les

afecten, al controlar de cerca sus procesos vitales.

También es el lugar en el que se plantan

algunas variedades silvestres para garantizar un

acceso ventajoso a sus frutos, tanto en el caso de

Cultivos de huerta

Complutum, 2003, Vol. 14 169-196 186

Jesús F. Torres Martínez Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro

árboles frutales como en el de arbustos o zarzas

con fruto. En la huerta se cultivan una serie de

verduras, hortalizas y leguminosas destacando

en la Edad del Hierro algunas variedades como

las Habas (Vicia faba), las judías (Vicia faba

minor) y los guisantes (Pisum sativum). Éstas

aportan un importante contenido nutricional en

grasas, proteínas y vitaminas. De su presencia

en el registro arqueológico podemos inferir que

su cultivo se generaliza desde el Calcolítico (Buxó

1997) extendiéndose a partir de la Edad del

Bronce en toda la Península Ibérica. En el marco

del Duero no aparece más que en un registro de

habas en el Soto de Medinilla, aunque se asume

la existencia de este tipo de cultivos de leguminosas

como una práctica agrícola habitual (Delibes

de Castro et al. 1995). Habas y guisantes,

una vez secos, se pueden almacenar durante largos

períodos de tiempo sin que pierdan su capacidad

alimenticia. Igual ocurre con la lenteja

(Lens culinaris). Su uso nitrifica los suelos en

los que se cultivan cereales, utilizándose en los

barbechos. Se encuentra en yacimientos arqueológicos

de la Península Ibérica desde el Neolítico

y se detecta con regularidad a lo largo de toda

la Edad del Hierro.

La arveja (Vicia sativa), conocida también

como veza, se ha cultivado sobre todo para la

obtención de forraje de mantenimiento para el

ganado en invierno. El yero (Vicia ervilia) se

asocia con el cultivo de la cebada y con la alimentación

animal. Su harina se mezcla con otras

para ser consumida. Es difícil encontrarlo en los

niveles arqueológicos de la Edad del Hierro,

aunque es conocido desde el Mesolítico y el

Neolítico y aparece también después.

El procesamiento de todos estos productos

hace necesaria una reflexión acerca de las necesidades

domésticas para la transformación, conservación

y almacenaje de los productos requeridos

para garantizar la subsistencia del grupo.

De un lado, la necesidad de espacios específicos,

de construcciones destinadas a este fin. De

otro, el problema de interpretación de estos espacios

en la investigación arqueológica. Desde

el punto de vista arquitectónico las diferencias

entre una vivienda y una edificación “almacéndespensa-

secadero” no serían muchas. En la investigación

arqueológica sólo se revelarían tras

la aplicación de metodologías muy cuidadosas y

específicas de recuperación de los restos que estos

espacios pudieran contener en su interior.

Es una costumbre común a casi todos los

pueblos de culturas y economías pastoriles, el

ejercer una continua presión bélica sobre otros

pueblos hasta el punto de que esto se ha convertido

en un tópico histórico y antropológico. Este

comportamiento se achaca al carácter móvil de

sus formas de vida, lo escueto de su cultura

material y la opinión de que una vida así ha de

engendrar pobreza. Por ello parece lógico que

estos pueblos, como ya opinaban los romanos,

fueran ladrones por naturaleza y vivieran envidiando

lo que sus vecinos poseían. Tenían, además,

hambre de pan, ya que no practicaban la

agricultura cerealística de tipo Mediterráneo. En

este caso, estaban los Cántabros de finales de la

Edad del Hierro.

El sur de la frontera cántabra era territorio

vacceo. Al norte, el mar Cantábrico cerraba las

posibilidades de expansión territorial. Al este estaban

los territorios de Autrigones y Turmogos y

al oeste los Astures. Con esta situación parece

lógico el obstaculizar la formación de una frontera

rígida a la vez que se intentara crear una

“zona de seguridad”, un territorio despejado

entre el enemigo y el territorio cántabro. Ésta es

una táctica relativamente común que permite,

por medio de un hostigamiento continuo, crear

una zona despoblada progresivamente más amplia.

De este modo se puede detectar y obstaculizar

el avance del enemigo, si se produjera, y se

traslada la zona de hostilidades a su territorio.

Por último, si el enemigo demuestra debilidad,

se puede ocupar ese territorio y continuar la presión

hacia nuevos espacios. En un sentido amplio,

ésta es una táctica defensiva, aunque toma

formas agresivas. Orosio en su Adversum Paganos

VI, 21, 11 lo expresa así: “Éstos (los cántabros

y astures) no solamente estaban dispuestos

a defender su propia libertad sino que se atrevían

a robar la de sus vecinos, de suerte que devastaban

a los vacceos, turmogos y autrigones

con irrupciones asiduas” (Martíno 1995). Esta

forma de guerra de baja intensidad basada en la

presión continua, es probable que se concentrara

en aquellos períodos en los que los enemigos

son más vulnerables, en el momento inmediatamente

anterior y posterior a la recogida de las

cosechas. El final de las actividades del calendario

agrícola, ganadero y forestal. Privados de las

reservas alimenticias necesarias para pasar el in-

7. Guerra

187 Complutum, 2003, Vol. 14 169-196

Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro Jesús F. Torres Martínez

vierno, las víctimas de estas “razzias” son debilitados

continuamente. Se trata de una práctica

secular generalizada entre todos los pueblos de

raíz indoeuropea y de cultura céltica. No sería

tanto una “sociedad violenta” como una “cultura

guerrera”. Y en esta concepción se unen las

necesidades internas, culturales, de la sociedad

cántabra de este momento y las externas, de supervivencia,

de todo un grupo étnico.

Las relaciones interétnicas se establecerían

dentro de una continua tensión. Podemos entender

cuáles eran los principios de las relaciones

entre los distintos pueblos: los demás respetarán

sólo aquello que un grupo pueda defender de

modo suficiente. Las relaciones se basaban en lo

que para nosotros sería un despiadado concepto

de la igualdad de todos en su derecho a tomar lo

que necesitaban. Se vigilaba al amigo y al enemigo

por igual y se intentaba debilitar continuamente

a cualquiera que pudiera ser un adversario

potencial. La debilidad era algo que se pagaba

muy caro y todos los pueblos procuraban

construir nutridos contingentes de guerreros listos

siempre para el combate. La organización,

coordinación y adiestramiento de los contingentes

guerreros, se efectuaba de un modo ritual por

medio de celebraciones comunitarias que incluían

maniobras militares de distintas agrupaciones

de infantería ligera y pesada y de caballería.

Estrabón (Libro III, 3, 7) expresa cómo los

Cántabros “Realizan también competiciones

gimnásticas, de hoplitas e hípicas, con pugilato,

carrera, escaramuza y combate en formación”.

Este tipo de celebraciones comprendería a grandes

contingentes de una misma comunidad, que

aprenderían y desarrollarían así la capacidad de

combatir en distintos tipos de formaciones de

modo coordinado.

Debemos considerar que la condición de

“hombre” se asimilaba y era sinónimo de la de

“guerrero”, porque esto es lo que el grupo requería

para garantizar su propia supervivencia. La

sociedad de los hombres-guerreros aparece ordenada

por los “grupos de edad”. Estrabón en su

Libro (III, 3, 7) alude a esta jerarquización de este

modo: “Comen (los Cántabros y los montañeses

en general) sentados en bancos construidos

contra el muro y se sientan en orden a la edad y

el rango. Los manjares se pasan en círculo…”.

De este modo se establece una jerarquía de prestigio

en la que la experiencia vital es el valor máximo.

Esta experiencia es naturalmente mayor

en aquellas personas que más tiempo han vivido,

ya que han pasado con éxito por mayor número

de vicisitudes vitales. La edad era, por tanto,

cuestión clave en la organización guerrera de la

sociedad: los jóvenes tendrían que demostrar su

valía personal como guerreros y esto daría lugar

a las organizaciones de jóvenes guerreros (Peralta

Labrador 2000). Estas formaciones estaban

equipadas a la ligera y sus integrantes buscaban

algún modo de conseguir unos bienes propios

con los que empezar su vida, como ganado, un

equipo de guerrero, armas u otros bienes. Se trata

de agrupaciones, a modo de cofradías de guerreros

bisoños, en las que se iniciaban a través de

la práctica de la guerrilla y los golpes de mano

para hostigar a vecinos y enemigos. Se dedican

al saqueo de los que descuidaban la atención a

sus ganados o de grupos o aldeas que parecieran

débiles. Estos jóvenes, unidos por un juramento

sagrado de lealtad, la devotio, formaban grupos

que tenían un fuerte componente religioso. Estas

“sociedades guerreras”, comunes en la tradición

de los pueblos indoeuropeos, eran llamadas en

la cultura germánica Männerbünde y estaban ritualmente

relacionadas con el período del fin de

año, la festividad de Difuntos y los lobos.

Podemos encontrar, en este momento, un evidente

paralelismo entre las pautas de comportamiento

de los humanos y los lobos en muchos

aspectos de su vida social. Una de ellas sería

aquella referida a la búsqueda de nuevos territorios

de caza por parte de los machos jóvenes

cuando el territorio está saturado. Estos machos

inician una suerte de Ver Sacrum ocupando y

asegurando un nuevo territorio y eliminando a

posibles enemigos y competidores antes de buscar

hembras para reproducirse. Tal vez este sea

el origen de la relación-identificación entre algunos

grupos de guerreros de la Edad del Hierro

peninsular y los lobos. Así, el lobo es un enemigo,

pero también un “compañero de fortuna”:

los jóvenes guerreros se comportan como lobos

y ejecutan “razzias” como lo hacen los lobos. Se

dedicaban a una serie de pillajes ritualmente establecidos

dentro de la propia comunidad o al

ataque y al robo de ganado, como hacen también

las bandas de lobos jóvenes, en los territorios de

sus vecinos o en aquellos que pudieran ser considerados

como espacios potenciales de expansión.

De este modo los miembros de estas cofradías

guerreras se cubrían con pieles de lobo y vivían

al margen del resto de la comunidad, dedi-

Complutum, 2003, Vol. 14 169-196 188

Jesús F. Torres Martínez Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro

cados por completo a sus obligaciones. En relación

con estas fratrías estaría la práctica del desafío

y el combate singular y la de amputar ritualmente

manos y cabezas. Estos trofeos se

conservaban, en algunas ocasiones, como forma

de culto al valor y de respeto sentido por la víctima

y como exaltación del propio prestigio guerrero.

Estos grupos se establecían en lugares difíciles

y accidentados, lugares naturales de frontera

y “tierras de nadie”, desde los que poder atacar

a los enemigos, convirtiéndose en la vanguardia

expansiva de sus pueblos.

Estos grupos de jóvenes guerreros, equipados

de forma ligera “caetrata iuventus”, por medio

del botín incorporaban importantes riquezas a la

economía de su comunidad y ganaban para sí

mismos un patrimonio y un prestigio personal

importante. Uno de los recursos más codiciados

sería el ganado, hacerse con unas reses o bien

con un rebaño propio. Mientras tanto, estos segmentos

sociales potencialmente más conflictivos,

pasaban sus períodos vitales críticos alejados

de su comunidad y encauzaban su agresividad

hacia otros pueblos, evitándose así conflictos

internos con otros grupos de edad. Una vez

conseguida su “realización personal” se incorporarían

al grupo de los “guerreros probados”,

miembros de pleno derecho de la sociedad a la

que pertenecen. No se trataba de bandolerismo

generalizado como aludían las fuentes romanas,

sino de un comportamiento culturalmente complejo

que cumple unas funciones estratégicas y

tácticas claras en el marco de una dinámica de

“conflicto de baja intensidad”. De otro lado, para

estos pueblos ganaderos resultaba vital tener

una vía de expansión hacia la que dirigir los

excesos demográficos, o los rebaños, en caso de

necesidad. Era también necesario mantener una

“zona de seguridad vital”, una zona de exclusión,

que se castigaría periódicamente para evitar

el posible expansionismo de los pueblos más

próximos. Estas prácticas también permitirían

“tantear” a otros grupos de cara a su asimilación

y al acceso a los recursos que estos controlaban

en su territorio.

Resulta posible llegar a la conclusión general

de que la distribución territorial de los distintos

pueblos cántabros se establecería sobre un reparto

territorial que permite, desde el fondo de

los valles, el acceso a los distintos nichos ecológicos

distribuidos desde los fondos de éstos hasta

las cabeceras de las cuencas, zona de pastos.

De este modo se controlaban las brañas y los

pastizales invernales del fondo de valle desde las

dos vertientes, trasmonte y foramonte, y, posiblemente,

el control de humedales y otras zonas

de pastos hoy desaparecidas. Esto incidiría de

nuevo en la necesidad de conseguir un control

efectivo de ecosistemas complementarios que

permitieran la mayor autosuficiencia posible de

cara a la explotación ganadera. También garantizaría

unas enormes reservas de recursos alimenticios

silvestres, tanto vegetales como animales,

lo que mantendría unas cotas elevadas de

seguridad frente a posibles ciclos de malas cosechas,

naturales y cultivadas, por adversidades

climático-meteorológicas.

Todas estas cuestiones están en dependencia

directa del modo de articulación de la ocupación

del territorio que radica en los castros. El área en

el que hemos circunscrito el trabajo estaría ocupada

por el pueblo cántabro de los Vellicos que

ocuparían la zona que comprenden las cuencas

del Camesa-Rubagón y de la cabecera del Pisuerga:

Comarca de Aguilar de Campoo, valle

de Santullán y las Sierras Híjar y Peña Labra

(Peralta Labrador 2000: 119-128). En esta área

encontramos una serie de oppida de los cuales el

más importante es, sin duda alguna, Monte Bernorio.

En este marco territorial se articularían los

distintos núcleos de poblamiento de la Edad del

Hierro de la zona.

El castro de Monte Bernorio (Cabré 1920;

San Valero Aparisi 1944, 1960; Barril Vicente

1995a, 1999b.) ocupa la parte superior de una

muela caliza de 1.173 m. de altura con forma de

meseta. Tiene una silueta ovalada de unos 600

m. de largo máximo, por unos 300 m. de ancho.

Controla los accesos al área económica que

hemos venido describiendo, así como las vías de

comunicación naturales entre las que se inserta.

Domina una encrucijada de itinerarios, marcados

por la orografía, que determinan los accesos

desde la Meseta hacia los puertos de paso a la

cabecera del Ebro y a la vertiente norte de la

Cordillera Cantábrica, hacia los valles del Saja y

el Besaya a través de Valderredible y Valdeolea.

También controla la depresión que abre un acceso

natural de este a oeste, bordeando el pie de

monte desde la zona actual de Burgos hasta

León. Se sitúa en una posición envidiable que

8. Hábitat

189 Complutum, 2003, Vol. 14 169-196

Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro Jesús F. Torres Martínez

permite controlar el acceso a las formaciones

de Sierra Híjar y Sierra de Peña Labra y con

ello el acceso a las brañas del Campoo y de la

Pernía.

Su ocupación abarcaría, al menos, desde el

siglo III a.C., hasta el momento de la conquista

romana en el siglo I a.C. Era un núcleo muy bien

fortificado con unas imponentes obras que comprendían

una serie de fosos concéntricos, excavados

en roca en algunos tramos, y la ejecución

de obras de construcción para convertir en verticales

sus laderas, apoyándose en los afloramientos

naturales de roca. La cima estaba amurallada

y contaba con varios caminos y puertas de acceso.

Dentro del recinto se construyó una segunda

muralla interior con un bastión defensivo que

delimitaba lo que se ha venido en denominar la

“acrópolis” del castro. Tanto su estructura natural,

como las obras posteriores de fortificación,

convertían a este castro en un emplazamiento fácilmente

defendible.

Próximo a Monte Bernorio y completando el

control de los accesos a la Cordillera y sus pasos

se encuentra el castro de Monte Cildá (García

Guinea et al. 1966, 1973). Se ubica también en

una muela caliza sobre las márgenes del río Pisuerga,

disfrutando de unas impresionantes defensas

naturales. Monte Bernorio y Monte Cildá

serían los grandes oppida del entorno inmediato

al área en estudio y los que delimitan, por el sur,

el territorio de esta cuenca natural. Entre ambos

núcleos controlan los accesos y los pasos nortesur

y este-oeste: un evidente control estratégico

del territorio desde el punto de vista económico

y militar. En un plano menos destacado por su

extensión e importancia tenemos en las proximidades

los castros de Celada Marlantes (García

Guinea et al. 1970; García Guinea 1999), y Los

Barahones (Barril Vicente 1995a). El primero

tuvo una ocupación entre los siglos III al I a.C.

contemporánea de la de Monte Bernorio y, como

éste, estaba fortificado. El de Los Barahones

presenta una ocupación anterior que va desde el

siglo XIII a.C. hasta el siglo V a.C.

Con los datos que ofrecen las distintas campañas

arqueológicas no podemos profundizar en

el urbanismo de estos castros (Barril Vicente

1995a, b, 1999b). Parece que estaban ocupados

por cabañas de formas circulares. Se construían

a partir de zarzo recubierto con un manto de barro

y su cubierta sería vegetal. No habría una retícula

urbanística regular a base de calles y las

cabañas se repartirían por la superficie del castro

adaptándose al relieve.

Otros enclaves menores en la zona presentan

problemas en cuanto a que no han sido investigados

arqueológicamente de modo suficiente.

Así ocurre con el de Peña Albilla, (Monasterio,

en el valle de Santullán) fortificado y con cerámica

de la Primera Edad del Hierro (Peralta Labrador

et al. 1996; Aja Sánchez 1999; Nuño

González 1999) y con el posible castro de Peña

Cildá (Barruelo de Santullán) (Peralta Labrador

1996; Nuño González 1999). También en Aguilar

de Campoo se encontraron diversos materiales

del final de la Edad del Hierro (García y Bellido

et al. 1970).

Debemos considerar el papel que este tipo de

grandes oppida tendría en el contexto de poblaciones

dedicadas a las explotaciones de ganados,

lo que lleva parejo unos patrones de vida

móviles. Podemos considerar su papel como

“centro redistribuidor” de los colectivos humanos

en movimiento, asociados a la explotación

de cabañas ganaderas de distintas procedencias.

También como “núcleo ritual” de estos grupos,

para la sanción y renovación de los acuerdos de

cara a las explotaciones de las distintas brañas.

Esto comprendería lo relativo a lugares en los

que se establecerán los distintos colectivos: seles

de destino de las distintas cabañas, derechos de

acceso y turnos de uso, etc. Todas estas cuestiones

deberían obtener una sanción ritual, desde la

separación de los grupos residentes en el castro

y la reunión de los distintos colectivos humanos

que realizan la muda (familias, clanes, etnias forasteras

trasterminantes…), hasta el marcado y

recuento de las cabañas. También es un momento

crucial para la propiciación de una buena temporada

en un período vital que arranca con la

primera subida del ganado y la siembra de ciclo

corto y termina con la recogida de la cosecha en

los cultivos, las recolecciones en los montes y la

bajada del ganado.

Este papel de núcleo ritual y sociopolítico desarrollado

por un gran oppidum en un área de

explotación ganadera, ha sido detectado arqueológicamente

por los trabajos realizados en el

castro de Las Cogotas (Ruiz Zapatero y Álvarez-

Sanchís 1995). Similar papel podría atribuirse

a núcleos como Ulaca (Ruiz Zapatero Álvarez-

Sanchís 1999) y a éste de Monte Bernorio.

En el castro de las Cogotas se detectan zonas de

encerramiento de ganado y basurero, interpreta-

Complutum, 2003, Vol. 14 169-196 190

Jesús F. Torres Martínez Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro

do como restos del establecimiento temporal de

contingentes humanos y sus ganados para la

celebración de “ferias” o “mercados de ganado”,

rituales, etc. Estas reuniones van asociadas a estructuras

de habitación endebles construidas con

postes y cubiertas vegetales correspondientes a

los habitantes circunstanciales del castro. Aparecen

alrededor de zonas interpretadas como encerraderos

de ganado y con abundantes restos de

fauna y próximas a zonas de talleres. Estos espacios

ocupan la zona exterior del castro, fuera del

recinto de habitación permanente de la acrópolis.

Si los grandes castros fortificados dibujan el

control de los accesos y la ocupación desde el

fondo del valle faltaría por establecer la ocupación

de las partes altas de la cuenca, en relación

con el aprovechamiento de las brañas y los recursos

silvestres. Esta ocupación temporal se situaría

sobre zonas cuyos rendimientos económicos

serían meramente estacionales y donde resulta

imposible la invernada de las poblaciones

y sus ganados.

En las zonas limítrofes entre el límite de los

bosques y el comienzo de las brañas varios autores

señalan la existencia de una serie de necrópolis

tumulares fechadas en la Edad del Hierro

(Cisneros et al. 1995, 1996; Aja Sánchez et al.

1999a, b). Éstas se sitúan en Culazón (Brañosera),

La Braña (Salcedillo, Brañosera), Comuestro

(Brañosera) y Valdepicos (Barruelo de Santullán).

Examinados estos restos, debemos interpretar

estos conjuntos no como necrópolis tumulares,

sino como enclaves con vestigios de lo

que parecen viviendas y otras estructuras asociadas

a éstas. Esta afirmación se basa en la constatación

de las siguientes constantes:

– La ubicación en ladera de estos conjuntos,

incluso en zonas de fuerte pendiente, o cuando

hay zonas próximas más llanas. Se trata de

conseguir un efecto de protección de los vientos

dominantes y de las precipitaciones.

– La orientación meridional de estos enclaves

en áreas que permiten una mayor insolación.

– La falta de uniformidad en las formas y tamaños

de los túmulos, la presencia de otros tipos

de estructuras como restos de muros y terrazas,

así como la distribución y relación de éstos en

el espacio que ocupan.

– La ausencia, en los túmulos abiertos, de cualquier

elemento relacionado con inhumaciones

de cremaciones ya sean restos óseos calcinados,

restos de ajuar o cerámicas asociadas a

ellos.

El número total de agrupaciones y túmulos es

muy variable ya que debemos considerar que

son visibles aquellos a los que el arrastre de materiales

causado por la marcada escorrentía no

ha cubierto. Podríamos hablar de un número variable

con grupos pequeños, de tres o cuatro túmulos,

como las agrupaciones de Casa de Campo-

Peñas del Sendo (Barruelo de Santullán-

Brañosera). Otras de mayor número y tamaño

como el de Matarredonda-El Centenar (Brañosera).

Las grandes agrupaciones, por último,

como la mayor de todas ellas que debe sobrepasar

la centena, en el espectacular conjunto de La

Braña (Salcedillo, Brañosera). Los “túmulos” se

sitúan escalonadamente en las laderas, en algunos

casos en terrazas naturales o acondicionadas

artificialmente. Presentan formas circulares y

ovaladas compuestas por amontonamientos de

sillares. Su disposición, comparada con los restos

recientes de cabañas de pastores derruidas,

presenta una disposición similar. Además de

estas construcciones, tendríamos otras estructuras

como cercas, muretes y probablemente porches.

Resulta frecuente la aparición de líneas de

muro caídas, recintos en torno a algunos túmulos,

etc.

La construcción de estas viviendas se realizaría

utilizando sillar, con cubierta de tipo vegetal

probablemente. Otros tipos de construcciones de

mantillo de barro con estructura de zarzo, como

las documentadas en Los Barahones o en Monte

Bernorio (Barril Vicente 1995a, b), y que aún es

posible documentar en uso en la zona, no resultarían

adecuadas para el tipo de ocupación que

proponemos, ya que no resisten largos períodos

de tiempo sin ocupación, precisamente en los

momentos en que se soportan condiciones climáticas

y meteorológicas más extremas, lo que

sí ofrecen, sin embargo, las construidas en sillería.

Su solidez permite su habitación inmediata

tan sólo con reparar la cubierta. Asociadas a estos

núcleos podrían estar otras formas de habitación

compuestas por estructuras más endebles y

perecederas, establecidas de modo circunstancial

para pasar cortos períodos de tiempo en las

zonas de subida, en las zonas del “valle medio”,

o directamente en las brañas, acompañando desplazamientos

y estancias más cortas. La posibilidad

de hallar este tipo de establecimientos es

mucho más reducida ya que a su carácter más

191 Complutum, 2003, Vol. 14 169-196

Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro Jesús F. Torres Martínez

circunstancial, se añade una cultura material expresamente

adaptada a ese tipo de vida móvil.

Este modelo de explotación económica y

ocupación de los distintos espacios económicos

establece el desplazamiento bipolar, de vaivén,

de contingentes humanos y ganados desde el

fondo del valle hasta la cabecera. Esto se realizaría

a lo largo del año económico. El tiempo

viene marcado por las condiciones climáticoambientales,

por la maduración de unos productos

y por la necesidad de abandonar sucesivamente

los entornos agotados. El poblamiento se

desplaza a lo largo del valle siguiendo los procesos

de maduración del ecosistema, buscando la

mayor rentabilidad en la relación entre el trabajo

invertido y los rendimientos obtenidos (Ver

Fig. 4). Los emplazamientos secundarios tienen

como objetivo desplazar valle arriba la infraestructura

social y los recursos técnicos necesarios

para estas actividades. Es posible que tras la distinta

ubicación de los “poblados de montaña”, se

encuentren los distintos destinos de los diversos

colectivos humanos en función de su pertenencia

a grupos familiares o suprafamiliares y a grupos

foráneos que explotarían diferentes entornos

de pastos estivales y de recursos forestales. Así,

las brañas se convierten en lugares de contacto y

convivencia de los distintos colectivos.

Estos núcleos no necesitarían recintos defensivos

ya que se trata de establecimientos temporales

y sin entidad suficiente como para fortificarlos.

Las funciones relativas a las actividades

guerreras recaerían en los establecimientos fortificados

que, éstos sí, ocupan lugares de privilegiado

control territorial en los que las necesidades

defensivas priman sobre el acceso directo a

los recursos. Desde estos castros fortificados se

controlarían las vegas bajas y el paso hacia las

zonas de recursos situados valle arriba, en las

cabeceras de las cuencas fluviales (Ver Fig. 4).

Esto haría innecesario la fortificación de estos

enclaves, ya que los grandes núcleos fortificados

funcionan como “puertas” de los distintos espacios

y territorios. Como núcleo de referencia estaría

el oppidum de Monte Bernorio. La práctica

totalidad de ellos tienen contacto visual directo,

o bien desde un lugar próximo, con este castro.

Hemos desarrollado la descripción de un ecosistema,

un “territorio económico”. La explotación

de los recursos contenidos en éste debe

adaptarse a las condiciones del Medio. Garantizar

el acceso a la mayor variedad posible de recursos

consiguiendo la mayor rentabilidad con

el menor esfuerzo y riesgo supone un control

territorial efectivo. También implica el desplazamiento

estacional de contingentes de población

por ese territorio en un movimiento de vaivén

vertical a lo largo del valle. Esto establece un

verdadero calendario económico en el que se

distribuyen las distintas ocupaciones de los distintos

espacios naturales.

La explotación de los recursos silvestres y de

los pastizales serían las actividades económicas

básicas complementadas por la agricultura.

Atendiendo al testimonio de las fuentes existiría

una diferenciación sexual en las labores de subsistencia:

las agrícolas y domésticas serían

femeninas y las pastoriles masculinas, quedando

así determinado sendos ámbitos de control

social. Otras actividades, como la minería o la

práctica de incursiones y razzias guerreras, proporcionarían

recursos complementarios. La guerra

y los guerreros organizados por grupos de

edad unidos por vínculos rituales son un elemento

esencial de ordenación y control social.

El control del territorio y sus recursos se establece

a través de los grandes castros fortificados

que se sitúan en las vías naturales de comunicación

para controlar el acceso a éstos. Este control

territorial se apoyaría en otros castros de menor

entidad. El ciclo económico, itinerante a través

de un territorio amplio, determina la existencia

de enclaves de habitación temporal en determinadas

zonas donde se desplazan, estacionalmente,

contingentes de población dedicados a la

explotación económica del territorio.

El ciclo de desplazamientos establece un calendario

natural, económico y de relación con

los distintos espacios. Comienza con una subida

que implica el desplazamiento de los contingentes

con sus ganados desde el fondo de valle hacia

el valle medio en la primavera, la ocupación de

las brañas en el verano y la bajada en el otoño

hacia el fondo de valle aprovechando los recursos

forestales. La invernada supondría el sacrificio

de los excedentes ganaderos y la reunión de

los contingentes en sus núcleos de origen. En

paralelo tendríamos una explotación agrícola de

determinados espacios en torno a los castros.

Esto dibuja una forma diferente de concebir

la sedentarización y la territorialización en los

9. Conclusiones

Complutum, 2003, Vol. 14 169-196 192

Jesús F. Torres Martínez Recursos naturales y economía de los cántabros de la Edad de Hierro

estudios de la Protohistoria Final y de establecer

las prioridades económicas, hasta ahora con el

protagonismo, asumido, de la agricultura como

principal fuente de recursos económicos.

Informantes

Agradecimientos

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Palencia). Fernando Cuevas Pasines (Barruelo de Santullán, Palencia). Sergio Sardina Vilda (Barruelo

de Santullán, Palencia). Jesús Torres Blanco (Vallejo de Orbó, Palencia). José Luis Hernández Sánchez

(Villar Quemado. Teruel). José Antonio Sagardoy (Pamplona , Navarra).

A Dr. M. Almagro Gorbea por su dirección científica y a Dr. Alfredo Jimeno, Dr. L. A. Sánchez Gómez y

Dra M. L. Cerdeño del Dpto. de Prehistoria de la UCM, por sus aportaciones. AA. Mederos y a M. Torres

por toda su ayuda. AA. Real Carretero y a T. Sagardoy Fidalgo por su ayuda inestimable en el trabajo de

campo. Este no hubiera sido posible sin el apoyo decidido de D. J. A. Calderón Diez y de la Agrupación

de Voluntarios de Protección Civil de Barruelo de Santullán y al Ayuntamiento y Corporación Municipal

de dicha localidad. Del mismo modo a la “Escuela de Antropología Social J. Caro Baroja” de la UIMP, y

especialmente a C. Lisón Tolosana y a A. Rivas Rivas, por hacer posible gran parte de mi trabajo de campo

en Cantabria. Y a las gentes de los valles de Mazcuerras Cabuérniga y Santullán por su esencial aportación

en los trabajos realizados.

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Diccionario de la Montaña – Brañosera

A embute: Demasía, en cantidad. “Está lloviendo a embute”.

A escape: A toda prisa. Rápidamente. Sin demora.

A lo bajero: En la parte más baja o inferior de un lugar.

A lo cimero: En la parte más alta o superior de un lugar.

Abinar: Arar por segunda vez.

Aborrecer: Se dice de las aves que abandonan el nido al descubrir que lo han tocado.

Acarrear: Cargar el carro de mies en las tierras y llevarlo hasta la era para trillar.

Acedera: Planta de hojas anchas, pegada a ras de la hierba; comestible y de sabor fuerte; suele darse en los prados.

Achisbar: Atisbar, mirar a escondidas.

Aclamura: Lamento exagerado y con gritos.

Aclamurero: Persona exagerada en sus expresiones de dolor y tristeza.

Adil: Tierra que se deja sin sembrar el año que le corresponde, bien para que descanse, bien porque no ha dado tiempo a sembrarla.

Adobos: Poner el lomo, el chorizo y a las costillas en aceite o manteca.

Afrecho: Comida que se daba a los cerdos envuelta en salvado. También: desorden, de cualquier manera.

Agarrullas: Fruto de un arbusto que crece a ras de suelo en el monte de color rojo y pequeño.

Aguantar: Trabajar con rapidez. Que rinde el tiempo empleado en un trabajo. También tiene el sentido de correr.

Ahorcar: En el juego de bolos, lograr la máxima puntuación, tirando la bola desde la mano.

Alcadrán: Insecto muy grande y ruidoso de color amarillo y negro. De peligrosa picadura.

Alumbrar: Cavar la tierra alrededor de la cepa en las viñas. Ya no hay ninguna viña en el pueblo. La última fue la de Pedro.

Alzar: Arar por primera vez algo que ya estuvo sembrado.

Amajueto: Espinos que suelen darse en la separación de huertos, etc..

Amolar: Fastidiar, molestar. “¡No te amuela!”

Amoroso: Cuando el terreno, el monte, está suave, tierno, después de la lluvia.

Amuniarse: Entristecerse. Sin ganas de nada. Deprimido.

Anovar: Cortar en el monte las matas de roble, dejando algunas para que crezcan,  o podar los árboles más grandes.

Añusgar: Atragantar.

Aparvadero: Instrumento de madera que se usaba para aparvar del que tiraban las vacas.

Aparvar: Acción de llevar la trilla ya hecha a la parva. Para esta tarea se requería la ayuda de las personas de las eras vecinas.

Aperujar: Apuntalar una casa, un tejado, etc..

Arbañal: Hueco a modo de alcantarilla, por donde sale el agua de los corrales.

Argayar: Producir la pérdida de la hierba como consecuencia de la lluvia excesiva.

Aricar: Arar superficialmente una tierra.

Arrebañar: Apurar totalmente cualquier resto de comida en un plato o cazuela.

Arrecirse/Arriciarse: Pasar mucho frío. Helarse.

Arregucir: Enrollar, doblar cuerdas, sogas, cornales, etc…de manera desordenada.

Arriar: Sestear las ovejas a la sombra, sobre todo en el verano.

Arrimadero: Tronco grande de la lumbre sobre el que se apoya otros más pequeños.

Artesa: Recipiente grande, de madera, donde se hacía la masa para elaborar los chorizos y las morcillas. Y también para hacer la masa del pan.

Aruñar: Arañar.

Atisbar: Achisbar. Mirar a escondidas.

Atizar: Prender fuego en la hornacha, generalmente con madera de roble.  Pegar en sentido figurado.

Atollar: Encharcar el carro en el barro.

Atronar: Tronar

Atronarse: Se dice de una tapia, pared, tejado que está a punto de ceder y caer al suelo.

Atusar: Acariciar.

Balsa: Especie de sauce que crece en matas en el cauce de los ríos y regueras. En  ocasiones se planta con la finalidad de evitar la erosión.

Banzo: Peldaño de una escalera.

Barrial: Terreno arcilloso de poca calidad.

Berrar: Balar las ovejas.

Bieldo: Herramienta para aventar el cereal en la limpia. De madera, con varios dientes

planos y más afilados en la punta.

Birlar: En el juego de bolos, tirar por segunda vez la bola, desde donde se quedó, para completar la jugada y la puntuación de cada jugador.

Boja: Ampolla.

Bolos: Se refiere al juego de bolos. Nueve más grandes y uno más pequeño (miche) que  se ponen en un castro a una distancia aproximada de 50 centímetros, excepto el  miche que determina la mano a la que se juega y que se pone fuiera del castro.  Se juega con una bola de madera semiesférica de 12 a 15 cm. de diámetro, que  se lanza desde la mano, punto que determina el primer jugador que lanza.

Boquero: Ventana del pajar por donde se mete la hierba y la paja al mismo.

Borra: Cordera de entre un año y dos.

Botillo: Estómago de los animales.

Bueis: Apócope de bueyes. Vecería. Rebaño de vacas que pertenecen a distintos vecinos  y se guardan a turnos.

Bufín: Bufanda, color oscuro.

Buileros: Forma de boyeros. Los que cuidan a las vacas en la vecería.

Bura: Negra. Aplicado a las vacas con hocico negro.

Cabaña: Rebaño de novillas o vacas, que no se empleaban para trabajar y se cuidaban  en el monte sin venir a casa.

Cabezo: Punto más alto de una loma.

Cabezón: El palo largo y ancho que sale del carro hacia delante y en cuyo extremo se unce el yugo, para que las vacas lo arrastren.

Cabón: Terrón de tierra compacto.

Cacha: Cachava. Cayado. Curvada en la parte superior.

Cacín: Cordero de entre 4 y 8 meses aproximadamente.

Cadillo: Bolilta redonda y con ligeros pinchos fruto de una planta que se adhiere a la

ropa y el pelo, y con la cual los niños jugaban.

Cadril: Costado de una persona. Al lado de los riñones. “Me duelen los cadriles”.

Cagajón: Excremento de los animales caballares.

Cagalita: Excremento de la oveja y otros animales.

Cajiegos: Matas de roble que son muy ruines.

Calcar: Presionar algo para que quede más prieto. Calcar la hierba o la paja en el carro o en el pajar. También puede indicar pegar. “Te voy a calcar”

Calostros/Canuestros: Primera leche de la vaca recién parida.

Cambicio: Palo de 3 ó 4 metros de largo y de 15 a 20 cms. de ancho que unía el yugo al  trillo.

Camorro: Tozudo, testarudo.

Campera: Campa. Lugar abierto y espacioso en el monte.

Caniego: Pan de salvado de centeno que se echa a los mastines del ganado.

Canjilón: Recipiente grande de barro donde se batían los huevos y se mezclaban los ingredientes necesarios para elaborar un dulce.

Cañada: Médula; materia blanda en el interior de los huesos de los animales.

Caño El: Fuente donde se coge el agua, preparado con cuatro pequeño estanques. Dos para beber los animales, y dos para lavar la ropa. Actualmente bastante  deteriorado.

Cañón: Brote tierno de los rosales silvestres y las zarzamoras que se pueden comer.

Cárcava: Hendidura producida en el terrero por el agua, generalmente en las laderas de  las lomas y cuestas.

Cárcavo: Cárcava pequeña.

Carea: Perro que guía el rebaño.

Carga una: Medida para calcular lo que hace una tierra, o el cereal recogido al final de la cosecha. Equivale a cuatro fanegas o a ocho cuartos o a cuarenta y ocho celemines.

Cascarria: Moco pegado que se ha secado.

Castro: El castro: lugar donde se colocan los nueve bolos con el miche para el juego de  bolos.

Celar: Dar hacia atrás las vacas cuando llevan el carro.

Cendera: Realizar trabajos en común. Hacer regueras, reparar caminos, etc…

Cepo: Tronco de árbol hueco, utilizado bien para las colmenas, bien para poner y  delimitar en el suelo la fuentes de agua.

Ceranda: (de cerner). Criba para limpiar el grano o separarlo de la paja.

Cernada: Ceniza que queda después de quemarse la leña en la lumbre.

Cerradura: Vallado a base de palos y ramas engarzadas en hincones.

Chichurro: La masa preparada con todos sus ingredientes para entripar las morcillas.

Chiguito: Niño pequeño.

Chiscar: Encender una cerilla.

¡Chito!: Expresión dicha con energía para echar fuera o espantar a un perro.

Chocho: Altramuz.

Cija: Darse maña. Tener destreza para algo.

Cinca: Se dice en el juego de bolos cuando el jugador no llega a entrar con su bola en el  castro, y por tanto su puntuación es nula.

Cirrión: Brasas apagadas ya.

Clavicuerna: Un fruto negro alargado, que se encuentra en algunas espigas del centeno.

Coberteras: Pieles que se ponen, una vez uncidas las vacas al yugo, para que les tape  del sol.

Cocoso: Con cocos, en mal estado.

Codejo: Arbusto que se usa para hacer escobos.

Comuniego: Se dice de las tierras o monte común con Calaveras de Abajo.

Concejo: Asamblea de todos los vecinos del pueblo para tratar o determinar sobre algún  asunto. “Tocar a concejo”.

Conda: Expresión de asombro para evitar decir ¡cojones!.

Corito: Desnudo. También la corteza frita y crujiente del torresno.

Cornal: Correa de piel con que se uncen las vacas al yugo.

Corral: Lugar en parte a cielo abierto y en parte cubierto donde se recogen los rebaños  de ovejas, que se encuentra fuera del pueblo. También patio de las casas.

Corronjoso: Madera con carcoma; llena de agujeros.

Cortijo: Habitáculo para el gocho.

Costal: Saco estrecho para meter el grano, y transportarlo a la panera. Generalmente de  lana.

Cuarterón: Contraventana.

Cuarto: Medida para el cereal que corresponde a media fanega.

Cucar: Realizar el coito. Lenguaje de niños y adolescentes.

Curioso: Se dice de la persona ordenada y constante en su trabajo. Limpieza, orden.

Cutir: Quedarse, por ejemplo la pelota en el tejado. “Se cutió”

Cumbrero: Parte más alta del tejado.

Demontres: Expresión que denota contrariedad. “No sé que demontres querrá”

Diez, echar las..: La comida fuerte que se hace en el campo, cuando se ha madrugado

mucho, y que viene a coincidir con dicha hora.

Duerno: Comedero del gocho.

Embarrucar: Dar barro a una pared; tapar con barro los socavones.

Embriscar: Azuzar a los perros para que se enzarcen en una pelea. También tiene el sentido de meter cizaña en las relación entre personas.

Entelarse: Dícese del animal que ha comido demasiado, y que puede darle un cólico  porque se hincha.

Entornar: Volcar con el carro por los caminos.

Esbotar: Acción de limpiar un pozo de agua.

Escajistrarse: Un objeto o persona que por el excesivo peso se viene abajo.

Escaño: Banco de madera y con respaldo, suficientemente amplio, puesto en la cocina.

Escarpín: Alpargata de estameña.

Escogollar: Sacar el fruto de su envoltura.

Escriño: A modo de cesta de paja, unida con mimbres usada para el salvado, y para

almacenar las legumbres.

Escupitajo: Salivazo.

Esganchar: Desenganchar.

Esgañar: Atragantar. Ahogar.

Esguilar: Trepar a un árbol o tejado.

Estragar: Fastidiar el corte de cualquier herramienta cortante.

Esturar: Quemarse la ropa por efecto del sol intenso. Par evitarlo, sobre la ropa tendida al sol, de vez en cuando se echaba algo de agua para evitar que “se esturase”.

Esmanicado: Se le dice a quien se la caen las cosas de las manos. Poca destreza.

Fardel: Saco pequeño usado para meter alimentos.

Gallarita: Pequeña bola, muy liviana, que se coge de los robles con la que jugaban los  niños.

Gamones: Plantas de anchas hojas y talludas que se daba a los gochos de verde, y a las vacas después de estar secos.

Gargajo: Escupitajo lleno de flemas.

Gario: Herramienta de madera con largos dientes que sirve para echar la paja al carro y de éste al pajar.

Gibar: Fastidiar, molestar.

Gocho: Cerdo.

Gorgoto: Ovillo esférico hecho manualmente de hilo, lino o lana.

Grancias: Restos de espigas y grano que queda después de haber hecho la limpia.

Greñas: Pelo largo y desaliñado. “Quítate esas greñas”.

Guaje: Chaval, mozalbete.

Güero: Huevo que ya está con el pollito dentro.

Guta: Dícese de la persona entrometida.

Hincón: Palo afilado en la parte que se hinca en la tierra, y al que se engarzan ramas y palos más pequeños para hacer una cerradura.

Hoja: Cada uno de los ciclos de sembrado/barbecho. Se sembraba cada año a una hoja u otra. Así toda una zona o vega bien quedaba en barbecho, bien se sembraba.

Hornacha: Lugar donde se atiza la lumbre en la cocina.

Hornera: Lugar donde estaba el horno para hacer el pan. Usada aún los veranos como cocina.

Hortelana: Hierbabuena.

Huebra: Dedicar una jornada o media a trabajos comunes del pueblo. Parecido a  cendera. “Tocar a huebra”; “ir de huebra”.

Humero: Chimenea. Lugar, por donde circula el humo de la lumbre de la hornacha hasta  que sale al exterior.

Jato: Ternero.

Jaucos: Arbustos que crecen al lado de la tapias.

Jeringar: Fastidiar, molestar.

Jeta: Órgano sexual femenino.

Jijas: Carne picada y ya preparada con sus ingredientes para hacer los chorizos.

¡Jo!: Interjección dirigida a las vacas que indica orden de parar.

Jorigar: Fastidiar.

Lamparón: Mancha llamativa en la ropa.

Librito: Órgano del aparato digestivo de los animales rumiantes, que recoge lo  que elimina el estómago.

Limpiar: Aventar o separar el grano de la paja por la fuerza del viento, sirviéndose del  bieldo, la horca o una pala.

Linar: Tierra dedicada al cultivo del lino. Cuando este desapareció, las linares son el lugar por excelencia para plantar todo aquello que haya que regar.

Lizares: Los cimientos a base de piedras de una casa o construcción.

Lucera: Abertura en el tejado o parte alta, para que pase la luz natural.

Luche: Deporte autóctono con sus reglas precisas. De forma resumida se practica entre  dos luchadores y consiste en tirar al suelo al contrincante. Los luchadores de  agarran al cinto del contrario.

Luego: Enseguida. Con apremio. ¡”Hazlo luego”!

Lumbre: Fuego que resulta de atizar en la hornacha.

Machorra: Hembra estéril. Vaca u oveja.

Madreña: Calzado de madera con tres patas o pies, terminadas en un tarugo o taco de goma y que aísla de la humedad. Normalmente se introduce el pie dentro de  las madreñas con el calzado de andar por casa.

Majar el ajo: Se dice de las cigüeñas cuando echando la cabeza hacia atrás emiten su característico sonido; es decir, crotoran.

Majuelo: Huerto de secano, cerrado con cerraduras.

Mancar: Hacer daño. También sufrir alguna lesión corporal.

Mano: “La mano”, en el juego de bolos, el lugar desde donde se tira y que lo pone el  primero que tira. “Poner la mano”.

Mapas: Flora de algas que se produce en la superficie de una charca o laguna.

Marne: Ladera pequeña. Cualquiera de los lados de un camino.

Maromillas: Cuerdas que se usan para guiar a las vacas.

Marón: Carnero dejado para semental.

Matraca: Artefacto hecho de madera con la finalidad de producir un ruido característico  que se usaba en semana santa al no tocarse las campanas. La tocaban los  niños.

Mazapuerca: Planta de los prados, que se suele dar a los conejos.

Melena: Especie de almohadilla que se pone a la vaca entre la cabeza y el cuello para  que no le haga daño el yugo con el roce.

Melgo: Mellizo, gemelo.

Miche: En el juego de bolos, el más pequeño, y que marca el jugar a una u otra mano.

¡Micho!: Expresión dirigida a los gatos para que se vayan o se aparten.

Modorra: Dícese de la oveja que coge una enfermedad que la vuelve como loca.

Moguero: Arbusto bajo.

Moledero: Lugar donde se dejan los excrementos de las vacas.

Mololo: Se dice la persona comilona. Que le gusta lo bueno.

Moñiga: Excremento de la vaca.

Moquero: Pañuelo para quitarse los mocos.

Morena: Conjunto de gavillas dispuestas para cargar en el carro.

Morillo: Pequeño montón de abono, que se pone en las tierras para esparcir después.

Mormeras: Restos de comida que quedan por los labios y cara. “¡Límpiate las  mormeras!”

Morrillo: Canto grande más o menos redondo.

Moruca: Lombriz de tierra.

Morugo: Se dice de la persona cerrada, esquiva, poco social.

Muelas: Una clase de titos, más aplastados y con forma de muela.

Muelas: Muelas de molino, contruidas  en Piedra en la montaña

Muelo: El montón de grano que queda después de limpiar separado de la paja en parva.

Mullir: Poner paja en la cuadra después de haberla limpiado.

Musín: Se dice de la persona con doblez, que bajo su apariencia amable anida otras  intenciones.

Oblada: Hogaza de pan que se llevaba a la iglesia como ofrenda.

Obrero: Punta de hierro, colocada en el extrema de la vara para arrear las vacas.

Oncejo: Herramienta toda ella de hierro, para cortar la leña.

Órdiga: Expresión que muestra asombro.

Ospe: Expresión que muestra sorpresa y en ocasiones dolor.

Palabrinas: Se dice de la persona que habla suave adornando su expresión verbal.

Palanque: Poste de la luz.

Panadera: Paliza. Dar una paliza.

Pando: Llano.

Panera: Lugar de la casa donde se deposita el grano cosechado.

Pardal: Gorrión común.

Parva: Montón de grano y paja que se hace después de amontonada la trilla.

Pega: Un pájaro. Urraca.

Peón: Cada uno de los dos pequeño palos (delantero y trasero) que ayudan a mantener el carro en posición horizontal.

Peladero: Los restos de lana que quedan después que el lobo se haya comida una oveja.

Perillán: Pícaro.

Perrines: Brotes con polen del sauce.

Perujo: Puntal de madera que sirve para apuntalar algo.

Píndio: Terreno empinado.

Pintar: Ir bien. Aplicado a personas o cosas. “El verano le pinta bien”.

Pota: Olla.

Pote: Recipiente de hierro con tres patas para cocer la comida para los animales en el

fuego.

Potro: Armazón de madera donde se metían las vacas para ser herradas.

Punta: Clavo. También una porción de ganado lanar. “Se escapó una punta de ovejas…”

Puntío: Empedrado subterráneo a modo de canal para recoger aguas.

Purriela: Se dice de la cosa que no vale o es insignificante.

Quinquillero: Persona trashumante de raza gitana, que solían pasar por los pueblos y arreglaban las ollas u otros utensilios de metal.

Rebocar: Acción por la cual se repara con masa de barro y paja, los desconchones o  pequeños agujeros en paredes y tapias hechas de adobe. Y también dar una  capa entera a la pared para dejarla lisa.

Recentadura: Urmiento.

Reguero: Cauce por donde el agua llega a la tierra para regarla.

Regutir: Protestar, quejarse. “Haz lo que te digo, y sin regutir”.

Relinchón: Pájaro carpintero.

Remanizarse: Cuando la tierra está tan empapada de agua que corre por las laderas.

Renagüey: Babosa de color negro, que vive el lugares con mucha humedad.

Resbalón: Reptil de tamaño más pequeño que la culebra de agua con piel muy  brillante, que se suele encontrar en las zonas húmedas de la pradería.

Resmear: El agua que se filtra por los tejados y aparece por las paredes dejando su característica señal. “La pared está resmeada”.

Retés: Ubres de las vacas u ovejas y cabras.

Retestero/Retostero al: Ponerse a pleno sol, cuando más calienta.

Revilloso: Oxidado.

Rezungar: Protestar. “Se pasa el día rezungando…”

Rodea: Trapo de cocina.

Roderas: Huellas que dejan los carros al pasar.

Rosnar: Rebuznar.

Rosquillas: Dulces típicos, que se solían hacer para la fiesta y estaban adornados con clara de huevo y azúcar.

Roturar: Arar una superficie que antes era monte o prado. Disponerla para el cultivo.

Salvado: El resultado de la molienda preparado para darlo a los animales.

Sanmiguel por: Por el otoño. 29 de septiembre.

Sardo: Portillera generalmente de los huertos, hecha de palos entrecruzados.

Sequillo: Pasta hecha con huevo, harina , azúcar y manteca del gocho.

Sinsorgo: Se dice de la persona sin gracia, sin criterio propio, sin sustancia.

¡So!: Interjección dirigida a los burros y yeguas y caballos, como orden de parar.

Sobaquillo: Manera de tirar piedras o forma de golpear la pelota. De abajo hacia arriba.

Sobeo: Soga de piel que sirve para unir el yugo de las vacas al carro.

Sobreborra: La oveja que tenía que haber parido por primera vez y no lo hizo.

Taja: La madera que usaban las mujeres para lavar la ropa en el caño o el reguero.

Talludo: El tallo de una planta se va haciendo leñoso.

Tapín: Césped sacado de los prados con su tierra, que se usa para poner en los tejados debajo de las tejas y también encima de las tapias, con la finalidad de que no  entre el agua.

Tarazón: Trozo de leña cortado para llevar al fuego.

Tarugo: Especie de pata o pie que se pone a la madreña para aislar a ésta del suelo, y evitar la humedad. A veces son de goma.

Tazar: Cortar.

Telar: Cacharro, chisme.

Tenada: Lugar donde se pone la leña ya troceada y dispuesta para la lumbre.

Tendal: Lugar donde se ponía la ropa después de jabonada o después de lavada.

Tendejón: Cobertizo provisional, tejavana.

Titos: Guisantes negros. Las personas los comen verdes y tiernos; secos se solían cocer para los animales.

Topín Torpe.

Tora: Dícese de la vaca que está en celo, dispuesta a ser cubierta por el toro.

Torcedura: Movimiento por el cual al dar el uso, en el hilado de la lana, ésta queda convertida en hilo para usar ya.

Torresno: Trozo de tocino frito en la sartén, que se comía principalmente de mañana.

Tragador: Persona o animal muy comilón.

Trapas: Trapos mojados puestos en el extremo de un varal para barrer el horno una vez hecha la brasa.

Trébede: Encimera de la hornacha. También hierro curvado del trillo donde se engancha  el cambicio. Después se engancharían las cadenas.

Trébedes:Utensilio de hierro de tres patas, sobre el que se ponen las cazuelas en la lumbre.

trebedes
trebede

Tronzador: Sierra grande que hay que usar entre dos personas para cortar troncos.

Turrar: Freir levemente algo en la sartén.

Tutero: Meticón. Con curiosidad. Meterse donde no le llaman a uno.

Unda: Saco para meter los cereales al granero. Hecho de lino.

Urces: Brezos. Usadas las ramas para iniciar el fuego en la lumbre. Las cepas son muy  caloríficas.

Urmiento: Resto de la masa para hacer pan que se guardaba para la siguiente vez,

como levadura.

Vacíos: En el ganado ovino, los machos que se separaban del rebaño hacia el final del  verano y se guardaban aparte, para que no cubriesen a las hembras antes de  tiempo; “ir con los vacíos”.

Varal: Palo del que se cuelgan parte de la matanza: morcillas, chorizos…

Vecería: Sistema por el cual se guardaban las vacas de todos en común, y por riguroso  orden. Dependiendo del número de cabezas, más o menos días.

Vecero: La persona que atiende la vecería.

Veranero: La persona que trabajaba para otro vecino durante el verano para ayudar en las tareas propias del tiempo y por la que recibía un jornal.

Veras: Alero del tejado.

Zamarra: Pieza hecha de piel de oveja, a modo de dalmática, que usaban los pastores o vaqueros para resguardarse del frío, la lluvia o la nieve.

Zagón: Pieza de piel de oveja que se ponen los pastores sobre las piernas para evitar el agua el frío y la nieve.

Zaquilada: Carga de harina o salvado molido, que se metía en undas para poder transportarla en burros u otras cabalgaduras.

Zoleta: Azada pequeña, usada generalmente por los niños.

Zuela: Herramienta para rebajar la madera, de forma curvada.

Zurrona: Morral, zurrón que llevan los pastores, hecho con la piel de la oveja.